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Estudio del psicoanálisis y psicología

EDOUARD CLAPAREDE (1873-1940): Ciudadano de Ginebra



EDOUARD CLAPAREDE (1873-1940)

Daniel Hameline

Fuente: El texto que sigue se publicó originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, nos 3-4, 1993, págs. 808-821.

Ciudadano de Ginebra

Oriundo de un linaje de pastores languedocianos establecidos en Ginebra tras la revocación del Edicto de Nantes (1685), Édouard Claparède es, en definitiva, el heredero de la Ginebra docta más que de la Ginebra religiosa. Calvinista por tradición, su protestantismo está más cerca de las corrientes liberales que de las de la ortodoxia eclesiástica o el resurgimiento místico. Está hecho, sobre todo, de espíritu de iniciativa y de independencia, encarnado en un individualismo emprendedor, rico en múltiples solidaridades queridas y cultivadas.

Merced a la admiración que profesa a otro Édouard Claparède, tío suyo, zoólogo prestigioso y darwinista convencido, será a la Ginebra docta a la que Claparède se vincule.

Hombres como Charles Bonnet, los hermanos de Candolle, Carl Vogt y su tío Claparède han instaurado y anclado en ella una tradición de investigación experimental, de rigor intelectual, de confianza en las ciencias de la naturaleza y, antes que nada en la naturaleza misma, de franqueza de expresión y libertad de compromiso. Estos sabios son también ciudadanos notables. Pero su estatuto de hombres de ciencia les permite escapar a las trabas mundanas de una ciudad que, no obstante sus vocaciones internacionales y sus frecuentaciones cosmopolitas, sigue siendo en muchos aspectos una ciudad provinciana que se retrae en seguida tras las fachadas de sus convencionalismos.

A esa Ginebra, Claparède no la tiene en demasiada estima. Su primer escrito, en 1892, era ya una crítica, por lo demás moderada, de la enseñanza recibida en el Collége de Genéve. Pero estas consideraciones de juventud sobre la educación, si anuncian ya al pedagogo, son más bien de un ciudadano. He ahí ya la singularidad del hombre en el concierto de las nacientes ciencias humanas. Y en 1898 volvemos a encontrar al ciudadano cuando, a título de “trabajo de psicología y de moral política”, redacta un Essai sur l’opinion publique dans ses rapports avec la raison et la morale. S. Bucci8 ha comentado ampliamente este inédito de Claparède.

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Nota:

8. Inediti pedagogici, págs. 5-15. Juicios muy sagaces sobre “Édouard Claparède et son temps” habían sido ya formulados por Alfred Berchtold, en Centenaire d’Édouard Claparède, op. cit., págs. 78-96.

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