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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra E, Energía libre - energía ligada


Diccionario de Psicología, letra E, Energía libre - energía ligada

Al.: freie Energie - gebundene Energie. Fr.: énergie libre - énergie liée. Ing.: free energy - bound energy. It.: energia libera - energia legata. Por.: energia livre - energia ligada. Términos que señalan, desde el punto de vista económico, la distinción Freudiana de proceso primario y proceso secundario. En el proceso primario, la energía se denomina libre o móvil, en la medida en que fluye hacia su descarga del modo más rápido y más directo posible; en el proceso secundario, se encuentra ligada, en la medida en que su movimiento hacia la descarga se halla retardado y controlado. Desde el punto de vista genético, el estado libre de la energía precede, según Freud, al estado de energía ligada, siendo este último característico de un grado más elevado de estructuración del aparato psíquico. Freud rinde explícitamente homenaje a Breuer por su distinción entre energía libre y energía ligada. Con todo, se observará que los términos utilizados no son los de Breuer y, por otra parte, la distinción introducida por Breuer no posee la misma significación que la de Freud. La distinción de Breuer tiene su fundamento en la diferencia establecida por los físicos entre dos tipos de energías mecánicas, cuya suma permanece constante en un sistema aislado. Así, Helmholtz, cuya influencia sobre el pensamiento de Breuer y Freud ya es conocida, opone a las fuerzas vivas (lebendige Kräfte, término tomado de Leibnitz) las fuerzas de tensión (Spankräfte) o «fuerzas que tienden a poner en movimiento un punto M durante todo el tiempo que no se produzca todavía movimiento» (3). Esta oposición concuerda con la introducida por otros autores, en el transcurso del siglo xix, entre energía actual y energía potencial (Rankine) o también entre energía cinética y energía estática (Thomson): Breuer se refiere explícitamente a esta distinción y a los términos de estos físicos. Breuer se dedica sobre todo a definir una forma de energía potencial presente en el sistema nervioso que denomina «excitación tónica intracerebral» o «tensión nerviosa» o también energía «quiescente». Así como un depósito contiene cierta cantidad de energía potencial, en la medida en que retiene el agua, « [...] el conjunto de la inmensa red (de fibras nerviosas) forma un único depósito de tensión nerviosa». Esta excitación tónica proviene de diversas fuentes: las propias células nerviosas, excitaciones externas, excitaciones procedentes del interior del cuerpo (necesidades fisiológicas) y «afectos psíquicos». Es utilizada o descargada en las diversas clases de actividades, motoras, intelectuales, etc. Según Breuer, existe un nivel óptimo de esta energía quiescente que permite una buena recepción de las excitaciones externas, la asociación entre las ideas y una libre circulación de la energía en el conjunto de las vías del sistema nervioso. Tal nivel es el que el organismo intenta mantener constante o restablecer (véase: Principio de constancia). En efecto, el organismo se aleja de este nivel óptimo, ya porque se agote la energía nerviosa (lo que supone el estado de sueño, que permitirá una recarga energética), ya porque el nivel sea demasiado elevado; esta elevación puede ser generalizada y uniforme (estado de intensa expectación) o hallarse desigualmente distribuida (como cuando se producen afectos y su energía no puede descargarse ni repartirse en el conjunto del sistema por elaboración asociativa; entonces habla Breuer de «afectos arriconados»). Como puede verse: 1) las dos formas de energía distinguidas por Breuer -«quiescente» y «cinética»-- son transformables entre sí; 2) no se concede prioridad alguna a la energía cinética, ni desde un punto de vista genético ni lógico; la distinción Freudiana entre proceso primario y proceso secundario parece ser ajena al pensamiento de Breuer; 3) para Breuer, lo fundamental es el estado quiescente de la energía nerviosa, puesto que solamente cuando se ha establecido cierto nivel la energía puede circular libremente. Aquí aparece de modo claro la diferencia con Freud: Breuer piensa, por ejemplo, que en el estado de sueño, en que existe un nivel muy bajo de energía quiescente, se halla entorpecida la libre circulación de las excitaciones ; 4) el principio de constancia posee en Breuer una significación distinta que en Freud (véase: Principio de constancia; Principio de inercia neuronal). Parece, pues, que fue Freud quien introdujo, en lo referente a la energía psíquica, los dos términos opuestos de «energía libre» y «energía ligada». Se observará que en Física estos dos términos habían sido introducidos por Helmholtz, pero esta vez dentro del marco del segundo principio de la termodinámica (degradación de la energía); Helmholtz denominaba energía libre la energía que «[...] es capaz de transformarse libremente en otras clases de trabajo», y energía ligada «[...] la que sólo puede manifestarse en forma de calor». Esta oposición no se sitúa al mismo nivel que la efectuada entre energía estática (o tónica) y energía cinética; en efecto, esta última oposición sólo se refiere a la energía mecánica, mientras que la oposición entre energía libre y energía ligada implica considerar diferentes tipos de energía (calórica, química, etc.) y las condiciones que posibilitan o impiden el paso de una a otra. Con todo, puede decirse que la energía estática es, en el sentido de Helmholtz, una energía libre, ya que es transformable en otras formas de energía, mientras que la energía cinética, por lo menos la de los movimientos moleculares desordenados, es una energía ligada: se ve, pues, que Freud, al designar como energía ligada la energía quiescente o tónica de Breuer, y como energía libre su energía cinética, invirtió prácticamente el sentido que estos términos poseen en física: libre debe entenderse en Freud como libremente móvil (frei beweglich) y no como libremente transformable. Resumiendo, se observa: 1) que el par antitético utilizado por Breuer (energía tónica, energía cinética) fue tomado de una teoría que no tenía en cuenta el segundo principio de la termodinámica. En cambio, Freud utiliza términos (energía libre, energía ligada) incluidos en la esfera de este segundo principio; 2) que Freud, que conoció de cerca las concepciones de la Escuela fisicalista (Helmholtz, Brücke), invierte el sentido de los términos que toma de la física, para aplicarlos aproximadamente a la oposición establecida por Breuer; 3) que, a pesar de esta aparente concordancia, la concepción de Freud es distinta de la de Breuer: la energía libre, que caracteriza los procesos inconscientes, es primera en relación con la energía ligada. Esta diferencia fundamental de criterios se manifiesta especialmente en las ambigüedades de formulación del principio de constancia. La oposición entre dos tipos de circulación de la energía fue presentada en el Proyecto de psicología científica (Entwurf einer Psychologie, 1895): en el funcionamiento primario del aparato neuronal, la energía tiende a una descarga inmediata y completa (principio de inercia neuronal); en el proceso secundario, la energía se encuentra ligada, es decir, contenida en ciertas neuronas o sistemas neuronales, donde se acumula. Esta ligazón se explicaría, por una parte, por la existencia de «barreras de contacto» entre las neuronas, que impiden o limitan el paso de la energía de una a otra y, por otra parte, por la acción que ejerce un grupo de neuronas catectizadas a un nivel constante (el yo) sobre los restantes procesos que tienen lugar en el aparato: esto, que Freud denomina «efecto de catexis lateral» (Nebenbesetzung), constituye el fundamento de la acción inhibidora del yo . El caso más patente de un funcionamiento «ligado» de la energía lo proporciona, según Freud, el proceso de pensamiento, que asocia la elevada catexis que supone la atención y el desplazamiento de pequeñas cantidades de energía, sin las cuales sería imposible el ejercicio del pensamiento. Esta corriente, por débil que sea desde el punto de vista cuantitativo, circula con más facilidad: «Pequeñas cantidades de energía pueden desplazarse más fácilmente cuando el nivel es elevado que cuando es bajo». La oposición entre energía libre y energía ligada es recogida en La interpretación de los sueños (Die Traurndeutung, 1900), aparte de toda referencia a los estados, supuestamente distintos, de las neuronas, y será siempre mantenida por Freud como la expresión económica de la distinción fundamental entre proceso primario y proceso secundario (véase: Ligazón).