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Estudio del psicoanálisis y psicología

Bender Gestalt Test: El test de Bender y el rendimiento escolar



9. EL TEST DE BENDER Y EL RENDIMIENTO ESCOLAR

   En el éxito o fracaso en la escuela  influyen muchos factores. En estudios anteriores parece que he sobreestimado la significación de la percepción viso-motriz.  Especialmente influyen el desarrollo del lenguaje, la integración oral-visual, la capacidad de seriación, la evocación de símbolos e información y la formación de conceptos. La edad, actitud, sexo y medio social y familiar de los niños, influyen también en sus resultados en proporciones varias. El progreso de un niño en la escuela depende de la combinación y la interacción de todos estos factores.

9.1. Puntuación de madurez y rendimiento escolar

La puntuación total está más relacionada con el logro escolar general que cualquier ítem aislado. Los Indicadores Emocionales no son buenos predictores del logro escolar. Las borraduras y el repaso cuidadoso se hallan con mayor frecuencia en  los buenos estudiantes.
Un buen registro del  Bender en el momento de ingresar en Primaria acostumbra a ser un buen predictor del éxito escolar posterior, una buena integración intersensorial y una buena capacidad mental;   Sin embargo, un registro  pobre  al principio de Primero no implica necesariamente que un niño fracasará. Algunos  niños  normales simplemente necesitan algo más de tiempo para madurar. Para predecir los resultados escolares, es mejor aplicarlo al inicio del Primer Grado, ya que parece ser especialmente efectivo para niños de entre los 5 ½  y 6 ½ años.

Los niños con dificultades en la escuela suelen tener pobres puntuaciones en el Test de Bender. Esto incluye niños con capacidad mental limitada y niños con inteligencia normal pero con problemas específicos de aprendizaje.
Algunos niños  están afectados por un mal funcionamiento real de la percepción viso-motriz. No obstante, si son inteligentes, si tienen una buena capacidad lingüística y de evocación, si poseen una buena motivación, si no tienen problemas de comportamiento y si tienen unos padres y maestros que les ayudan, pueden superar o compensar los problemas perceptivo-motores y convertirse con el tiempo en buenos alumnos.

9.2. Diferencias de sexo y resultados escolares

El Test de Bender predice con más éxito los resultados escolares de los niños que de las niñas. Esto no es debido a diferencias en la función viso-motriz, sino a otros factores que afectan al progreso escolar.
Los niños con puntuaciones inmaduras en el Test de Bender son habitualmente malos lectores, mientras que las niñas  pueden tener resultados en lectura altos o bajos.
Las niñas suelen ser más controladas,  más avanzadas en el desarrollo del lenguaje, son también más capaces de  compensar sus problemas en el área viso-motriz. Por lo tanto, muchas niñas desarrollan con éxito su trabajo a pesar de sus protocolos inmaduros  en el momento de ingresar en la escuela.
Los niños, son más impulsivos e inquietos. Muchas actividades  favorecen aún a las niñas. El comportamiento no adecuado de los niños  influye en la actitud del maestro hacia ellos.
Por lo tanto, un niño con una ejecución inmadura del Test de Bender tendrá un pobre resultado escolar más probablemente que una niña con una mala puntuación en el Test de Bender, incluso aunque sus puntuaciones en el Test de Bender y de CI sean las mismas.

9.3. Lectura y aritmética

No existe relación entre el  Bender y la lectura. Los problemas de lectura están más relacionados con el medio socioeconómico, la capacidad mental y la habilidad lingüística que con la percepción viso-motriz. Aunque tanto el Test de Bender como la lectura requieren que los niños posean un nivel mínimo de madurez de percepción viso-motriz. Un niño cuyo nivel de integración viso-motriz esté aún por debajo del de un niño de 5 ½  años tendrá dificultades tanto en el Test de Bender como en lectura, independientemente de si  muestra un retraso evolutivo, o  por una disfunción cerebral mínima.

El Test de Bender correlaciona mejor con el logro en aritmética, ya que ambos implican la percepción viso-motriz y las relaciones de parte-a-todo y espaciales.

9.4. Test de Bender y dificultades de aprendizaje

Los datos muestran de forma convincente que la integración viso-motora de los niños con DA evoluciona a un ritmo más lento de lo normal. El tipo de evolución depende de la edad y de la capacidad mental de los niños:
-    La mayoría de niños  obtuvieron a los 5 ½  años una puntuación de 10 en el Test de Bender; este es el nivel en el que  están dispuestos para comenzar el trabajo escolar.
-    Los alumnos con DA con puntuaciones de CI de 100 o más no alcanzaron el nivel  hasta los 6 años.
-    Los que tenían un de CI de 85 a 99 no obtenían una  media de 10  hasta que alcanzaban los 7 años.
-    Los pequeños con dificultades de aprendizaje de capacidad mental incierta (CI 70-84) tenían  ya 8 años  cuando su puntuación  media fue de 10.
-    Finalmente,  los niños moderadamente retrasados (CI 50 a 69) no llegaban a la puntuación de 10 en el Test de Bender hasta los 9 ½  ó 10 años.
 
Los alumnos normales suelen mostrar un marcado auge en los aprendizajes en Tercero, cuando tienen 8 años y sus puntuaciones en el Test de Bender son de 3 ó 4. Los alumnos con  DA, no muestran un progreso real hasta  que tienen unos 9 años. 
Los niños con dificultades  y con una puntuación de CI por debajo de la media, no muestran  mejoría significativa en el Bender y en su rendimiento hasta que tienen 10 ½  años o incluso 11 años, mientras que los niños inciertos a los 12, 13 o incluso 14 años. La mayoría de alumnos retrasados no logran puntuaciones de 3 ó 4 en el Test de Bender ni siquiera a los 14 años.

Se recomienda la enseñanza individualizada en la clase, pero muchos profesores y administradores aún esperan que todos los niños alcancen el mismo rendimiento. La aplicación repetida del Test de Bender proporcionará un registro del ritmo de maduración de un niño dado y puede ser una ayuda para establecer expectativas realistas del rendimiento de este niño. Es absurdo esperar de un niño que rinda a nivel de un Cuarto cuando la evolución de su integración perceptivo-motriz está aún al nivel de Primero. Las  aplicaciones repetidas  son buenos indicadores del ritmo de progreso que está realizando un niño, y son útiles para planificar un programa educativo individualizado.

   Un niño con una marcada discrepancia entre el CI y las puntuaciones en el Test de Bender normalmente tiene dificultades específicas de aprendizaje.

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