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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de psicología, letra R, Repudio



Repudio
Al.: Verwerfung.
Fr.: forclusion.
Ing.: repudiation o foreclosure.
It.: reiezione.
Por.: rejeição o repúdio.
 
Término introducido por Jacques Lacan: mecanismo específico que se hallaría en el origen del
hecho psicótico; consistiría en un rechazo primordial de un «significante» fundamental (por
ejemplo: el falo en tanto que significante del complejo de castración) fuera del universo simbólico
del sujeto. El repudio se diferenciaría de la represión en dos sentidos:
1) los significantes repudiados no se encuentran integrados en el inconsciente del sujeto;
2) no retornan «desde el interior», sino desde el seno de lo real, especialmente en el fenómeno
alucinatorio.
J. Lacan se opone al empleo que hace Freud en ocasiones de la palabra Verwerfung (rechazo) en relación con la psicosis, y propone, como equivalente francés, el término forclusion (repudio).
La filiación freudiana invocada en este punto por J. Lacan apela a dos series de observaciones
concernientes a la terminología y a la concepción freudiana de la defensa psicótica.
I. Una encuesta terminológica en el conjunto de los textos freudianos lleva a las siguientes
conclusiones:
1) El término Verwerfung (o el verbo verwerfen) es utilizado por Freud con acepciones bastante
distintas, que esquemáticamente podrían reducirse a tres:
a) en sentido amplio, de una repulsa que puede ejercerse, por ejemplo, a la manera de la
represión;
b) en el sentido de un rechazo que adopta la forma de un juicio consciente de condenación. Bajo
esta acepción se encuentra más a menudo la palabra compuesta Urteilsverwerfung, de la que el
propio Freud indica que es sinónimo de Verurteilung (juicio de condenación);
c) el sentido propuesto por Lacan se encuentra mejor confirmado en otros textos. Así, en Las
psiconeurosis de defensa (Die Abwehr-Neuropsychosen, 1894) Freud escribe a propósito de la
psicosis: «Existe un tipo de defensa mucho más enérgica y mucho más eficaz, que consiste en
que el yo rechaza [verwirft] la representación intolerable, simultáneamente con su afecto, y se
comporta como si la representación no hubiera llegado jamás al yo» .
El texto en el que Lacan se ha basado principalmente para promover la noción de repudio es el
de Historia de una neurosis infantil, en el que las palabras venverfen y Verwerfung son
repetidamente utilizadas. El pasaje más demostrativo es sin duda aquel en el que Freud evoca la
coexistencia, en el sujeto, de diversas actitudes con respecto a la castración: « [...] la tercera
corriente, la más antigua y la más profunda, que había pura y simplemente rechazado [verworfen]
la castración, y en la cual no se trataba todavía de juzgar sobre la realidad de ésta, esta
corriente aún era ciertamente reactivable. En otro lugar he comunicado una alucinación que
dicho paciente tuvo a la edad de cinco años [...]».
2) Se encuentran en Freud otros términos, distintos a Verwerfung, utilizados en un sentido que parece autorizar, de acuerdo con el contexto, una aproximación al concepto de repudio:
Ablehizen (apartar, declinar);
Aufheben (eliminar, abolir);
Verleugnen (renegar).
En conclusión, se constata, limitándose a un punto de vista terminológico, que el empleo del
término Verwerfung no siempre corresponde al significado de «repudio», y, a la inversa, otros
términos freudianos designan lo que Lacan intenta poner de manifiesto.
II Aparte de esta simple investigación terminológica, es posible mostrar que la introducción por
Lacan del término «repudio» no hace más que proseguir una exigencia constante en Freud: la
de definir un mecanismo de defensa específico de la psicosis. Aquí las opciones terminológicas
de Freud pueden, en ocasiones, prestarse a error, especialmente cuando habla de «represión»
refiriéndose a la psicosis. El propio Freud subrayó esta ambigüedad: «[...]cabe dudar de que el
proceso denominado represión en las psicosis tenga todavía algo de común con la represión en
las neurosis de transferencia».
1) A lo largo de toda la obra de Freud puede encontrarse la misma línea de pensamiento con
respecto a la psicosis. En los primeros textos freudianos, se manifiesta especialmente por la
discusión del mecanismo de la proyección, la cual se concibe, en el psicótico, como un
verdadero rechazo de entrada hacia el exterior y no como un retorno secundario de lo
inconsciente reprimido. Más tarde, cuando Freud tiende a interpretar la proyección como un
simple tiempo secundario a la represión neurótica, se verá obligado a admitir que la proyección
(tomada en este sentido) ya no es el resorte esencial de la psicosis: «No era exacto decir que la
sensación suprimida [unterdrückt] en el interior se proyectaba al exterior; más bien reconocemos
que lo que había sido abolido [das Aufgehobene] en el interior retorna desde el exterior» (véase:
Proyección).
Las expresiones «retiro de la catexis de la realidad», «pérdida de la realidad» deben
interpretarse asimismo como designando este mecanismo primario de separación y de rechazo
al exterior de la «percepción» intolerable.
Finalmente, en sus últimos escritos, Freud centra sus reflexiones en torno a la noción de
Verleugnung o «renegación de la realidad» (véase este término). Si bien lo estudia sobre todo
en el caso del fetichismo, señala explícitamente que tal mecanismo establece un parentesco
entre dicha perversión y la psicosis. La renegación que opone el niño, como el fetichista y el
psicótico, a esta «realidad» que sería la ausencia de pene en la mujer, se concibe como una
repulsa a admitir la «percepción» misma y a fortiori a extraer la consecuencia, que es la «teoría
sexual infantil» de la castración. En 1938, Freud opone entre sí dos modos de defensa: «repeler
una exigencia pulsional del mundo interno» y «renegar de un fragmento del mundo externo real».
En 1894 describía ya la defensa psicótica en términos casi idénticos: «El yo se aparta de la
representación intolerable, pero ésta se encuentra indisolublemente unida a un fragmento de la
realidad, por lo que, al realizar este acto, el yo se desprende también total o parcialmente de la
realidad».
2) ¿Cómo concebir, en un último análisis, esta especie de «represión» hacia el mundo exterior,
simétrica de la represión neurótica? Freud la describe, la mayoría de veces, en términos
económicos: retiro de la catexis de lo percibido, retirada narcisista de la libido, acompañada
quizá de un retiro del «interés» no libidinal. Otras veces, Freud va a parar más bien a lo que
podríamos llamar un retiro de significación, rehusar atribuir un sentido a lo percibido. Por lo
demás, ambas concepciones no se excluyen entre sí, en el pensamiento de Freud: el retiro de la
catexis (Besetzung) es también un retiro de la significación (Bedeutung).
III. La noción de repudio viene a prolongar esta línea de pensamiento freudiano, dentro del marco
de la teoría de lo «simbólico» de J. Lacan. Este autor se basa especialmente en los textos de
Historia de una neurosis infantil, donde Freud muestra cómo los elementos percibidos en
ocasión de la escena originaria sólo con «posterioridad» recibirán su sentido y su interpretación.
En el momento de la primera experiencia traumática (a la edad de año y medio), el individuo era
incapaz de elaborar, en forma de una teoría de la castración, aquel dato en bruto que sería la
ausencia de pene en la madre: «El rechazó [verwarf] [la castración] y quedó detenido en el punto
de vista del coito anal [...]. Probablemente el sujeto no emitió juicio alguno acerca de la existencia
de la castración, pero fue como si ésta no hubiera existido».
En los diferentes textos de Freud existe una indiscutible ambigüedad en cuanto a lo que es
rechazado (verworfen) o renegado (verleugnet) cuando el niño repele la castración. ¿Es la
castración misma? En tal caso, lo que se rechaza sería una verdadera teoría interpretativa de los
hechos y no una simple percepción. ¿Se trata de la «carencia de pene» en la mujer? Entonces
resulta difícil hablar de una «percepción» que sería renegada, puesto que una ausencia no es
un hecho perceptivo más que en la medida en que se pone en relación con una posible
presencia.
La interpretación de Lacan permitiría resolver las dificultades que acabamos de señalar.
Basándose en el texto de Freud sobre La negación (Die Verneinung, 1925), define el repudio en
su relación con un «proceso primario» que comporta dos operaciones complementarias: «la
Einbeziehung ins Ich, la introducción en el sujeto, y la Ausslossung aus dem Ich, la expulsión
fuera del sujeto». La primera de estas operaciones es lo que Lacan denomina también
«simbolización» o Bejahung (proposición, afirmación) «primaria». La segunda «[...] constituye lo
real, en cuanto éste es el dominio que persiste fuera de la simbolización». El repudio consiste
entonces en no simbolizar lo que debió serlo (la castración): se trata de una «abolición
simbólica». De ahí la fórmula que da Lacan (traduciendo a su lenguaje el pasaje de Freud
anteriormente citado: «[...] no era exacto decir [...] de la alucinación: lo que ha sido repudiado de
lo simbólico reaparece en lo real».
J. Lacan ha desarrollado ulteriormente la noción de repudio dentro del marco de concepciones
lingüísticas, en su artículo D'une question préliminaire à tout traitement possible de la
psychose.