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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra I, Identidad de percepción- identidad de pensamiento


Diccionario de Psicología, letra I, Identidad de percepción- identidad de pensamiento

Al.: Wahrnehmungsidentität - Denkidentität. Fr.: identité de perception - identitd de pensée. Ing.: perceptual identity - thought identity. It.: identitit di percezione - identitá di pensiero. Por.: identidade de percepção (o perceptual) - identidade de pensamento. Términos utilizados por Freud para designar aquello hacia lo que tienden, respectivamente, el proceso primario y el proceso secundario. El proceso primario tiende a encontrar una percepción idéntica a la imagen del objeto resultante de la experiencia de satisfacción. En el proceso secundario, la identidad buscada es la de los pensamientos entre sí. Estos términos no aparecen hasta el capítulo VII de La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900). Se refieren a la concepción freudiana de la experiencia de satisfacción. El proceso primario y el proceso secundario pueden definirse en términos puramente económicos: descarga inmediata en el primer caso, inhibición, aplazamiento de la satisfacción y desvío en el segundo. La noción de identidad de percepción nos lleva fuera del registro económico: aquí se trata de equivalencias que se establecen entre representaciones. La experiencia de satisfacción constituye el origen de la búsqueda de la identidad de percepción. Ella liga a una descarga eminentemente satisfactoria la representación de un objeto electivo. A partir de entonces el sujeto «repetirá la percepción ligada a la satisfacción de la necesidad». La alucinación primitiva es la vía más corta para obtener la identidad de percepción. De un modo más general puede decirse que el proceso primario funciona según este modelo; Freud mostró en otro capítulo de La interpretación de los sueños que la relación de identidad entre dos imágenes («identificación») es, entre las relaciones lógicas, la que concuerda mejor con el funcionamiento mental propio del sueño . La identidad de pensamiento guarda una relación doble con la identidad de percepción: 1.° Constituye una modificación de ésta, en el sentido de que tiende a liberar los procesos psíquicos de la regulación exclusiva por el principio de placer: « El pensamiento debe interesarse por las vías de ligazón entre las representaciones sin dejarse confundir por su intensidad». En este sentido, tal modificación representaría el surgimiento de lo que la lógica llama el principio de identidad. 2.° Sigue estando al servicio de la identidad de percepción: « toda la actividad de pensamiento complicado que se extiende de la imagen mnémica al establecimiento de la identidad de percepción por el mundo exterior es siempre un desvío, que la experiencia ha hecho necesario, en el camino que conduce al cumplimiento de deseo»). Si bien los términos que hemos definido aquí ya no figuran en los demás escritos freudianos, la idea de contraponer, desde el punto de vista del pensamiento y del juicio, los procesos primario y secundario, sigue ocupando un lugar central en la teoría. Se encuentra de nuevo, entre otras, en la contraposición entre representaciones de cosa y representaciones de palabra. En Francia, Daniel Lagache ha subrayado en muchas ocasiones el gran interés que presenta la oposición establecida por Freud entre identidad de percepción e identidad de pensamiento: en ella ve especialmente un medio para diferenciar las compulsiones defensivas, en las que el yo sigue bajo el dominio de la identidad de percepción, y los mecanismos de desprendimiento que hacen intervenir una conciencia atenta, discriminativa, capaz de resistir las interferencias de las ideas y de los afectos displacenteros: «[...] la identificación objetivante, que mantiene la identidad propia de cada objeto de pensamiento, debe oponerse a la identificación sincrética [...]». Observemos, además, que la distinción entre estos dos modos de «¡dentidad» no puede reducirse a la tradicional oposición entre afectividad y razón, o incluso entre «lógica afectiva» y lógica de la razón. En efecto, ¿no va destinada toda La interpretación de los sueños a establecer, en contra de los prejuicios «científicos», que el sueño sigue unas leyes que constituyen un primer modo de funcionamiento del logos?