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Estudio del psicoanálisis y psicología

EDOUARD CLAPAREDE (1873-1940). El interés, noción pedagógica central

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EDOUARD CLAPAREDE (1873-1940)

Daniel Hameline

Fuente: El texto que sigue se publicó originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, nos 3-4, 1993, págs. 808-821.

El interés, noción pedagógica central

Es, por lo tanto, relativamente fácil comprender por qué la noción de interés, reelaborada en la

perspectiva de esta antropología funcionalista, ocupa un puesto central en la concepción

psicopedagógica de Claparède. Este no es un ingenuo: comprendió muy pronto el error que

había cometido al abogar, en las primeras ediciones de Psychologie de l’enfant et pédagogie

expérimentale (1905), por la educación “atractiva”. A partir de 1911, rectifica el tiro: en lo

sucesivo hablará de educación “funcional”21 Desde luego, su indignación ante el cuadro de los

alumnos víctimas del “aburrimiento” y la “desolación” en “un régimen contra natura, que

aplasta la vida”, se mantiene intacta. Pero el interés no se reduce a lo “interesante”. Claparède

lo entendería más bien a través de la expresión coloquial “Pon interés … si no casi en el límite

de la amenaza o, cuando menos, del toque de alarma: si el organismo no reacciona de tal

manera, será su interés el que pague las consecuencias.

Ahora bien, y he aquí el lugar común que vincula a Claparède con Jean Jacques Rousseau,

la naturaleza conoce su interés, “ella hace bien lo que hace y es mejor bióloga que todos los

pedagogos del mundo”.22 La naturaleza, y por consiguiente el niño en estado natural, conoce

bien sus necesidades. Estas son en primer lugar: actuar, construir, desarrollarse actuando y

construyendo. De esta manera, el interés del niño es, antes que nada, jugar. Claparède será el

primero en dar todo su alcance a la célebre teoría del suizo Karl Groos sobre el luego del niño.

“¿Para qué sirve el juego?”, pregunta el prosaico hombre de ciencia que se pretende Claparède.

El niño juega porque encuentra su interés en el juego y porque, consecuentemente, encuentra

interés en ello.

En definitiva, el funcionalismo claparediano aplicado a la educación es una especie de

“ciencia económica” en la que puede verse como una anticipación del enfoque sistémico

contemporáneo. En el ecosistema de su entorno, el individuo, portador del dinamismo de su

propio crecimiento, experimenta necesidades que le hacen volverse hacia el medio externo y se

transforman en interés, transformado a su vez en intereses evolutivos que los intercambios con

el medio hacen cada vez más complejos.

Las consecuencias de esta “ciencia económica” para la puesta en marcha de la educación

son, al menos en teoría, fáciles de deducir. La educación es adaptación progresiva y su motor

en el crecimiento del niño. La infancia, como tal, es útil. Es, pues, indispensable no quemar sus

etapas. Si el interés es el motor de la educación, ésta no es en principio cuestión de castigo ni

siquiera de recompensa, sino de adecuación entre lo que se ha de hacer y el sujeto que lo hace:

la disciplina viene de lo interior. La escuela debe ser activa, laboratorio y no auditorio. Debe

evitar hacer que se deteste el trabajo. La escuela constituye ya un medio social, válido por sí

mismo y preparatorio para las realidades de la vida adulta. En ella, el pedagogo es antes que

nada un “estimulador de interés”.23

No costará mucho encontrar en esta lista los principios de la escuela activa, tal como

Adolphe Ferriére o Pierre Bovet los formularon al mismo tiempo que Claparède y tal como los

hallaremos también en Piaget. Pero el carácter peculiar de la aportación de Claparède es el

rigor, casi diríamos la rigidez de su elaboración deductiva. Con Claparède asistimos, sin duda

alguna, a la edificación teórica de una antropología biológica aplicada a la educación, y es más,

en las recomendaciones prácticas que extrae de ella reconocemos perfectamente la mayor parte

de las consignas que pueblan el ambiente de la época de la Educación Nueva.

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