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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de psicología, letra R, regresión



Regresión
Al.: Regression.
Fr.: régression.
Ing.: regression.
It.: regressione.
Por.: regressão.
Dentro de un proceso psíquico que comporta una trayectoria o un desarrollo, se designa por
regresión un retorno en sentido Inverso, a partir de un punto ya alcanzado, hasta otro situado
anteriormente.
Considerada en sentido tópico, la regresión se efectúa, según Freud, a lo largo de una sucesión de sistemas psíquicos que la excitación recorre normalmente según una dirección determinada.
En sentido temporal, la regresión supone una sucesión genética y designa el retorno del sujeto a
etapas superadas de su desarrollo (fases libidinales, relaciones de objeto, identificaciones, etc.).
En sentido formal, la regresión designa el paso a modos de expresión y de comportamiento de un
nivel Inferior, desde el punto de vista de la complejidad, de la estructuración y de la
diferenciación.
El término «regresión» se utiliza con mucha frecuencia en psicoanálisis y en la psicología
contemporánea; la mayoría de las veces se concibe como un retorno a formas anteriores del
desarrollo del pensamiento, de las relaciones de objeto y de la estructuración del
comportamiento.
Pero inicialmente, Freud no describió la regresión desde un punto de vista puramente genético.
Por otra parte, desde el punto de vista terminológico, se observará que regresar significa
caminar, volver atrás, lo cual puede concebirse tanto en un sentido lógico o espacial como
temporal.
En La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), Freud introduce el concepto de
regresión para explicar un carácter esencial del sueño: los pensamientos del sueño se
presentan, principalmente, en forma de imágenes sensoriales que se imponen al sujeto en forma
casi alucinatoria. La explicación de esta característica exige una concepción tópica del aparato
psíquico como formado por una sucesión orientada de sistemas. En estado de vigilia, éstos son
recorridos por las excitaciones en un sentido progresivo (de la percepción a la motilidad); en el
estado de sueño, los pensamientos, que ven negado su acceso a la motilidad, regresan hasta el
sistema: percepción. Así pues, Freud introduce la regresión sobre todo en un sentido tópico(38).
Su significación temporal, que se halla implícita desde un principio, adquirirá cada vez mayor
importancia con las aportaciones sucesivas de Freud acerca del desarrollo psicosexual del
individuo.
En los Tres ensayos sobre la teoría sexual (Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, 1905), si
bien no aparece la palabra «regresión», se encuentran ya indicaciones referentes a la
posibilidad de un retorno de la libido a vías laterales de satisfacción y a objetos anteriores.
Señalemos a este respecto que los pasajes en los que se trata explícitamente de la regresión
fueron añadidos en 1915. El propio Freud reconoció que sólo tardíamente había descubierto la
idea de la regresión de la libido a un modo anterior de organización. En efecto, era preciso que
se descubrieran progresivamente (durante los años 1910-1912) las fases del desarrollo
psicosexual infantil, que se suceden en un determinado orden, para poder establecer
plenamente el concepto de una regresión temporal. Así, por ejemplo, en La predisposición a la
neurosis obsesiva (Die Disposition zur Zwangsneurose, 1913), Freud distingue los casos en
los que « [...] la organización sexual en la que reside la predisposición a la neurosis obsesiva no
ha sido jamás completamente superada una vez establecida... [y los casos en los que]... dicha
fase fue primeramente reemplazada por la fase siguiente de organización, y más tarde
reactivada por regresión a partir de esta última».
Freud se ve inducido entonces a diferenciar el concepto de regresión, como atestigua el
siguiente pasaje, añadido en 1914 a La interpretación de los sueños: «Distinguimos tres clases
de regresiones:
a) tópica, en el sentido del esquema (del aparato psíquico);
b) temporal, en la que se reactivan formaciones psíquicas más antiguas;
c) formal, cuando se reemplazan los modos de expresión y de representación habituales por
otros primitivos.
»Estas tres formas de regresión son, en su fundamento, una sola y, en la mayoría de los casos,
se unen, ya que lo más antiguo en el tiempo es también primitivo en su forma y, en la tópica
psíquica, se sitúa más cerca de la extremidad percepción».
La regresión tópica se manifiesta singularmente en el sueño, donde continúa hasta su término.
Se encuentra también en otros procesos patológicos, en los que es menos global (alucinación),
e incluso en procesos normales, en los que no va tan lejos (memoria).
El concepto de regresión formal ha sido menos utilizado por Freud, aun cuando numerosos fenómenos en los que existe un retorno del proceso secundario al proceso primario, podrían clasificarse bajo esta denominación (paso del funcionamiento según la identidad de pensamiento al funcionamiento según la identidad de percepción). Lo que Freud designa como regresión formal puede relacionarse con lo que la «psicología de la forma» y la neurofisiología de
inspiración jacksoniana denominan desestructuración (de un comportamiento, de la conciencia,
etc.). El orden que aquí se presupone no es el de una sucesión de etapas efectivamente
recorridas por el individuo, sino el de una jerarquía de las funciones o de las estructuras.
Dentro de la regresión temporal, Freud distingue, según las diferentes líneas genéticas, una
regresión en cuanto al objeto, una regresión en cuanto a la fase libidinal y una regresión en la
evolución del yo.
Todas estas distinciones no responden solamente a un afán de clasificación. En efecto, en
ciertas estructuras normales o patológicas existe una separación entre los diferentes tipos de
regresiones; así, por ejemplo, Freud observa que «[...] en la histeria hay ciertamente una
regresión de la libido a los objetos sexuales incestuosos primarios, lo cual se comprueba con
regularidad, mientras que no existe regresión a una fase anterior de la organización sexual».
Freud insistió a menudo en el hecho de que el pasado infantil (del individuo o incluso de la
humanidad) persiste siempre en nosotros: «Los estados primitivos pueden siempre volver a
instaurarse. El psiquismo primitivo es, en sentido pleno, imperecedero». La idea de una vuelta
atrás se encuentra también en los más diversos campos: psicopatología, sueños, historia de las
civilizaciones, biología, etc. El resurgimiento del pasado en el presente se caracteriza además
por la noción de compulsión a la repetición. Por lo demás, esta idea se traduce, en la lengua de
Freud, no sólo por el término Regression, sino también por algunas palabras afines, como
Rückbildung, Rückwendung, Rückgreifen, etc.
El concepto de regresión es más bien un concepto descriptivo, como hizo observar el propio
Freud. No basta, evidentemente, recurrir a este término para comprender en qué forma el sujeto
retorna al pasado. Algunos estados psicopatológicos patentes inducen a entender la regresión
en una forma realista: se dice a veces que el esquizofrénico volvería a ser un lactante, el
catatónico retornaría al estado fetal. Por supuesto, se dice en el mismo sentido que el obsesivo
ha regresado a la fase anal. En un sentido aún más limitado, en relación con el conjunto del
comportamiento, puede hablarse de regresión en la transferencia.
Observemos que las distinciones freudianas, si bien no conducen a fundamentar de una forma
teórica rigurosa el concepto de regresión, tienen, por lo menos, la ventaja de que impiden
concebir la regresión como un fenómeno masivo. En este sentido, se apreciará que el concepto
de regresión es paralelo al de fijación, y que éste no puede reducirse al montaje de un esquema
de comportamiento. En la medida en que la fijación debería interpretarse como una «inscripción»
(véase: Fijación; Representante-representativo), la regresión podría considerarse como el poner
de nuevo en funcionamiento lo que fue «inscrito». Cuando se habla, especialmente en la cura, de
«regresión oral», debe entenderse, desde este punto de vista, que el sujeto vuelve a encontrar,
en lo que dice y en sus actitudes, lo que Freud denominó «el lenguaje de la pulsión oral».