ACERCA DE LA CIENCIA
El término ciencia nos
remite, casi de inmediato, a la idea de infalibilidad, certeza,
objetividad, neutralidad, etc., pues, en general, se tiene una fe ciega
en todo aquello que se ha etiquetado como científico .
Vistas
las cosas así, pareciera que los científicos fueran una especie de
superhombres o, por lo menos, de personas que pertenecen a alguna clase
privilegiada o especial. Sin embargo, la ciencia es accesible y es,
además, un patrimonio de todos, porque todos podemos apropiárnosla.
Pero la ciencia reclama trabajo, disciplina, apertura, análisis,
reflexión, una capacidad de asombro permanente y mucha curiosidad,
entre otros requisitos.
Pero, ¿qué
es la ciencia? Algunos dicen que es el conjunto de conocimientos
vinculados por la fundamentación, y que se refieren a un mismo objeto.
Otros, como Elí de Gortari, opinan que la ciencia es la explicación
objetiva y racional del universo. Y tal vez usted, respetable lector, y
yo coincidamos en que la ciencia es la superación de contradicciones,
mediante síntesis.
Thomas S. Khun considera, por su parte, que la ciencia se construye a través de momentos paradigmáticos. Un paradigma es, para este autor, un conjunto metodológico y de prácticas aceptadas por la generalidad.
La ciencia, así, en su desarrollo tiene que pasar por distintas fases:
Etapa inicial.
Etapa normal.
Etapa madura.
Durante cada una de estas etapas, la ciencia evoluciona mediante:
- la competencia entre diversos paradigmas,
- la conformación de un paradigma universal,
- investigaciones derivadas de la convergencia de paradigmas,
- la aparición de irregularidades en el transcurso de la propia evolución de la ciencia, y
- revoluciones transformadoras de los paradigmas existentes.
Otro teórico, Karl Popper, entiende a la ciencia como la búsqueda obstinada y audazmente crítica de la verdad.
Así
podría seguir citando definiciones y todas nos parecerían adecuadas.
Unas más que otras. Pero lo que más importa es reconocer que la ciencia
no garantiza una respuesta a todo. Sólo ofrece una posibilidad real, un
sistema estructurado para obtener respuestas, después de que ya se
tiene información suficiente para integrarlo.
En el
desarrollo de las ideas contenidas en algunos libros, son múltiples las
ocasiones en las que el lector pudiera confundirse si de antemano no se
explica el código. Con frecuencia hablaré de teorías, escuelas, corrientes, movimientos , etc., en un contexto que no deja lugar a dudas en cuanto a su semántica.
Porque existen diferencias evidentes entre lo que estos términos significan. Así, por ejemplo, el correspondiente a teoría, en su sentido etimológico (del griego theória ),
nos lleva a considerarla como una acción para ver y ordenar con el fin
de posibilitar la descripción, la explicación y la predicción de una
idea.
Actualmente a la teoría se le concibe como una
construcción intelectual a través de la cual es posible establecer la
relación existente entre un principio y unas consecuencias, de manera
independiente a la aplicación que tenga en la realidad.
En
el proceso investigativo, la teoría constituye el corpus que hace
posible la integración y la relación de un sistema de leyes, el cual, a
su vez, posibilita la derivación de consecuencias, pero que, además,
ofrece la explicación integral de un campo de conocimiento del que las
leyes sólo nos proporcionan una visión fragmentada o parcial.
En cambio, el término escuela nos remite a un grupo de autores, vinculados por una misma tendencia, técnica o ideología. Con relación a corriente , el concepto nos conduce a una aproximación o sinonimia de tendencia .
Por último, una de las acepciones de movimiento ,
la que nos ocupa, es la correspondiente a una actitud técnica, teórica,
metodológica, etc., que implica el cambio y/o aceleramiento de las
situaciones a las que se refiera (científicas, sociales, artísticas,
etc.)
Pero quiero dejar bien claro que, aunque, en
una actitud purista del lenguaje, no se acepten los anteriores términos
como sinónimos, en este texto sí me permitiré hacerlo así, pues
considero que no alteran, en modo alguno, el sentido de las expresiones
utilizadas.
En la actualidad el capital científico es
tan extenso, que ha habido necesidad de recurrir a clasificaciones de
la ciencia. No se piense, sin embargo, que la clasificación de las
ciencias es cosa nueva. De ninguna manera. Ya los griegos hacían
intentos por lograr una buena clasificación de las ciencias. Así,
Aristóteles las clasificó en tres grupos, considerando su finalidad:
Ciencias poéticas , cuya finalidad era la creación literaria, como la poética y la retórica.
Ciencias prácticas, normativas de la conducta del hombre, como la política, la ética y la economía.
Ciencias especulativas , como las matemáticas y la física, mismas que pretenden explicar las cosas.
La
anterior fue seguida de muchas otras clasificaciones, entre las que se
encuentran las ideadas por Platón, Bacon, Ampère, Comte, Spencer,
Husserl, etc. En nuestros días aún persisten diversos criterios para
realizar las clasificaciones. Sin embargo, para los propósitos de este
comentario, me referiré a la división de las ciencias considerando el
método:
Ciencias matemáticas ,
aquellas que, haciendo uso de la comparación de conceptos, construyen
sus principios. Aunque su metodología es genéticamente analítica,
desarrollan sus procesos a través de síntesis conceptuales deductivas.
Ciencias naturales o experimentales ,
como las biológicas y las físico-químicas, son las que tratan de
descubrir las leyes mediante las cuales los fenómenos se relacionan.
Las ciencias naturales recurren, fundamentalmente, al método inductivo.
Ciencias sociales o del espíritu ,
son aquellas que se encargan del estudio de las diversas dimensiones de
la realidad humana. No constituyen un saber experimental, sino un saber
comprensivo. Por tal motivo, emplean una metodología acorde con su
objeto de estudio y recurren básicamente a la introspección y a la
combinación de la inducción y la deducción.
No
obstante, son muchos los que niegan el carácter científico de las
disciplinas que tratan cuestiones sociales, generalmente por razones
epistemológicas, pues consideran que los únicos métodos de conocimiento
verdaderamente científico son los puramente formales o experimentales.