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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de psicología, letra R, Representante - representativo



Representante - representativo
Al.: Vorstellungsrepräsentanz (o Vorstellungsreprásentant).
Fr.: représentant-représentation.
Ing.: ideational representative.
It.: rappresentanza data da una rappresentazione.
Por.: representante ideativo.

Representación o grupo de representaciones a las que se fija la pulsión en el curso de la historia
del sujeto y por medio de las cuales se inscribe en el psiquismo.
La expresión francesa représentant-représentation introduce un equívoco, debido a que traduce
por dos palabras muy parecidas una palabra alemana compuesta por dos substantivos muy
distintos; por desgracia, no vemos cómo podría evitarse este equívoco dando al mismo tiempo
una traducción exacta del término freudiano.
Représentant traduce Repräsentanz, palabra alemana de origen latino que debe entenderse
como delegación. Vorstellung es un término filosófico cuyo equivalente francés tradicional
es représentation. Vorstellungsrepräsentanz significa lo que representa (aquí: lo que representa
a la pulsión) en el terreno de la representación, sentido que intentamos traducir por:
représentant-représentation.
El concepto de representante-representativo se encuentra en los textos en que Freud define la
relación entre lo somático y lo psíquico como la existente entre la pulsión y sus representantes.
Esta noción se define y utiliza sobre todo en los trabajos metapsicológicos de 1915 (La
represión [Die Verdrängung] y El inconsciente [Das Unbewusste]) y aparece con la máxima
claridad en la teoría más completa que Freud dio respecto a la represión.
Recordemos brevemente que la pulsión, en tanto que somática, escapa a la acción directa de
una operación psíquica de represión en el inconsciente. La represión solamente puede afectar a
los representantes psíquicos de la pulsión; estrictamente hablando, a los
representantes-representativos.
En efecto, Freud distingue claramente dos elementos en el representante psíquico de la pulsión, la representación y el afecto, e indica que cada uno de ellos sigue un destino diferente: sólo el primer elemento (el representante-representativo) pasa tal cual al sistema inconsciente (acerca de esta distinción, véase: Representante psíquico; Afecto; Represión).
¿Qué se debe entender por representante-representativo? Freud dio pocas explicaciones sobre
este concepto. En cuanto al término «representante» y la relación de delegación que supone con
respecto a la pulsión, remitimos al lector al artículo: Representante psíquico. Con respecto al
término « representación », que indica el elemento ideativo, en oposición al elemento afectivo,
remitimos a los artículos Representación (Vorstellung), Representación de cosa
(Sachvorstellung o Dingvorstellung) y Representación de palabra (Wortvorstellung).
En la teoría que Freud da del sistema inconsciente en su artículo de 1915, considera los
representantes representativos, no sólo como los «contenidos» del Ics, sino como constitutivos
de éste. En efecto, en un solo y mismo acto (la represión originaria) la pulsión se fija a un
representante y se constituye el inconsciente: «Tenemos [...] razones para admitir una represión
originaria, una primera fase de la represión consistente en que el representante psíquico
(representativo) de la pulsión ve rehusado el acceso a la conciencia. Con ello se produce una
fijación; el representante correspondiente perdura, a partir de este momento, de forma
inalterable, y la pulsión queda ligada a él».
En este pasaje, el término «fijación» evoca dos ideas al mismo tiempo: la que se halla en el centro
de la concepción genética, de una fijación de la pulsión a una fase o a un objeto, y la idea de
inscripción de la pulsión en el inconsciente. Esta última idea (o esta última imagen) es
indiscutiblemente muy antigua en Freud. La encontramos anticipada en las cartas a Fliess, en
uno de los primeros esquemas del aparato psíquico (que comportaría varias capas de
inscripciones de signos [Niederschriften]) y expuesta de nuevo en La interpretación de los
sueños (Die Traurndeutung, 1900), especialmente en un pasaje en el que se discute la hipótesis
del cambio de inscripción que experimentaría una representación al pasar de un sistema a otro.
Esta comparación de la relación entre la pulsión y su representante, con la inscripción de un
signo (de un «significante» para utilizar un término lingüístico), constituye un medio de esclarecer
la naturaleza del represetante-representativo.