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Estudio del psicoanálisis y psicología

CRITICA DE LA TEORIA DE LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES



CRITICA DE LA TEORIA DE LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES
 En su forma más enérgica, la teoría de la inteligencia múltiple plantea un
conjunto pequeño de potenciales intelectuales humanos (unos 7) que todos los individuos pueden tener
, aunque debido a la herencia, al adiestramiento prematuro o una interacción entre ambos, algunos desarrollan más ciertas inteligencias que otras.
Cada inteligencia tiene su propia capacidad de procesar información (por ejemplo,
componentes medulares de la inteligencia verbal son el procesamiento fonológico y
gramatical, y de la musical, el procesamiento tonal y rítmico). Así, cuando se presenta
cierto tipo de información, se activan ciertos mecanismos en el SN para realizar
operaciones específicas sobre ella.
Teorías relacionadas.- La idea de las inteligencias múltiples viene ya desde los griegos,
cuando hablaron de ‘facultades’ o facetas de la mente. Luego, este enfoque quedó
relegado, por ejemplo por aquellos enfoques asociacionistas que intentaban explicar todo
desde unos principios únicos o leyes psicológicas básicas a las que se someterían todos
los aspectos como la percepción, la memoria o el aprendizaje. Este intento unificador tuvo
poco éxito, aunque la psicología cognitiva tomó algunas ideas, como cuando hablaron de
habilidades generales para resolver problemas, etc.
Hoy en día se ha cuestionado este enfoque de mecanismos generales de amplio
propósito. Allport, por ejemplo, ha propuesto la mente como varios sistemas
independientes que operan en paralelo, no en serie, dependientes cada uno de neuronas
especializadas.
Por su parte Jerry Fodor, inspirado en Chomsky y otros autores, propuso su teoría de la
modularidad de la mente según la cual los procesos mentales se consideran mejor como
módulos independientes o encapsulados, cada cual funcionando según sus propias
reglas. Concretamente, rechaza módulos horizontales (percepción, memoria, etc) pero
acepta los verticales (lenguaje, procesamiento visual, musical, etc.). Sin embargo, Fodor
admite la existencia de una mente central no encapsulada que permite comparar las
diversas entradas y construír una hipótesis mejor acerca de qué es el mundo.
Gardner sostiene que es aún prematuro postular una capacidad supramodular que ordene
o combine los diferentes módulos, aunque sí puede hablarse de módulos más generales y
módulos más pequeños y circunscriptos. Que se estudien los maximódulos o los
minomódulos dependerá de cada objetivo del investigador. Estudiar módulos grandes
resulta útil en educación. En este sentido, cada módulo (cada inteligencia, cada habilidad
cognoscitiva, cada competencia intelectual, etc.) es algo que puede desarrollarse si hay
suficiente estimulación para ello.
Construcciones psicológicas no referidas.- La teoría de las IM (inteligencias múltiples) no
intenta explicar otras áreas de la mente como el temperamento, la personalidad el
carácter o los sentimientos.
Esto no significa que se aíslen estos aspectos, por cuanto se
sostiene que en cualquier aspecto o actividad (carácter, sentimientos) siempre está
presente la cognición. Además, se pueden establecer relaciones: por ejemplo, la
inteligencia interpersonal con el desarrollo socioafectivo, la inteligencia intrapersonal con
el desarrollo del carácter o la personalidad, etc. Tampoco se excluyen conceptos como los
de motivación y atención, sin los cuales no podrían desenvolverse las diferentes
inteligencias.
Operaciones cognoscitivas ‘de nivel superior’.- Hay ciertas capacidades cognoscitivas que
parecen ser de nivel superior, pero que parecen inexplicables dentro de los términos de
las inteligencias individuales, por lo que requerirían ser investigadas más en detalle. Ellas
son el sentido común, la originalidad, la capacidad metafórica, la sabiduría y el sentido del
yo.
El sentido común es la habilidad para encarar problemas en forma intuitiva, rápida y tal
vez inesperadamente exacta. El término suele aplicarse a ciertas habilidades como las
interpersonales o las mecánicas, pero no a otras como el sentido musical. El término se
puede aplicar también a quienes parecen capaces de planear con anticipación, explotar
oportunidades, guiar sus destinos y los ajenos de forma prudente, no contaminados por
ideologías o teorías complejas, todo lo cual estaría relacionado con la inteligencia
intrapersonal y con la esfera de la voluntad.
La originalidad es la habilidad de diseñar un producto poco familiar y sin embargo valioso,
sea una historia innovadora, una danza, la solución de un conflicto personal o una
paradoja matemática. La originalidad parece aplicarse a ciertos ámbitos, no en todos
(salvo excepciones, como Leonardo), y parece depender de ciertas condiciones que se
instalan ya desde la infancia.
La capacidad metafórica es la habilidad para hacer metáforas, percibir analogías y para
cruzar diversos dominios intelectuales en el proceso de establecer tales conexiones
iluminadoras. Es, entonces, una ‘inteligencia’ que integra diversas inteligencias, y es este
tipo de habilidad lo que llevó a Fodor a hablar de un procesador central. Sin embargo,
percibir patrones en diversos dominios podría ser una habilidad lógicomatemática.
Parece haber tres formas de capacidad metafórica en niños normales: capacidad para
percibir analogías sensoriales (ej: auditivo y visual); luego, en la edad preescolar,
capacidad para comparar símbolos (palabras, movimientos, etc.) y sentir placer en ello; y
finalmente en la edad escolar retoma su habilidad metafórica pero luego de un periodo
donde su preocupación no es establecer analogías sino dominar cada ámbito por
separado. Todas estas formas de metaforizar son universales y están un tanto separadas
del desarrollo de inteligencias específicas.
La sabiduría una habilidad mucho más amplia, también llamada poder sintetizador
general, es aquello que uno llega a esperar en individuos mayores que han tenido una
amplia gama de experiencias críticas en su vida más temprana y que ahora pueden
aplicarlas en forma apropiada y juiciosa, en las circunstancias apropiadas. El término se
aplicaría a personas que tienen considerable sentido común y originalidad en uno o más
dominios, junto a una capacidad madura de metaforizar.
Todas las operaciones de ‘nivel superior’ descriptas pueden explicarse algunas por un tipo
especial de inteligencia, aunque otras veces se ven mejor como una combinación de un
rasgo de personalidad y una habilidad, o también, como la sabiduría, como una
amalgama de distintas capacidades intelectuales.
En cuanto al sentido del yo, sus raíces se encuentran en la exploración por parte del
individuo de sus propios sentimientos y experiencias en los términos de planes
interpretativos y los sistemas simbólicos que provee la cultura: algunas culturas exaltan el
yo y otras no tanto, sino la atención de las necesidades de los otros.
Frente a esto, el sentido del yo puede entenderse de varias formas: como un dominio
aparte de la inteligencia, como un procesador central del que dependen otros dominios, o, como opina Gardner, como una capacidad emergente, como una nueva inteligencia que regula la propia existencia del sujeto.

Desconfirmación de la teoría.- La teoría de las IM podría ser rebatida si se encuentra que
alguna inteligencia no cumple con los requisitos de tal. También es posible que estudios
neuropsicológicos y transculturales obliguen a pensar que la inteligencia no es lo que
propone la teoría de las IM.
Las inteligencias no pueden considerarse sólo como un grupo de
capacidades de cómputo puro:
incluye toda otra serie de capacidades, que algunos
podrían considerar “tontas” de acuerdo a cada cultura. Solo se pueden aplicar las
inteligencias en el contexto de un mundo de significados, que permiten al individuo
convertirse en un miembro funcional y que usa los símbolos de su comunidad.