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Estudio del psicoanálisis y psicología

Obras de S. Freud: La interpretación de los sueños, Estímulos y fuentes del sueño: Fuentes psíquicas de estímulo (Apéndice de 1909)



Fuentes psíquicas de estímulo

Apéndice de 1909.
El hecho de que yo no haya considerado la bibliografía sobre los problemas oníricos aparecida
entre la primera publicación de este libro y la segunda edición requiere una justificación. Esta
puede parecer poco satisfactoria al lector; comoquiera que sea, ha regido mi conducta. Los
motivos que me llevaron a exponer el tratamiento del sueño en la bibliografía quedaron agotados con la presente introducción; proseguir ese trabajo me habría costado enorme esfuerzo, y con muy poco provecho o enseñanza. En efecto, ese lapso de nueve años nada nuevo o valioso ha traído para la concepción del sueño, ni en material fáctico ni en -puntos de vista. Mi trabajo no se cita ni se considera en la mayoría de las publicaciones aparecidas después; y desde luego, menos todavía le concedieron su atención los llamados «investigadores del sueño», que así han dado un notable ejemplo de la repugnancia, característica de los hombres de ciencia, a aprender algo nuevo. «Les savants ne sont pas curieux», (1) dice el satírico Anatole France. Si en la ciencia existiera un derecho a la revancha, tendría yo plena justificación para desdeñar a mi vez la bibliografía posterior a la aparición de mi libro. Las pocas reseñas que han visto la luz en revistas científicas abundan tanto en incomprensiones y malentendidos que no puedo responder a los críticos sino exhortándolos a que lean de nuevo el libro. Quizá podría exhortarlos sencillamente a que lo lean.
En los trabajos de aquellos médicos que se han resuelto a aplicar la terapia psicoanalítica, y en
otros, (2) se han publicado abundantes sueños, interpretados de acuerdo con mis indicaciones.
En la medida en que no se limitan a corroborar lo expuesto por mí, incluyo sus resultados en mi
texto. Una segunda bibliografía al final del volumen reúne las principales publicaciones
posteriores a la primera edición de este libro(3). El nutrido libro de Sante de Sanctis sobre los sueños (1899), traducido al alemán poco después de su aparición, coincidió en el tiempo con La interpretación de los sueños, de tal modo que ni yo pude tomar noticia de ese libro ni el autor italiano del mío. Por desgracia, hube de juzgar después que su laborioso trabajo es tan pobre en ideas que leyéndolo ni se sospecharía la existencia de los problemas que yo trato.
Debo mencionar sólo dos publicaciones que rozan de cerca mi tratamiento de los problemas
oníricos. Un joven filósofo, H. Swoboda, que quiso extender el descubrimiento de la periodicidad
biológica (en series de 23 y 28 días), debido a W. Fliess [1906] (4) al acontecer psíquico se
propuso resolver con esta clave el enigma de los sueños (entre otros), en un escrito donde
campea la fantasía (1904). Así la significatividad de los sueños se encogería demasiado; el
material que les sirve de contenido se explicaría por la concurrencia de todos aquellos
recuerdos que en esa noche precisa completan uno de los períodos biológicos por primera o
por enésima vez. Una comunicación personal del autor me hizo suponer al principio que no
estaba ya dispuesto a sostener seriamente su teoría, pero parece que anduve errado en esa
conclusión. (5) En otro lugar comunicaré algunas observaciones que llevé a cabo en relación
con la exposición de Swoboda, pero que no me han aportado resultados convincentes. Mucho
más alentador para mí fue hallar por casualidad, en un lugar inesperado, una concepción sobre
el sueño que coincide por completo con el núcleo de la mía. Las fechas excluyen la posibilidad de que esa publicación haya podido ser influida por la lectura de mi libro; por eso debo saludar en ella el único caso que puede señalarse, en la bibliografía, de un pensador independiente que coincide con la esencia de mi doctrina sobre los sueños. El libro en que se encuentra el pasaje sobre los sueños que descubrí fue publicado en segunda edición en 1900 con el título Phantasien eines Realisten, por «Lynkeus». (6)

Continúa en ¨Fuentes psíquicas de estímulo (Apéndice de 1914)¨

Notas:
1- {«Los sabios no son curiosos».}
2- [En las ediciones de 1909 y 1911 aparecían en este punto, encerrados entre paréntesis, los nombres de Jung, Abraham, Riklin, Muthmann y Stekel. En la de 1909 la oración siguiente decía: «Pero estas publicaciones no han hecho sino confirmar mis puntos de vista, sin agregarles nada».]
3- [Cf. mi « Introducción»]
4- [En la «Introducción» de Kris a la correspondencia de Freud con Fliess (Freud, 1950a) se exponen las teorías de Fliess y sus relaciones con Swoboda.]
5- [En su forma actual esta frase data de 1911. En 1909 decía: «Una comunicación personal del autor, en el sentido de que ya no sostenía ese punto de vista, me exime de considerarla seriamente». La oración que sigue fue agregada en 1911.]
6- [Nota agregada en 1930:] Cf. mi artículo sobre Josef Popper-Lynkeus y la teoría del sueño (19231). [Freud escribió otro artículo sobre el tema (1932c). - La primera edición del libro de «Lynkeus» data de 1899. El pasaje al que se refiere en el texto se cita completo infra]