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Estudio del psicoanálisis y psicología

DICCIONARIO DE PSICOLOGÍA, LETRA P, PSICOANÁLISIS SALVAJE



Psicoanálisis salvaje
Al.: wilde Psychoanalyse.
Fr.: psychanalyse sauvage.
Ing.: wild analysis.
It.: psicoanalisi selvaggia.
Por.: psicanálise selvagern, o inculta.
En sentido amplio, tipo de intervenciones de «analistas» aficionados o Inexpertos, que se basan
en conceptos psicoanalíticos a menudo mal comprendidos para interpretar síntomas, sueños,
palabras, actos, etc. En sentido más técnico, se califica de salvaje una interpretación que no
tiene en cuenta una determinada situación analítica, en su singularidad y en su dinámica actual,
en especial revelando directamente el contenido reprimido sin tener en cuenta las resistencias y
la transferencia.
En el artículo que consagró al análisis salvaje Psicoanálisis «silvestre» (Über «wilde»
Psychoanalyse, 1910), Freud lo definió ante todo por la ignorancia; el médico cuya intervención
critica había cometido errores científicos (referentes a la naturaleza de la sexualidad, de la
represión, de la angustia) y técnicos: «constituye un error de técnica lanzar bruscamente al
rostro del paciente, durante la primera visita, los secretos que el médico ha adivinado». Así,
puede decirse que todos aquellos que tienen «alguna noción de los descubrimientos del
psicoanálisis», pero no han recibido la formación teórica y técnica necesaria(118) efectúan un
análisis salvaje.
Pero la crítica de Freud va aún más lejos: se extiende a los casos en que el diagnóstico
formulado es correcto y la interpretación del contenido inconsciente exacta. «Ya hace mucho
tiempo dejamos atrás la concepción según la cual el enfermo sufre de una especie de
ignorancia: suprimiendo ésta mediante la comunicación (acerca de las relaciones causales entre
su enfermedad y su biografía, los acontecimientos de su infancia, etc.), la curación sería segura.
Pero no es este desconocimiento en sí el factor patógeno, sino el hecho de que esta ignorancia
se basa en resistencias internas que le dieron origen y que continúan manteniéndola [...].
Comunicando a los enfermos su inconsciente, se provoca siempre en ellos una reactivación de
sus conflictos y una agravación de sus dolencias». Es por esto que tales revelaciones exigen
que la transferencia esté bien establecida y que los contenidos reprimidos se hayan aproximado
a la conciencia. De lo contrario, crean una situación de ansiedad no controlada por el analista. En
este sentido, el método analítico en sus comienzos, todavía mal diferenciado, como subrayó
Freud con frecuencia, de ¡as técnicas hipnóticas y catárticas, puede calificarse hoy en día de
salvaje.
Sin embargo, sería presuntuoso considerar el análisis salvaje como algo propio de
psicoterapeutas no cualificados o como algo perteneciente a épocas pasadas del psicoanálisis,
lo que constituye un modo cómodo de creerse a salvo del mismo. En efecto, lo que Freud
denuncia en el análisis salvaje no es tanto la ignorancia como cierta actitud del analista que
encontraría en su «ciencia» la justificación de su poder. En un artículo en que Freud aborda la
cuestión del análisis salvaje, aunque sin utilizar este término, cita el Hamlet: «¿Creéis que es más
fácil servirse de mí que de una flauta?». En este sentido, es evidente que el análisis de las
defensas o de la transferencia puede efectuarse de un modo tan salvaje como el del contenido.
Ferenczi definía el análisis salvaje como la «compulsión a analizar», compulsión que puede
manifestarse tanto dentro como fuera de la situación analítica; lo contrapone a la elasticidad que
exige todo análisis desde el momento en que no se ve en él una estructura edificada según un
plan preestablecido. Glover hace observar que el analista que «salta» sobre un lapsus, aísla un
sueño o uno de sus fragmentos, halla en ello ocasión de experimentar una «frágil omnipotencia».
Continuando tales observaciones, veríamos en el análisis salvaje, «sabio» o ignorante, una
resistencia del analista al análisis singular en el que está implicado, resistencia que ofrece el
peligro de conducirla a desconocer la palabra de su paciente y a «imponer» sus
interpretaciones.