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Estudio del psicoanálisis y psicología

Estudios sobre trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia)



Los trastornos relacionados con las conductas alimentarias han aumentado de manera muy significativa en la última década en población adolescente (13 a 18 años), siendo una de las problemáticas más frecuentes con las que actualmente se enfrentan muchos psicólogos escolares y de la salud (Phelps & Bajorek, 1991).
El trastorno alimentario más estudiado ha sido sin lugar a dudas la anorexia nerviosa en muestras pre-adolescentes y adolescentes tempranas, mostrando diferencias significativas según género (Keel, Fulkerson & Leon, 1997). Algunos estudios son longitudinales y realizados en mujeres debido a su alto nivel de prevalencia para este grupo. Otros intentan comprobar el deterioro del funcionamiento psicológico, el posible pronóstico (Herpetz- Dahlmann y col., 1996), así como verificar su comorbilidad con trastornos de personalidad de tipo obsesivo-compulsivo y fóbico (Santonastaso y col., 1995); también señalar la presencia de mayores niveles de ansiedad de separación o sobreprotección materna (Rhodes & Kroger, 1991) así como problemas con la imagen corporal y la presencia continua de autocríticas (Steiger, Puentes &
Leung, 1991).
En el estudio de la bulimia se conocen un menor número de investigaciones, a pesar de que en los últimos años también ha ido aumentando considerablemente su incidencia.
En Holanda, van der Ham, van Strien & van Engeland (1994) realizaron un estudio
longitudinal durante un período de cuatro años, centrado en 49 adolescentes con trastornos
en sus comportamientos alimentarios. Para estos autores, la anorexia y la bulimia son dos patrones diferentes de síntomas, correspondientes a un trastorno básico en el que están presentes la preocupación por la comida y una imagen corporal distorsionada (Dacey y col.,1991).
Las investigaciones acerca de los hábitos alimentarios, comportamientos o actitudes hacia la comida facilitan una mayor comprensión de las patologías alimentarias. La percepción distorsionada del cuerpo ha sido objeto de múltiples investigaciones (Santonastaso y col., 1995; Tienboon, Rutishauser & Wahlqvist, 1994). En Israel, Brook & Tepper (1997) evaluaron los conocimientos que estudiantes adolescentes tienen sobre el consumo de alimentos y la imagen corporal, observaron que un 44% se autopercibian como obesos a pesar de que sólo el 10% tenían sobrepeso real. La preocupación por estas distorsiones también es diferente para ambos sexos. Entre mujeres adolescentes tempranas existe la preocupación por “ser muy gordas”, en tanto que en los varones por “ser muy delgados” (Page & Allen, 1995; Balluch y col. 1997).
Las causas que originan dichas distorsiones también son motivo de estudio. Numerosas
investigaciones señalan el efecto del contexto escolar (Dyer & Tiggemann, 1996), las situaciones
sociales concretas como ser objeto de bromas y críticas acerca de su cuerpo, comparaciones
con iguales (Rieves & Cash, 1996) y sobretodo cuestiones de tipo cultural (diferencias étnicas o socioeconómicas).
Parker y col. (1995) examinaron las imágenes corporales ideales y las han relacionado
con dietas alimentarias en adolescentes blancas y afroamericanas
. Observaron que las
afroamericanas eran más flexibles, aceptaban con menores dificultades el cuerpo que
poseen y son las que se muestran más satisfechas con el peso y su silueta (Story y col.,
1995). También Smith y Cogswell (1994) al estudiar las percepciones sobre el propio
cuerpo de adolescentes jamaicanas concluyeron que la sociedad de Jamaica no fomenta
actitudes de preocupación por el aumento de peso debido a que no aparecen problemas
significativos en las autopercepciones de peso y cuerpo.
Cabe destacar el trabajo longitudinal de Casper, Jabine y Leslie (1996) en un grupo de
pacientes diagnosticadas como anoréxicas (edades entre 11 y 27 años). Ocho años después
de esa evaluación se pudo verificar que el 5% habían fallecido. Este dato es lo suficientemente
ilustrativo de los resultados a los que puede conducir el no asignar al tema de los Trastornos en la Alimentación
así como a la problemática vinculada con la Insatisfacción
Corporal, la importancia que en términos de Salud y Calidad de Vida merecen.