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Estudio del psicoanálisis y psicología

Emociones, respuesta emocional de origen no aprendido



Emociones
El conductista simplifica el problema acerca de las emociones y utiliza métodos experimentales objetivos para su esclarecimiento.
Cómo trabaja el conductista: la complicada naturaleza de las respuestas del adulto, le impiden empezar con ellos sus estudios sobre la emoción. Debe hacerlo con el niño, en el cual el problema se presenta más sencillo.
Lo llevamos a nuestro laboratorio y los enfrentamos con determinadas situaciones.
Ya a los tres años muchos niños están colmados de reacciones inútiles conocidas bajo el nombre genérico de emociones.
Históricamente fueron consideradas de origen hereditario.

Tres tipos de respuesta emocional de origen no aprendido
Existen tres formas de respuesta emocional provocables en el niño desde su nacimiento: "miedo", "ira" y "amor". El conductismo toma esta denominación despojada de sus antiguas connotaciones.
Miedo
Reacción ante los ruidos fuertes.
Se produce un brinco, sacudimiento, pausa en la respiración, llanto.
Un tono bajo y prolongado no lo provocan.
Los tonos puros no resultan muy efectivos.
Un estímulo que provoca esta reacción es la pérdida de la base de sustentación, en especial cuando el cuerpo no está preparado para compensarla.
En niños de pocas horas la reacción se debilita rápidamente.
Por lo regular la reacción se presenta únicamente en la primera y la segunda aplicación, y, luego de un descanso, vuelven a ser eficaces.
También provocan esta reacción las aguas profundas y el agua caliente.
Ira
Se produce por la obstaculización de los movimientos corporales.
Se advierte la rigidez de todo el cuerpo, los movimientos desordenados de pataleo y manoteo, y la retención de la respiración. Se le pone la cara morada.
Estas reacciones continuarán hasta tanto no se suspenda la situación irritante y, en ocaciones, continuarán durante algún tiempo.
Esta respuesta puede suscitarse oprimiéndole con algodón la cabeza o si se viste al niño en forma brusca o apresurada.
Amor
Se produce esta respuesta al acariciar la piel, al hacerle cosquillas, mecerlo suavemente o al toquetearle la barbilla. También por la estimulación de zonas "erógenas".
Si está llorando, el llanto termina y se esboza una sonrisa: comienzan el gorjeo y el arrullo.
Las cosquillas suscitan  violentos movimientos acompañados de risas.
Los conductistas toman el término "amor" en un sentido más amplio que el popular. Las respuestas "afectuosas", "amables" y "bondadosas" también entran en esta clasificación. Inclusive se comprenden en las mismas las relaciones sexuales de los adultos.