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Estudio del psicoanálisis y psicología

Drogadicción y Adolescentes: Cocaína y Crack



Cocaína y Crack: La cocaína es una droga alcaloide extraída de las hojas del árbol de la coca. Es un
estimulante del sistema nervioso central que provoca euforia (sensación de sentirse bien). El crack es
una droga poderosa
. Es una forma de cocaína más barata y muy disponible que se presenta en
pequeños trozos con apariencia de jabón y se conoce vulgarmente como "perica" o "farlopa". Aquí nos
referiremos a ella con el término genérico de cocaína. Cuando se produce la inmunización temporal o la
tolerancia a los efectos de la cocaína muchos consumidores tienden a aumentar la dosis. La cocaína
se puede esnifar (aspirar), inyectar o fumar.
Generalmente se mezcla con otras sustancias más
baratas. El crack es el resultado de calentar la cocaína con levadura en polvo. Generalmente se fuma
en una pipa de agua y es la forma de cocaína que causa más adicción. En 1883 un físico militar
alemán, el Dr. Theodor Aschenbrandt, consiguió un suministro de cocaína pura y lo distribuyó entre los
soldados bávaros durante las maniobras de otoño. Informó del aumento de la capacidad de los soldados
para soportar el cansancio. Un lector que quedó fascinado con los informes del Dr. Aschenbrandt, fue
un joven neurólogo vienés, indigente, de veintiocho años, el Dr. Sigmund Freud. Algunos delos
descubrimientos iniciales de Freud sobre la cocaína, como el de ser una droga psicoactiva, quedaron
ampliamente confirmados en investigaciones posteriores.
Otras investigaciones revelaron que el uso
repetitivo de grandes dosis de cocaína produce una psicosis paranoide característica en casi todos los
que la utilizan y que aumenta la tendencia a su abuso. Una característica peculiar de esta psicosis son
las alucinaciones como que hormigas, insectos o serpientes corren por encima de la piel. En 1890 la
naturaleza de la cocaína a crear adicción y psicosis era bien conocida. Se utilizaba frecuentemente
como anestesia local. En los Estados Unidos, fue muy utilizada en la Coca-Cola, en tónicos y en otros
medicamentos patentados. Se prohibió en 1914. La cocaína destruye las membranas mucosas,
inflamando y agrandando las vías respiratorias.
Estos efectos se dan más en las personas que esnifan
cocaína, lo que todavía se practica. También es un estimulante que acelera el sistema nervioso, el
latido cardiaco y la respiración. La adicción a la cocaína se diferencia de otros tipos de adicción en al
menos dos aspectos. Incluso después de la utilización de grandes dosis de cocaína
, si se priva de la
utilización de esta droga, no se sufre de crisis de abstinencia como el delirium tremens producido en
los alcohólicos o el síndrome de abstinencia del opio. Los efectos físicos son menores. La falta de
cocaína se caracteriza por una depresión para la que la cocaína parece ser el único remedio.
El
impulso de reducir la utilización de cocaína es muy fuerte. Sobredosis de esta droga puede derivar en
convulsiones e incluso la muerte. Por otra parte, la adicción a la cocaína puede provocar graves
psicosis bajo sus efectos. Esto es muy distinto a la mayoría de los síndromes de abstinencia que
duran horas o días después de dejar la droga. Grandes dosis de cocaína pura, producen sensación de
gran tensión y un exceso de agitación. Los cocainómanos descubrieron que mezclando la cocaína con
la morfina o la heroína se reducían estas sensaciones. Los que utilizan morfina o heroína descubrieron
que la combinación aumenta los efectos y el buen humor producido por esas drogas. Esta mezcla se
conoce como "speed". Estimulantes La utilización de la cafeína en las distintas culturas tiene una larga
historia. Todavía es una de las drogas que no recibe la suficiente atención a la hora de tratar el abuso y
adicción a las drogas.
Sin embargo, sus efectos fisiológicos y psicológicos en el organismo hacen
evidente que la cafeína es una de las drogas de las que más se abusa y que puede causar adicción. No
es probable que la cafeína se ponga bajo control gubernamental en un futuro inmediato, porque se
considera, en general, benigna, su uso es socialmente aceptable (incluso se incita a su consumo) y las
fuentes de obtención de la cafeína están controladas por grandes sociedades alimenticias (que tienen
un gran interés en mantener alto su nivel de consumo). Sin embargo, a nivel individual se debería ser
consciente de los efectos de la cafeína y del potencial de su abuso. Históricamente, la cafeína se ha
utilizado durante muchos siglos en el Este y en la América precolombina, antes de su introducción en
Europa. Mientras en Europa se favorecía el consumo de alcohol como la droga elegida (lo que explica la
gran variedad de sus manifestaciones que existe en esta parte del mundo) no pasó mucho tiempo
desde que los comerciantes y exploradores comenzaran a traer el café de Arabia y Turquía, el cacao
del Nuevo Mundo, el té de China y la planta de cola del oeste de Africa. La cafeína tuvo una gran
aceptación popular. Es importante resaltar que, desde su comienzo como bebida popular en Europa, la
utilización del café aumentó a pesar de las advertencias gubernamentales, religiosas y médicas y sus
esfuerzos por reprimirlo. En muchos aspectos, la llegada de la cultura en torno a la cafeína trajo
consigo tanto histerismo como muchas de las drogas actuales. La cafeína se encuentra hoy como se
encontraba originalmente, en el café, té, chocolate, y algunas bebidas sin alcohol. También está
disponible en pastillas que se venden para ayudar a mantenerse despierto y alerta, como afrodisíaco y
como reductor del apetito. Aunque no se considera como una droga de la que se pueda abusar, un
sorprendente número de defensores de la cafeína sostienen contradictoriamente que, aunque no es una
droga y sólo se toma para su disfrute, una taza de café es necesaria por las mañanas al despertarse o
levantarse. En efecto, varios estudios han demostrado que se puede ser adicto a la cafeína y que los
síntomas que se manifiestan por la falta de cafeína son irritabilidad, pereza, dolor de cabeza, depresión
y/o nerviosismo. Además, en los tests en los que se ha pedido a personas no bebedoras que bebieran
una cantidad de café o de té con los niveles de adicción comunes, han presentado nerviosismo y
problemas gastrointestinales. Se puede llegar a abusar gravemente de la cafeína, incluso se pueden
tomar de siete a quince tazas de café (o su equivalente) en una sesión. En situaciones tan extremas,
se ha notado delirio, taquicardia, temblores y psicosis de cafeína, además de una alteración
gastrointestinal aguda. Por ello, es evidente que la cafeína es una droga que crea adicción, afecta
mentalmente y presenta el potencial de su abuso. A pesar de estas consideraciones, la cafeína es
relativamente benigna como droga que crea adicción. Estudios al respecto han demostrado que
pequeñas dosis de cafeína mejoran la memoria a corto plazo, la puntuación en los tests que dependen
del reconocimiento de un dibujo cerrado y la habilidad motriz. Tampoco se debe desestimar el aumento
de la productividad en la sociedad actual por los efectos estimulantes de la cafeína. Sin embargo, se
debe sopesar todo esto con los efectos que produce a largo plazo la utilización de cafeína. Las úlceras
y otros trastornos digestivos son más frecuentes entre los consumidores de cafeína, así como los
problemas relacionados con la propiedad estimulante de la cafeína (incrementa el riesgo de paro
cardiaco, de hipertensión y problemas de personalidad). Muchos de los problemas a corto plazo que se
presentan por sobredosis o abuso de la cafeína están bajo control al ser una droga legal de uso
refinado. Sin embargo, se desconocen los efectos de larga duración.