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Estudio del psicoanálisis y psicología

Aspectos históricos del psicoanálisis, primeros estudios de Freud



Los primeros estudios de Freud son sobre la hipnosis. Los emprende en 1885 con Charcot, descubriendo que la hipnosis produce o alivia los síntomas histéricos. Sigue en dicha disciplina en 1889, con Bernheim, con el cual se convence de las limitaciones de la sugestión hipnótica.

En 1893, conjuntamente con Breuer, descubre que un suceso emocionalmente importante para un individuo, por lo doloroso, puede ser excluido de la conciencia, no ser recordado en la vigilia, ser recordado en el sueño hipnótico y ser idéntico en ciertos aspectos al propio síntoma histérico. Extrae la conclusión de que la experiencia inconsciente y olvidada sigue ejerciendo su acción a lo largo de los años y puede causar síntomas con el mecanismo de la conversión.

Surge de ahí la teoría traumática de la histeria en que una vivencia traumatizante, no retenida conscientemente, determina un síntoma. Deduce también que si en la hipnosis el recuerdo del trauma es acompañado por una intensa reproducción del afecto original, deja de ejercer influencia etiológica y el síntoma desaparece. Es lo que llama la abreacción. Con este conjunto de experiencias y de inducciones y deducciones, quedó demostrado el papel del inconsciente en la conducta neurótica. Luego de todo esto, Freud se separó de Breuer y siguió trabajando por su cuenta. En este terreno, debemos agrupar las adquisiciones de Freud en diversos capítulos. Estudió a continuación las asociaciones libres. Ellas se basan en que las ideas se asocian entre sí de dos maneras. Primero, horizontalmente, que es lo común en la vigilia y se hace por relaciones lógicas o, si no, por relaciones afectivas, menos comunes en la vida consciente y que son justamente la base de su método. Se completa el estudio de las asociaciones con el de los gestos, las inflexiones de la voz, o las dificultades afectivas durante su comunicación. Había abandonado la hipnosis, porque no todos los enfermos son hipnotizables, porque se curaba el síntoma pero no la causa y porque se influye sobre los factores inconscientes que pugnan por expresarse en la conciencia, y no sobre las fuerzas que promovieron su exclusión de esta. Comprueba, así, que muchas manifestaciones importantes no necesitan la hipnosis para expresarse y se hacen en la vigilia si se escucha al paciente con simpatía.

En este campo, Freud descubrió lo siguiente: 1°) que el enfermo llega a revelar en plena conciencia, deseos y recuerdos reprimidos del inconsciente; 2º) que los traumas del adulto, investigados en la hipnosis con Breuer, son factores desencadenantes, pero no causas primitivas; dan rasgos específicos de un síntoma, pero las causas originales están en los primeros años de la vida; 3°) la relación entre impulsos y experiencias de la infancia y neurosis y manifestaciones de la edad adulta y 4º) que los motivos inconscientes dan, al ser reprimidos, no sólo síntomas histéricos sino otros fenómenos, como las obsesiones, los rasgos del carácter, los ensueños, los errores, los chistes, los juegos, las supersticiones y una serie de manifestaciones de la vida normal cotidiana.
Otro elemento de estudio son los sueños. Los sueños tienen un sentido determinado aunque disfrazado. Son la expresión consciente, por medio de su contenido manifiesto, de una fantasía inconsciente, o sea, el contenido latente, en la que el enfermo no puede pensar despierto. Los sueños se construyen, o bien con la experiencia inconsciente del pasado, o bien con símbolos, que también se exteriorizan en otras manifestaciones de la actividad humana, como la literatura, el arte o la vida de todos los días, en forma de lapsus, de errores o de actos frustrados.
Otro elemento más del conjunto del material con el que elaboró Freud sus concepciones, es el de las fantasías inconscientes. Él había observado que, en muchos casos, lo reprimido no es el recuerdo de un trauma sino una fantasía de un trauma con el mismo valor del hecho real aunque no sucedido.
Otro capítulo a considerar es la sexualidad. La sexualidad o psicosexualidad debe entenderse en la teoría freudiana en un concepto más amplio que el de la unión de los órganos genitales. Comprende la genitalidad, es decir, los impulsos a las relaciones sexuales de los adultos, pero, también, las formas diversas de amor sublimadas en la amistad, en los ideales, o en el amor filial, el amor a sí mismo o a las abstracciones y, también, en las sensaciones corporales agradables. Las primeras investigaciones de Freud mostraron que deseos o recuerdos inconscientes, que son factores de síntomas neuróticos, están relacionados con frustraciones del deseo sexual o de deseos hostiles, comprobando que amor y odio van muchas veces unidos; que hay, además, una concomitancia de problemas neuróticos y de disfunciones sexuales y en tercer lugar, que no hay neurosis sin problemas sexuales conscientes. De todas estas primeras investigaciones extrajo un conjunto de características y de relaciones de la sexualidad que podríamos resumir en que en la sexualidad y en la etiología de las neurosis es fundamental tener noción formada sobre los siguientes puntos:
1) la existencia de lo que se llama la bisexualidad, es decir, que los impulsos sexuales humanos son bisexuales en realidad, aunque la homosexualidad latente es repudiada por la conciencia; 2) la ambivalencia, o sea, la coexistencia en el inconsciente de amor y odio hacia la misma persona; 3) los conceptos de sublimación, o sea, el traspaso de energía instintiva hacia un valor social más elevado; de desplazamiento, que es la representación consciente de una fantasía inconsciente por algún sustitutivo asociado a la misma como, por ejemplo, el sentimiento hacia una persona que en realidad representa otra, o el de la transferencia, mecanismo o manifestación que se pone de manifiesto y se utiliza en el período del análisis terapéutico. Un último punto, puesto también de manifiesto por las primeras investigaciones de Freud, es la dilucidación de los impulsos sexuales de los cinco primeros años de la vida. Hay una vinculación entre ellos y los deseos sexuales adultos que determina las neurosis o las manifestaciones adultas y maduras a que ya hemos hecho referencia antes, como los chistes, juegos y supersticiones.
En este sentido, lo que el niño satisfizo por la masturbación el adulto lo hace por los síntomas o los rasgos del carácter cuando es un neurótico y cuando es un adulto normal, por medio de los sueños, de la religión, del arte o de otras manifestaciones.