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Estudio del psicoanálisis y psicología

Autoestima y el trabajo



El presente artículo expone la importancia de la autoestima como elemento determinante del desempeño del individuo en su trabajo; considerando los factores que la constituyen y que van alimentándola día con día, destacando su importancia y analizando sus manifestaciones positivas así como negativas en el ámbito laboral. Dentro este marco se propone al Retcambio Personal como una herramienta que posibilite al sujeto fortalecer su autoestima y crear nuevas oportunidades que favorezcan su motivación y por lo tanto sus resultados en el trabajo para adaptarse mejor a las exigencias del mundo laboral competitivo actual.
Palabras clave: autoestima, retcambio, seguridad, potencialidades, autoeficacia, autodignidad, desempeño.

II. IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA
Es la autoestima de una persona quien la motiva cada día en su vida personal, familiar, grupal y laboral; le da ánimos para emprender nuevos retos, la ayuda a verse mejor a si misma en todo aspecto y a comprender mejor a los demás, mejorando incluso sus relaciones en el ámbito social.
De acuerdo a su nivel de autoestima será la posición de los trabajadores ante un problema, así como sus aspiraciones. El éxito no está marcado en la vida de la persona cuando nace, no se trata de algo de suerte o no, es un camino que requiere decisión y esfuerzo confiando en las propias capacidades y muchas personas en su vida laboral pierden de vista esto, se sienten infelices por un fracaso, en lugar de tomar la experiencia y verse a sí mismos como seres capaces de superar una caída, aprender de ella y continuar para lograr sus objetivos, para ser parte activa de ese esfuerzo por sacar adelante una organización.
Bolívar (2003, 2) señala que la valoración que se haga de sí mismo condiciona el proceso de desarrollo de nuestro potencial así como la inserción de la persona dentro de la sociedad. Toda persona es capaz de muchas cosas, sin embargo no todas las personas logran descubrirlo por su falta de confianza en si mismos, su autovaloración pobre y sentido derrotista, actitudes que marcan el estancamiento o el fracaso en el desempeño laboral de muchas personas; de igual manera su papel dentro de la sociedad se verá afectado por el nivel de autoestima que cada persona maneje sobre si misma, lo que dificulta las relaciones interpersonales en el trabajo.
Nuestro nivel de autoestima es responsable de muchos logros y fracasos, ya que una autoestima sana, potenciará nuestras capacidades para desarrollar habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal (Mora, 2003, 4). Esta reflexión debería ser tomada en cuenta por los directivos de toda empresa, para descubrir cuál es el impulso que hace a unos empleados más exitosos y a otros no, ya que quienes están convencidos de ser un elemento importante en su lugar de trabajo se sienten comprometidos a presentar los mejores resultados posibles constantemente, además motivan con su actitud a otros a emprender nuevas tareas y son altamente eficientes.
Esta es una razón del porqué la autoestima es un elemento fundamental a ser estudiado en la conducta de los trabajadores, y no sólo a niveles operativos sino extendiéndose hasta el área administrativa y la dirección de la empresa misma.

III. CONCEPTUALIZACIÓN DE LA AUTOESTIMA
Aunque existen varias definiciones acerca de la autoestima, se sabe que en general se refiere a aquel aspecto fundamental dentro de cada uno de los seres humanos que describe la manera en que se perciben a si mismos, con sus características positivas y negativas; aspecto que determina la motivación en cada esfera de la vida cotidiana, sobretodo en el lugar de trabajo donde las habilidades y el rendimiento se ponen a prueba cada día.
Cabe señalar que la autoestima no es algo que se construye en un día, dos o en una semana, por el contrario, se trata de un proceso que se alimenta día con día y que como parte de la conducta del ser humano se encuentra situada dentro de un marco integrado entre el individuo y la sociedad.
1. Definición de autoestima
Para empezar a comprender en qué consiste la autoestima se ha tomado una de las definiciones más completas que especifica: “La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar.” (García, 2005, ¿Qué es Autoestima?, 1)
El concepto de autoestima involucra la impresión que cada persona tenga de sí misma, sus capacidades, sus potenciales y todas las características que conforman su manera de pensar, de sentir y de actuar. Esta imagen que tenga de sí misma puede ser positiva o negativa, según el grado en que la persona se considere valiosa y se acepte.
Se dice que es algo que se aprende, ya que el concepto que de sí mismo se tenga se va construyendo poco a poco y se consolida de acuerdo a lo que se percibe desde lo físico hasta los niveles más profundos de la persona, se trata de reconocer las cualidades que se poseen así como la capacidad de cambiar las limitaciones que impiden ser, actuar y pensar de una mejor manera. Esta idea de aprendizaje de la autoestima es la que hace que las personas seguras de sí mismas, estén llenos de iniciativas y de ánimos para iniciar nuevos retos en sus empleos; y que les hace ver en una situación desfavorable en sus labores o en sus propias limitaciones una experiencia nueva por superar sintiéndose capaces de realizarlo.
Asimismo la autoestima se considera cambiante porque gran parte de como una persona se percibe a si misma está relacionada con el medio en el que vive, de su convivencia con los demás que le trasmiten mensajes que refuerzan o pueden cambiar el concepto que se ha formado en las distintas áreas de su vida e incluso los roles que en un determinado momento debe desempeñar una persona condicionan su autoestima, los cuales pueden variar de un tiempo a otro.
En este sentido es importante señalar que la autoestima además se puede mejorar, no necesariamente porque alguien tiene en un determinado momento una autovaloración negativa significa que así será para toda su vida, o por el contrario alguien que tiene una idea positiva de si no tenga nada más en que trabajar, es necesario alimentarla y cuidarla, ya que de ella depende muchos resultados en nuestra existencia, siendo un aspecto importante los resultados a nivel laboral como se verá más adelante.
2. Condiciones básicas de la autoestima
Para alcanzar la autoestima se cuentan con cuatro condiciones básicas que involucran: el desarrollo del sentido de pertenencia, del sentido de singularidad, del sentido del poder y de modelos (Figueroa, 1998).
Al hablar de sentido de pertenencia se entiende que es el grado en que la persona se siente parte de un grupo dentro de la sociedad, iniciándose como base fundamental en la familia.
El sentirse parte de un grupo tiene que ver con la apreciación que se haga de las opiniones que se brinden en el mismo, con la participación en las actividades que se lleven a cabo y de la valoración que los demás miembros hagan de los esfuerzos realizados, lo cual contribuirá positiva o negativamente en la medida en que se cumpla lo anteriormente mencionado, de lo contrario, la persona llega a sentirse que no pertenece a ningún lugar, lo cual a su vez lo hace sentirse y verse a sí mismo como poco importante así como sus consideraciones e ideas, creando inseguridad y desestimación.
Como ejemplo de ello tenemos a las personas desempleadas quienes muchas veces se ven disminuidas en su autoestima por sentirse que no son útiles en ningún lugar y que no son importantes, o en el peor de los casos que no obtienen un empleo por no ser capaces de desempeñarse en ninguno con éxito.
En cuanto al sentido de singularidad se dice que cada ser humano es diferente y posee características que lo hacen único en el mundo, indistintamente del parecido físico que se tenga con otro. Cada uno es parte de una historia que, aunque a simple vista sea la misma en ciertos entornos, ha sido seguida de manera diferente gracias a las pautas que cada persona ha desarrollado, de los valores y actitudes que ha interiorizado y del desarrollo de sus potencialidades en distinta forma. Este sentido es el que hace que alguien se sienta especial, irrepetible y capaz, con lo que le ayuda a ver a los demás también como seres valiosos con características propias.
En el campo de trabajo cuando una persona posee una adecuada autoestima, no ve a los demás como amenaza o como rivales, sino que aprende a valorar las capacidades de sus compañeros y a trabajar en equipo con mayor facilidad; se cree muy capaz de sacar adelante metas propuestas para mejorar su entorno laboral.
Por su parte desarrollar el sentido del poder involucra la medida en que se cumplen las metas que se ha planteado una persona, que depende no sólo de la disposición, sino más que eso del desarrollo de las capacidades y de los esfuerzos efectuados por ella. Esto le hace saber que es capaz de cumplir con los objetivos propuestos para su vida mediante su empeño. Cuando esta condición no se cumple, las personas carecen de credibilidad ante si mismas y se muestran ante el mundo como inútiles e inconstantes, que es lo que a menudo les sucede a muchas personas en sus empleos, impidiéndoles sentirse satisfechos con lo que hacen y con lo que son.
En cuanto al desarrollo de modelos se considera de gran impacto los ejemplos que el niño, el adolescente e incluso el adulto tome como referencia, ya que ello delimitará sus actitudes, valores y pautas a seguir en su desempeño en la familia, escuela, universidad, trabajo y demás grupos sociales. Incluso dentro de las empresas, un trabajador modelo puede ser aquel que cumple y hasta supera sus metas, que se ve su disposición y su ánimo por trabajar; éste puede ser quien inspire a otros a llegar a ese nivel.
3. Construcción de la autoestima
Además de conocer la definición de autoestima es importante saber que esta no se trata de una simple elección, mas bien es un estado que se va construyendo desde el primer contacto con los padres en la familia hasta la sociedad con sus responsabilidades, creencias, valores e ideas de la realidad que se transmiten a los sentidos y hacen que las personan lleguen a formar su propio concepto de lo que valen y lo que son.
La autoestima surge en un triple proceso: a) comparaciones que establece el individuo entre sí y los demás; b) como reflejo de la valoración de los demás; y c) captación que de sí tiene la persona” (Rosenberg, 1986 citado en Ciudad Real, Solórzano, Zepeda y Trejo, 1989, Enero-Marzo, p. 56). Esta idea muestra la interacción de tres componentes que conforman la autoestima, donde se pone de manifiesto la relevancia de las relaciones de un individuo con otros, en las que en primer lugar se ve la posición de la persona que toma como parámetro a los demás para contrastar su accionar y su rendimiento en las actividades. Como ejemplo se tiene el caso de los trabajadores que se sienten satisfechos cuando cumplen o rebasan una meta de trabajo más que el resto de sus compañeros; ya que alimenta su sentido de poder.
Asimismo es influyente la valoración de los demás, que se refiere a la manera en que los demás ven y catalogan a la persona, teniendo finalmente el modo en que el sujeto mismo se autoevalúa y hace un análisis mental que le da como respuesta su concepto propio de autoestima.
Rodríguez, Pellicer y Domínguez (1988, citados en Cerna, 1993, Enero-Marzo, p. 62) consideran que el ser humano para construir su concepto de autoestima debe pasar por tres instancias: el yo físico, relativo a su cuerpo y necesidades; el yo psíquico, respecto a su manera de pensar, su espíritu y su emotividad y finalmente por el yo social, que le hace ver sus roles en la sociedad, donde uno de ellos es el de trabajador.

IV. PILARES FUNDAMENTALES DE LA AUTOESTIMA
La autoestima tiene dos aspectos interrelacionados:
1. Un sentido de eficacia personal (autoeficacia)
2. Un sentido de mérito personal (autodignidad)” (Figueroa, 1998).
Cuando el autor menciona aspectos interrelacionados pretende hacer énfasis en el hecho de que se necesitan ambos términos para lograr como resultado una base fundamental de la autoestima y que el estado de uno repercute en el otro ya sea positiva o negativamente, se trata de lograr un balance entre la autoeficacia y la autodignidad que permita que las personas descubran sus potencialidades y a la vez valoren sus experiencias para encaminarse hacia una adecuada autoestima.
La autoeficacia representa la seguridad que el individuo posee ante sus capacidades de elegir razonablemente, de comprender con claridad los acontecimientos que se presentan cotidianamente en su medio y lograr una interpretación adecuada que guíe su comportamiento tomando en cuenta sus intereses y necesidades. En la medida en que crea más en sí mismo está fortaleciendo su sentido de autoeficacia que lo lleva a definir una mejor autoestima y a participar activamente de las decisiones de su propia vida. Esto hace que un trabajador se sienta en condiciones de tomar decisiones efectivas dentro de sus labores, analizadas adecuadamente.
Por otra parte se tiene la autodignidad que significa la seguridad que el ser humano tiene sobre su valía, de realizarse como persona y sentirse pleno; así como de expresar ante otros de una manera apropiada su manera de ver las cosas, deseos y necesidades con toda libertad. La autodignidad de una persona le permite en su trabajo emitir opiniones con seguridad y guardando el respeto al resto del grupo; asimismo le brinda confianza para aspirar a ascender dentro de la organización por su desempeño.
Ambos elementos interactúan para darle soporte a la autoestima, brindarle mayor independencia al sujeto y mejorar su convivencia cotidiana con los demás, sobretodo en su ámbito laboral donde es necesario que las relaciones entre jefes y subordinados sean de respeto y con una adecuada comunicación abierta a las críticas constructivas y sugerencias entre ambos.

V. FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA
A lo largo de la existencia, especialmente en las primeras etapas de la vida, cada persona recibe mensajes que refuerzan el concepto que tiene sobre si misma del entorno en el que se desenvuelve. De esta manera se sabe que existen agentes que influencian en gran medida al individuo como la familia, grupo de amigos y compañeros, el entorno social y sus exigencias; aunque cada uno de ellos se encuentra presente toda la vida, cada uno se manifiesta con mayor fuerza de acuerdo a las etapas de desarrollo del individuo.
1. La Familia
El amor que cada persona se tiene a sí misma se fomenta desde el momento en que nace y recibe estímulos de las personas que por tanto tiempo han esperado su llegada, sus padres; a medida que va creciendo son ellos quienes se encargan no sólo de satisfacer las necesidades básicas de alimentación, abrigo, conservación y demás necesidades fisiológicas, sino que además son los primeros en brindar aceptación, afecto y alimentan la valoración que el niño haga de si mismo.
La autoestima y la comunicación están muy relacionadas, porque según como se diga algo, el efecto será positivo o negativo, de aprendizaje o de resentimiento, que se transmite desde la infancia hacia el futuro” (García, 2005, La Familia, 7). Existen casos donde al niño se le reprende de manera violenta y no se le explica el porque es inadecuado lo que ha hecho, es entonces cuando en lugar de obtener una lección para su futuro comportamiento, tiende a reprimir su conducta generando sentimientos negativos, que causan inseguridad en el sujeto; con lo que su autoestima, su concepto de si mismo se distorsiona de manera negativa.
Muchas veces este patrón de conducta no sólo se queda en la niñez, sino que la persona lo lleva hasta su etapa adulta y es así como existen casos en el mundo laboral en que la persona reproduce el modelo impositivo al que ha sido expuesta, como los jefes que en lugar de orientar a sus trabajadores cuando se equivocan en algo los intimidan y los quieren hacer sentir como inútiles e incluso los amenazan con despedirlos, lo que refleja la insatisfacción e inseguridad que tiene por si mismo. Por otra parte la persona puede tomar otro camino que es el de la sumisión aún cuando las órdenes que se le brindan son en perjuicio de su dignidad, puede que piensen lo peor de su jefe pero nunca son capaces de exteriorizar su pensamiento y van dañando más su autoestima.
Los mensajes que el niño recibe en su familia conforman su confianza y autoestima, y su efecto se manifiesta posteriormente en la conducta del individuo y en sus interacciones con el medio. Cuando una persona en su niñez fue maltratada ya sea física, verbalmente o emocionalmente tiende a reprimir sus opiniones o a emprender algo nuevo por temor a ser rechazados y reprendidos. Como lo define una experta en el tema, el desarrollo de la autoestima es un proceso circular donde a partir del afecto brindado por los padres, el niño desarrolla sus conceptos sobre si mismo y obtiene un resultado que dependiendo si es positivo o negativo sube o baja su autoestima (Figueroa, 1998).
Muchas veces los miembros de la familia pueden tomar dos posiciones que, aunque son en apariencia opuestas, producen un efecto negativo para el proceso de autoestima del sujeto, éstas son:
Excluir al individuo: Existen muchos casos donde las ideas o sentimientos que los niños manifiestan a sus padres no son tomados en cuenta, con lo que se va formando en ellos la percepción de que sus esfuerzos y opiniones carecen de valor y los hace sentirse menos importantes.
Sobreproteger al individuo: cuando los padres en su afán de proteger a sus hijos, no les permiten que hagan las cosas por ellos mismos, sino que hacen todo por ellos, con lo que limitan sus capacidades y a medida que van creciendo generan temor hacia su exposición al mundo real. Estas personas tienen serias dificultades para desempeñarse en sus empleos por estar acostumbrados a que otros hagan sus trabajos por ellos, carecen de iniciativas.
Lo ideal es que los padres adquieran un modelo de enseñanza democrático que posibilite a los niños expresar sus opiniones y aprender ciertos lineamientos que debe seguir en su comportamiento las conductas que son apropiadas, que les muestre que son capaces de realizar por sí mismos muchas actividades brindándoles seguridad y un sentido de pertenencia que hace crecer su autoestima y lo que les permitirá desarrollarse mejor en sus proyectos en el futuro sobretodo en el ámbito de trabajo.
Si bien es cierto es enorme el impacto del trato de los padres tengan hacia los hijos, no quiere decir que si este ha sido negativo todo este perdido para la persona ya que existen oportunidades en la vida donde la persona puede ser capaz de desempeñarse de manera óptima como en su trabajo y donde puede encontrar el valor que en realidad sí posee en contraste al bajo concepto provisto en su niñez.
Sin embargo hay personas que nunca superan una influencia negativa que proviene de su niñez y ello se manifiesta en todas las áreas de su vida, causándoles trastornos psicológicos y emocionales que se evidencian en relaciones laborales y desempeño laboral inestable.
2. El grupo de amigos o compañeros
“Los niños nacen y van creciendo viéndose a sí mismos y a los demás como lo más perfecto y maravilloso (…) la sobrevaloración o subestimación del propio yo sobreviene después, habiendo pasado tiempo e influencia suficientes” (Corba, 2003, 2). Una vez que el niño sale de su hogar y empieza a interactuar con otros niños de su edad en la escuela es cuando comienza a compararse con el resto de personas, ve sus cualidades y capacidades en contraste con las de los demás.
Estas comparaciones son de toda índole, el niño empieza a preocuparse por lo que los demás perciben de él desde su físico hasta su forma de ser, para formar su propio concepto de quien es y porqué es importante. Aprende a cooperar en actividades con los demás para conseguir resultados positivos, descubriendo que el trabajo en equipo pone en evidencia que cada persona es única y que tiene algo que aportar al grupo. Sin embargo, si es rechazado por el grupo o ridiculizado por su apariencia o por algo relacionado con su manera de ser tiende a sentirse desvalorizado y se siente inferior a los demás si la base de su autoestima que trae de la familia es débil, de aquí la importancia que tiene contar con una base sólida para la autoestima del niño que le permita a medida que va creciendo aumentarla y transmitirla al resto de los sujetos con los que se relaciona.
Durante la adolescencia se tiene la mayor influencia de los compañeros, ya que la consolidación de la identidad y del sistema de valores de cada persona está en juego, es importante que el/la joven sea seguro de sí mismo y busque integrarse adecuadamente a grupos donde su opinión sea tomada en cuenta y que pueda crecer sin complejos para que siendo adulto pueda enfrentarse a los retos de la vida cotidiana, con su familia, trabajo y en la sociedad.
3. La sociedad
Una vez que el individuo se inserta activamente en la sociedad describe que los grupos a los que pertenece están integrados por más personas y van creciendo, con lo que se encuentra ante un nuevo universo de características propias de cada persona que le hacen conocerlas mejor y a la vez lo ayudan a consolidar mejor su propia imagen.
El ambiente que rodea a cada persona es determinante para sentirse compensada o por el contrario en constante inconformidad, por ejemplo: una persona que viva en condiciones deplorables tendrá una percepción negativa de su entorno que lo hará sentirse insatisfecho a su vez consigo mismo; mientras que una persona que vive en una zona residencial se desarrollará bajo un ambiente con menos carencias y con una imagen más positiva, en apariencia.
En nuestra sociedad el nivel de autoestima de una persona está en cierta medida, ligado a lo que hace para ganarse la vida” (García, 2005, La sociedad, 3). El trabajo u oficio que una persona realice es un factor que interviene en la autoestima, si se trata de un trabajo de acuerdo a las capacidades y en un ambiente propicio ello asegurará una mejor autoestima, se sentirá parte de algo importante.

VI. AUTOESTIMA LABORAL
En el mundo laboral actual el ser humano está expuesto a condiciones cambiantes, presiones, retos, conflictos y muchas otras situaciones que encierran un factor bastante influyente sobre la autoestima del mismo y donde a su vez el carácter y la personalidad del individuo condicionan los logros y fallas que inciden en los resultados esperados en cualquier empresa o negocio, de allí la importancia de estudiar este componente de la personalidad del individuo.
Ahora que se ha visto como se forma la autoestima y los factores que inciden en ella relacionados con el desarrollo de la personalidad de los trabajadores, se verá cómo es la interacción entre el ambiente de trabajo y las actitudes de los trabajadores.
1. Definición
La autoestima en el ámbito laboral se entiende como la valoración que cada persona hace de si misma sobre sus capacidades e importancia que repercuten en el desarrollo de su trabajo, la cual influye a la vez en sus relaciones entre compañeros de trabajo y con sus superiores.
La autoestima de los miembros de una empresa les posibilita afrontar con éxito los procesos de cambio y transformación en el ámbito empresarial ya que les permite ver los retos como oportunidades más que como amenazas (Bolívar, 2003, autoestima y cambio, 1).
2. Influencia de las condiciones laborales en la autoestima del trabajador
Al obtener un empleo las personas se sienten valoradas y reconocidas, ya dentro del mismo, el grado de autoestima que se presente depende de los pilares de la motivación hacia el trabajador. (Corba, 2003, 8)
Cuando una persona obtiene su empleo se siente motivada por el hecho de haber sido elegida como apta para desarrollar la tarea que requiere el puesto al que aspiró y ha sido asignado; sin embargo este sentido puede cambiar de acuerdo a los estímulos que del entorno laboral reciba el trabajador y de qué tan sólidas son las bases de la autoestima que posee.
Si alguien es constantemente avergonzado en su puesto de trabajo, sobre todo frente a todos sus demás compañeros, sin reconocer nunca los logros alcanzados se desarrollará una actitud negativa hacia el trabajo y la empresa, que hacen que en lugar de sentirse parte de la razón de ser de la misma se sienta excluida de ella con lo que cada día se sienta con menor valor por estar en un lugar donde no puede desarrollar su potencial y esto afectará su rendimiento negativamente.
En lugares como plantas de producción los trabajadores además de estar influenciados por factores del ambiente que los hacen adaptarse o no más fácilmente a sus tareas, están sometidos a presiones de llegar a producir una meta determinada y condicionados a no cometer errores; cuando uno de estos ocurre y el supervisor lo descubre debe guiar al trabajador para hacerle ver que él es capaz de corregirlo y de hacer una producción con cero defectos, pero si se le reprende a gritos y con ofensas se sentirá con falta de confianza en si mismo que le ocasionará inconscientemente seguir cometiendo los mismos errores y que lo harán perder confianza en sus capacidades, actuando por temor u obligación y disminuyendo su autoestima. Esto se traduce no sólo en áreas de producción de bienes sino también para áreas administrativas donde se planea mucho el futuro de las organizaciones.
Enfocado al trabajo, se nota que una persona que está en un ambiente laboral armonioso y con condiciones adecuadas para su trabajo se le ve más dispuesto, conforme con su trabajo y lo hace sentirse valorado; mientras quien debe trabajar en un ambiente descuidado, en malas condiciones y con un régimen represivo se observa insatisfecho, tiene problemas para concentrarse y aumenta los errores, su autoestima es disminuida por no sentirse valorado ni tomado en cuenta.
Cada persona se prepara para desempeñar sus labores en un área determinada, sin embargo la realidad de la sociedad donde los mercados laborales están completamente saturados deja a muchos fuera de posibilidades de estar en los empleos para los que se han preparado y los obliga a trabajar en otros muy diferentes, con lo que su autoestima se ve dañada y tienden a creerse incapaces, sin ver que más adelante pueda existir otra oportunidad mejor de empleo.
3. Caracterización de la autoestima en el trabajador
3.1. Autoestima Positiva
“Una persona con una alta autoestima está mucho más dispuesta a establecer relaciones sanas con otras personas que aquella que sienta culpa crónica o está llena de sentimientos de inferioridad” (Jourard, 1967 citado en Cerna, 1993, p.61). Las relaciones entre compañeros son mejores cuando las personas que integran el círculo de trabajo son conscientes del aporte que cada uno representa para la empresa o negocio y que en lugar de verse como rivales se ven como personas competentes, con grandes ideas y capacidades que posibilitan obtener mejores resultados grupales que a la vez involucran resultados positivos a nivel individual, que fortalecen la autoestima.
Las personas con buena autoestima son capaces de reconocer sus errores sin sentirse humillados por ellos y lo más importante es que no se estancan en las dificultades sino que buscan resolver los problemas confiando en sus capacidades.
Según Rodríguez, Pellicer y Domínguez (1988, citados en Cerna, 1993, p. 62) la autoestima alta implica ser capaces de reconocer tanto las habilidades y capacidades así como las debilidades y limitaciones, siempre confiando en la capacidad propia para tomar decisiones.
El profesional con autoestima positiva tiene mayor facilidad para percibir la realidad y para tener una mejor comunicación interpersonal con las personas que trabajan junto con él. Este aspecto es sumamente importante en la dirección de la empresa, los gerentes con buena autoestima son conscientes de las necesidades de la organización y a la vez prestan atención a las necesidades de su personal porque reconoce su valor, se consideran aptos para delegar responsabilidades confiando en sus trabajadores y en su capacidad misma para coordinar las actividades.
La buena autoestima en las personas les ayuda a tolerar mejor el estrés, la incertidumbre y enfrentar los procesos de cambio que se presentan con frecuencia en el ámbito laboral. Las constantes presiones son llevadas mejor por las personas que creen en sí mismas y que se enfrentan con valor a los retos que las exigencias laborales de hoy en día demandan, no buscan huir de la realidad sino enfrentarla, son personas seguras de lo que pueden lograr y terminan planes al tiempo requerido, obtienen resultados positivos y buscan optimizar sus recursos en la labor que desempeñan.
Las personas con buena autoestima tienen seguridad y se sienten elementos importantes en su lugar de trabajo, por lo tanto desempeñan con gusto sus labores, se sienten satisfechos con lo que hacen e identificados con los fines de la organización, comprometidos con resultados a corto y a largo plazo. La buena autoestima hace que el sentido de pertenencia motive a las personas, aumentando la productividad, efectividad y eficiencia en las actividades, lo cual es beneficioso para la empresa y contribuye a enriquecer el potencial y la autoestima de los trabajadores.
3.2. Autoestima Baja
La persona con autoestima negativa está convencida de que no tiene aspectos positivos para sentirse bien consigo misma, tiene conciencia de sus defectos, pero tiende a sobredimensionarlos (Bolívar, 2003, la autoestima negativa, 3). Cuando las personas viven sin autoestima o con niveles de ella muy bajos toman cualquier error como excusa para sentirse peor consigo mismos, para reprocharse que son incapaces de realizar algo bien y tienden a ser inconstantes en sus acciones por temor al fracaso que de antemano suponen como regla en los proyectos que echen a andar.
Las personas que carecen de autoestima muestran problemas para aceptar críticas constructivas sobre la manera en que están realizando su trabajo, porque se sienten amenazados por los demás, tienden a compararse pero no sanamente sino de manera que se crea una rivalidad interna que lleva a malas relaciones con los compañeros de trabajo y en el caso de los gerentes o supervisores su inseguridad los hace sentir que sólo pueden mantener el control en sus labores mientras utilicen la represión con lo que desmotivan al personal que tienen bajo su cargo.
La baja autoestima en los trabajadores los hace reprimir sus ideas, por temor a ser ridiculizados o porque no sean tomados en cuenta; los hace vulnerables a las presiones del entorno laboral y a los cambios demandantes en las organizaciones de hoy en día. Esto ocasiona que realicen sus labores con altos niveles de ansiedad y con inseguridad provocando errores constantes y generando una barrera que les impide pensar en nuevos proyectos o nuevas y mejores formas de hacer las cosas en sus trabajos.
Cuando están en el desempeño de sus labores se les ve con actitud negativa, quejas constantes pero no hacen nada por cambiar los motivos por los que están inconformes; se sienten inferiores y por lo tanto no buscan responsabilidades grandes sino que prefieren hacer trabajos rutinarios y con el menor compromiso posible; la persona con baja autoestima no se conoce en realidad a sí misma, y por lo tanto desconoce o es incapaz de reconocer sus capacidades y destrezas, con lo que sus resultados tienden a la baja productividad e ineficiencia ocasionando menores posibilidades de superación para la empresa y para ellas mismas.

VII. RETCAMBIO INDIVIDUAL Y AUTOESTIMA LABORAL
“Para el Retcambio Personal, creer en las oportunidades, crea posibilidades sobre las cuales construimos emprendimientos y multiplicamos futuros” (Santos, 2005). A partir de esta definición se toma al Retcambio como una herramienta valiosa para consolidar la importancia de la autoestima y a la vez para enriquecerla mediante su planteamiento de que para lograr emprender nuevas y mejores alternativas en el entorno es necesario tener una firme confianza y esfuerzo en las propias habilidades y destrezas.
Es importante que cada persona busque ser el actor en su propia realidad, más que un simple observador o crítico negativo de la misma; esto significa ver en los problemas no tropiezos sino otro camino que muestra nuevas oportunidades para lograr las metas que se desean alcanzar.
La autenticidad como parte del retcambio se refiere a la construcción de una sana identidad, consistente y fuerte, a través de la aceptación activa, autoestima y autoconfianza. Es así como la autoestima se considera uno de los pilares fundamentales para implementar el retcambio, para implementar nuevas ideas y desarrollar métodos que posibiliten un mejor desempeño para las personas en las distintas áreas ocupacionales; he aquí el gran valor del retcambio, que plantea una opción viable para todos los campos laborales existentes partiendo del ente más importante en el manejo de una empresa o negocio, el ser humano.
“Los resultados (eficacia, eficiencia, efectividad y protagonismo) están determinados por la conducta (conocimientos, estados de ánimo y acciones)” (Santos, 2005). Estos resultados son los que miden el desarrollo de una empresa y el presentar avances en los mismos representa una ventaja competitiva en el mundo laboral actual, donde los profesionales son capaces de innovar y aprovechar sus recursos de la mejor manera siempre y cuando posean seguridad y confianza en si mismos que les permita ver más allá de barreras creadas por las personas para no enfrentarse a cambios reales y que representen riesgos que valen la pena correr.
Una de las técnicas empleadas por el retcambio es el ciclo para la acción, donde es posible plantear propuestas para la puesta en marcha de estrategias que resuelvan un problema o dificultad. De esta manera se plantea un ciclo para mejorar la autoestima en los trabajadores para lograr su satisfacción consigo mismos y con lo que hacen, este es el siguiente:

CICLO PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA EN LOS TRABAJADORES

VIII. ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA
• Para favorecer el desarrollo de una buena autoestima se puede contribuir al facilitar alternativas con objetivos acordes a las capacidades y nivel de desempeño de los trabajadores. Esto significa que para contribuir positivamente en la autoestima de los trabajadores es necesario ver que las exigencias y metas que se les demandan sean acordes a sus aptitudes y capacidades para no someterlos a trabajos donde su rendimiento sea negativo por falta de preparación y no de capacidad, en todo caso si la persona se siente apta para aprender algo nuevo la empresa puede fortalecer esa actitud mediante capacitaciones que mejoren su rendimiento.
• Los jefes y supervisores deben autoevaluar su método de revisión y corrección en las labores de sus subordinados para ver si no están cerrados a las opiniones, sugerencias, y críticas, para lograr que su personal se sienta parte de los objetivos de la empresa.
• Debe reforzarse los aspectos positivos encontrados en una persona o en si mismo, y manifestarle su importancia y su aporte en las actividades que se llevan a cabo, ya que aunque una persona tenga buena autoestima, los estímulos que recibe del medio influyen en su desempeño en gran medida.
• “La gerencia moderna propone entregar más poder, confianza y responsabilidad a los subordinados” (Mora, 2003, 9). De ahí la importancia de que los gerentes sean más abiertos a las opiniones de su personal, considerándolos elementos importantes para el desarrollo de la organización en quienes pueda delegar actividades confiando en sus resultados, con lo que contribuirá a elevar la autoestima de sus trabajadores y su identificación con los fines de la empresa para obtener mayores y mejores resultados.

IX. CONCLUSIONES
Como ser eminentemente social la autoestima del ser humano es afectada por varios agentes que se encuentran presentes a lo largo de la vida y que su influencia se manifiesta sobre todo en la adultez.
La base primordial de la autoestima se consolida en la niñez ya que su efecto se hace sentir en las etapas posteriores en la vida de la persona.
• De la manera en que alguien sea valorado en su trabajo, que busque obtener mejores resultados y que camine hacia el éxito con bases sólidas, de esa manera su autoestima se enriquecerá o por el contrario se verá disminuida.
El concentrar esfuerzos en mejorar la autoestima de los trabajadores es una inversión para encaminar al éxito los resultados de la empresa.

X. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bolívar, C. (2003). Autoestima en el trabajo. Extraído el 6 de marzo de 2006 de http://www.sht.com.ar/archivo/temas/autoestima.htm
Cerna, C. M. (1993). Autoestima, autoconcepto y discapacidad física. Revista de Psicología de El Salvador, 47(12), 59-67.
Ciudad Real, S., Solórzano, M., Zepeda, H., Trejo, M. (1989). Reacciones psicológicas del recién graduado universitario ante el problema del desempleo. Revista de Psicología de El Salvador, 31(8), 56-57.
Corba, V. (2003). El trabajo y la autoestima. Extraído el 6 de marzo de 2006 de http://www.sht.com.ar/archivos/persona/autoestima.htm
Figueroa, D. M. (1998). Psicología de la Adolescencia. San Salvador: Ediciones Figueroa.
García, V. (2005). Autoestima. Extraído el 13 de marzo de 2006 de http://www.monografias.com/trabajos5 /autoest/autoest.shtml
Mora, C. (2003). Autoestima y asertividad en el trabajador y gerencia venezolana. Extraído el 13 de marzo de 2006 de http://www.psicocentro.com/cg_bin/articulo_s.asp?texto=art47002
Santos, J. A. (2005). Retcambio personal y Endoliderazgo. Extraído el 6 de marzo de 2006 de http://www.monografias.ocm/trabajos21/retcambio-personal/retcambio-personal.shtml

Datos del autor:
Alicia María Matamoros Zelaya
alim.mzcristal@gmail.com
Carrera: Ingeniería Industrial
Año de estudio: 5° Año
Fecha de realización: 6 de abril de 2006