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Estudio del psicoanálisis y psicología

DESARROLLO EN LA PUBERTAD



DESARROLLO EN LA PUBERTAD
    Sabemos que las perturbaciones psicológicas que padece el niño durante la pubertad se deben, en gran parte, a la intensificación de los impulsos que acompañan los cambios fisiológicos que se producen en esta edad. En la niña, la aparición de la menstruación refuerza su ansiedad. En su Zur Psychoanalyse der weiblichen Sexualfunktionen, 1926, Helene Deutsch ha estudiado el alcance del significado psicológico de la pubertad para la niña y la prueba que le impone, y ha llegado a la conclusión de que este primer fluir de sangre equivale para su inconsciente a ser castrada y haber perdido la posibilidad de tener un niño, y es así una doble frustración. Helene Deutsch aduce también que la menstruación significa un castigo por haberse permitido la masturbación clitoridiana, y además, regresivamente, revive el punto de vista infantil de que la copulación es siempre un acto sádico que involucra crueldad y pérdida de sangre .
Mis propias experiencias confirman ampliamente el punto de vista de Helene Deutsch, de que las desilusiones y golpes a su narcisismo que recibe la niña cuando comienza a menstruar son muy grandes. Pero yo creo que su efecto patogénico se debe a la circunstancia de que reactivan miedos anteriores. Son sólo unos pocos puntos más, en el total de sus situaciones de ansiedad, los que la menstruación hace emerger. Estos miedos, según hemos visto anteriormente, en el presente capítulo, son escuetamente los siguientes:
    1) En virtud de la equiparación de todas las sustancias corporales unas con otras en el inconsciente, identifica la sangre de su menstruación con los excrementos supuestamente peligrosos . Desde que ha aprendido tempranamente a asociar la hemorragia con cortaduras, su miedo de que estos excrementos peligrosos hayan dañado su propio cuerpo le parece haber sido confirmado por la realidad. El flujo menstrual aumenta su terror a que su cuerpo sea atacado. En relación con esto hay varios miedos que operan:
a) Su miedo a ser atacada y destruida por su madre, en parte debido a venganza y en parte para recobrar el pene del padre y los niños de los que ella (la niña) le ha privado.
b) Su miedo a ser atacada y dañada por su padre al copular con ella sádicamente , ya sea porque ha tenido fantasías de masturbación sádica sobre su madre o porque ella quiere retomar el pene que le ha robado. Su fantasía de que le retiren por violencia el pene, dañando sus genitales, es la base, creo, de la idea que tiene más tarde de que su clítoris es una herida o una cicatriz donde antes estuvo su pene.
c) Su miedo de que el interior de su cuerpo sea atacado y destruido por sus objetos introyectados, ya sea directa o indirectamente, como consecuencia de la lucha de uno con el otro dentro de ella. Sus fantasías de que tiene introyectados a sus padres violentos en el acto de ejecutar un coito sádico, y que están poniendo en peligro su propio interior al destruirse uno al otro, es una fuente de angustia aguda. Considera las sanciones corporales que la menstruación hace surgir a menudo en ella, y que su ansiedad aumenta, como un signo de que todos los daños que temió recibir y todos sus miedos hipocondríacos se han hecho realidad.
    3) El flujo de sangre proveniente del interior de su cuerpo la convence de que los niños dentro de ella han sido dañados y destruidos. En algunos análisis de mujeres he encontrado que el temor de éstas a no tener niños (es decir, a tenerlos destruidos en su interior) se había intensificado desde el comienzo de la menstruación y no había desaparecido hasta que habían tenido un niño. Pero, en muchos casos, la menstruación, además del miedo de tener niños dañados o anormales, da por resultado que consciente o inconscientemente se rechace el embarazo por completo.
    4) La menstruación, al confirmarla en la creencia de que ella no tiene pene y en la idea de que su clítoris es la herida o la cicatriz dejada por su pene castrado , hace que le sea más difícil mantener una posición masculina.    
5) Como signo de madurez sexual, la menstruación activa todas aquellas fuentes de ansiedad ya mencionadas en este capítulo, que se relacionan con sus ideas de que la conducta sexual tiene un carácter sádico. El análisis de pacientes femeninos en la edad de la pubertad, muestra que por las razones arriba mencionadas, la niña cree que la posición femenina, así como la masculina, se han hecho insostenibles. La menstruación tiene un efecto mucho mayor, al activar las fuentes de ansiedad y los conflictos en la niña, que el proceso paralelo de desarrollo tiene en el varón. Esto explica en parte la causa de por qué la niña esté sexualmente más inhibida que el varón durante la pubertad.
    Los efectos psicológicos de la menstruación son responsables, en parte, del hecho de que a esta edad las dificultades neuróticas de la niña aumenten muchísimo. Aun si es normal, la menstruación resucita sus viejas situaciones de ansiedad, aunque desde que su yo y sus métodos de dominar su ansiedad han sido adecuadamente desarrollados, puede modificarla mejor que en su temprana infancia.
    Ordinariamente también obtiene una fuerte satisfacción de la aparición de la menstruación. Siempre que su posición femenina haya sido bien establecida durante la primera expansión de su vida sexual, considerará la menstruación como una prueba de ser sexualmente madura y mujer, y como un signo de que puede tener mayor confianza en la esperanza de recibir gratificación sexual y de tener niños. Si esto es así, considerará la menstruación como un testimonio contra sus varias fuentes de ansiedad.