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Estudio del psicoanálisis y psicología

El Concepto de infancia en psicoanálisis



Silvia Bleichmar - El Concepto de infancia en psicoanálisis

Según Klein es imposible combinar un trabajo analítico y un trabajo educativo. Una de estas actividades anula la otra. Si el analista, aun cuando solo fuera temporariamente, deviene el representante de las instancias educativas, si toma el rol del superyó, si cierra la ruta del conciente a las tendencias pulsionales, se constituye como le representante de las facultades de la represión.

Ha tomado partido por la propuesta freudiana que concibe al inc como no existente desde los orígenes, definido su posicionamiento por relación a la barrera de la represión, determinadas las producciones sintomales por relaciones existentes entre los diversos sistemas psíquicos.
La categoría niño, en términos del psicoanálisis, debe ser precisada. Y ello en el marco de una definición de lo originario.
El inc solo puede ser explorado en el sujeto singular y por relación a la neurosis, una vez establecido el conflicto psíquico que da origen al síntoma, y ello no es posible antes de que se hayan producido ciertos movimientos de estructuración marcados por la represión originaria.
Desde la perspectiva que se propone  el inconciente no está allí desde siempre, sino q es efecto de aquello que de la historia traumática, pulsional, ha quedado inscrito, desarticulado, y rehusado su ingreso a la conciencia bajo el efecto de la represión originaria. Represión originaria como movimiento fundante del clivaje que da origen al inc.
Esta posición parte de ir ubicando de modo preciso:
1)    el hecho de que el inc no existe desde los orígenes, sino que es  establecido por fundación (en la cual la represión originaria ocupa un lugar central)
2)    que esta fundación del inc se estructura por relación al preconciente-conciente, vale decir que su operancia es relativa a la relación que establece con esta instancia a partir de sus diferencias de funcionamiento y de contenido.
Lo que sigue haciendo obstáculo, lo que resulta más problemático, es definir en el interior del psicoanálisis el origen mismo del inc.

Si los tiempos de infancia no han producido el sepultamiento de las inscripciones que en ella se producen, del lado de lo originario, vale decir, del inc, lo que encontramos entonces no será remanente de lo infantil, sino una estructuración de otro tipo.
El estatuto de lo infantil esta determinado por el anudamiento, en tiempos primerisimos de la vida, de una sexualidad destinada a la represión, vale decir, a su sepultamiento en el inconciente.
Infancia como tiempos de estructuración de lo originario.

Bleichmar parte de considerar al sujeto como sujeto en estructuración definido por las condiciones particulares que la estructura de Edipo otorga para la instauración de si singularidad psíquica.
Los padres son sujetos clivados, sujetos del inc, y operan en sus interacciones a través de aspectos preconcientes e incontentes.
Los sistemas se constituyen como clivados en tanto son efecto de investimientos y contrainvestimientos, de deseos y prohibiciones...

Una vez constituido este aparato psíquico a partir de las introyecciones, metábolas, de los deseos y prohibiciones parentales, estará el sujeto  en condiciones de generar síntomas neuróticos, es decir abierto a la posibilidad productiva de que emerjan las formaciones del inc. A partir de que la represión originaria opere, a partir de que el lenguaje se haya instaurado, que le yo se haya emplazado en el interior de la tópica psíquica del niño, recién entonces, esto se convertirá sobre la estructura originaria de partida como un sistema de proyecciones.
La infancia es el tiempo de instauración de la sexualidad humana, y de la constitución de los grandes movimientos que organizan sus destinos en el interior de un aparato psíquico destinado al après-coup, abierto a nuevas resignificaciones y en vías de transformación hacia nuevos niveles de complejización posible.