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Estudio del psicoanálisis y psicología

Humor Psy (RUDY) Mesa redonda: Los límites del encuadre (fragmento) Por el equipo Buffet Freud



Mesa redonda: Los límites del encuadre (fragmento) Por el equipo Buffet Freud.

RUDY

Hoy, un fragmento de  una mesa redonda que intenta delimitar cuestiones, o bien, limitarlas.

Por el equipo Buffet Freud

Prólogo por el Prof Karl Psiquembaum:

Mi experiencia como psicoanalista es, creo que ustedes ya lo saben, larga. O, para usar un lenguaje menos fálico, extensa[1]. Son años de encuentro con colegas, pacientes, maestros, de enriquecimiento personal en el sentido amplio del término y, a veces, no voy a negarlo, también en el estricto, (aunque no fue mi caso, lamentablemente, no voy a negarlo). He escuchado, entonces, gran cantidad de cuestiones alrededor del encuadre, desde la cantidad de sesiones adecuadas ( que giraban de 134 por semana, a una por década), lo que debe durar cada sesión ( desde toda la vida a un milisegundo, pasando por la opinión de algunos lacanianos, que creen que “ la sesión termina cuando usted llega” , aunque no especifican “a donde” debe llegar usted para que la sesión termine.

En  congresos, jornadas y coloquios[2] se ha debatido arduamente sobre cuales son los límites de la analizabilidad.  Se han llegado a conclusiones definitivas, como “ por ejemplo: “en psicoanálisis nada es definitivo”, contradictorias, como “toda certeza es delirante, esto es cierto” y fundamentales, como tantas otras que no vamos a nombrar ahora por no recordarlas.

Básicamente  se decía que para considerarse en análisis:

El paciente debe estar vivo.

El paciente debe estar presente.

el analista debe estar vivo.

el analista debe estar presente.

Las pautas deben cumplirse simultáneamente, y en el mismo lugar.

El paciente y el analista no deben ser la misma persona, ni tampoco intercambiar sus roles.

Todas estas conclusiones, y algunas más, conmovieron profunda y superficialmente al movimiento Buffet Freud, por lo que sus integrantes decidimos generar nuestra propia mesa redonda, pára tener así nuestras propias pautas que contribuiran al conocimiento de la técnica psicoanalitica, o bien, depende como se vea, a la resistencia contra la misma, que nunca nos faltan detractores.

                    Prof Karl Psíquembaum.

El diván y la mesa

Prof Psíquembaum: Estimados y estimadas colegas y colegos. He visto con inquietud que el tema del encuadre les ha provocado angustia, ansiedad, miedo, pruritos varios en diversas zonas del cuerpo y de la mente, e incluso, inquietud. Si creyera en el ataque de pánico, me atrevería a firmar que algunos de mis colegas y algunas de mis colegos sufren algo que se podría llamar así. Como no creo en la existencia de tal cuadro, estimo entonces que mis colegas simplemente alucinaron. Pero en cualquier caso, declaro abierta la cuestión, para así poder despejar ciertas dudas y dudosas certezas.

Lic Snob: Profesor, una vez un paciente me preguntó si yo podría ser paciente suyo. 

Prof Psíquembaum: ¿mío, o de él?

Lic Snob : de él.

Prof Psíquembaum: ¿Y usted que le contestó?

Lic Snob: ¿Y a usted qué le parece?

Prof Psíquembaum: me parece, licenciada, que no debería usted responderme con otra pregunta, cuando estoy intentando ayudarla

Lic Snob:  Disculpe, profesor doctor, pero no me estaba refieriendo a lo que le contesté a usted, sino a él, Al paciente, le dije “¿Y a usted qué le parece?”

Prof Psíquembaum:  Es notorio, licenciada, que con su inexperiencia puede usted confundir ya sea a pacientes novatos, como a dotados y experimentados analistas  Para usted , ahora yo vendría a ser “usted” ya que estamos hablando, mientras que su paciente vendría a ser “él”. Entonces si usted dice “a usted que le parece”, yo entiendo que me lo está diciendo a mi, ya que yo soy “usted” y no él

Lic Snob: ¿Yo soy “usted”?

Prof Psíquembaum: ¡de ninguna manera! ¡Yo soy “usted”, usted, es “yo” ¿no se lo enseñaron de niña?

Padre Rafael Goldstein; Disculpe usted, profesor, pero quizás lo importante no es lo que piense usted, ni yo, ni ella, sino lo que surja de Él.

Prof Psíquembaum: Lo disculpo, no solo eso, lo absuelvo, Padre, ya que usted habla “en nombre del padre”, pero le debo recordar que las instancias no son “usted, yo y ella” sino “ Superyó, yo y ello”.

Dra Hellen Goodmorning: ¡Y dale con el machismo!

Padre GOldstein: Las instancias podrán ser tres, pero el aparato psíquico es uno, doctor.

Prof Psíquembaum: Padre, el concepto que usted introduce constituye una Interesantísima Trinidad, pero no veo que nos lleve a resolver el tema que nos propone la licenciada ¿puede ser uno paciente de sus propios pacientes? ¡y a mi me parece que es totalmente absurdo porque ¡ser pacientes de sus pacientes, sería como ser psicoanalista de su propio psicoanalista, o ser padre de sus padres!

Dra Anafreudiana Traumengarten:  Sin embargo, a veces uno debe ser paciente, cuando por ejemplo los pacientes repiten lo mismo, repiten lo mismo, repiten lo mismo, repi… ¡uy, perdón ¡no se que tengo en la cabeza! ¡ah, sí, un sombrero, que me lo regaló un paciente y no me animo a sacármelo por miedo a que se sienta despreciado y me ataque.

Prof Psíquembaum: ¿por qué teme usted que su paciente la ataque? No usar el sombrero no parece ser un motivo suficiente.

Dra Traumengarten: ¡Ay, doctor, como si mis pacientes necesitaran de un motivo racional para atacarme! ¡Doctor, usted podrá ser un gran psicoanalista, pero no sabe nada de política! ¡los países se atacan unos a otros, y después buscan un motivo racional que más o menos los justifique, ¡después, no antes!

LIc Supositoire: Quisiera señalar, si fuera necesario, que existe alguna clase de diferencia entre un país y un paciente. Digo, no me imagino a un paciente atacando a un país. Salvo que se trate de un caso de narcisismo extremo, o bien, una psicosis tal que el paciente se imagine que él solo es toda una nación.

Dr Frank Furter: ¡l’etat cest moi, l’etat cest moi!

Prof Psíquembaum: ¿usted se refiere a Luis XIV,  el monarca absolutista del siglo XVII?

Dr Furter: No lo sé, pregúntenle a Frida, mi lora, que es quien repite esa frase día y noche, espantando a mis pacientes que huyen de mi consultorio al escucharla.

La mesa continuó durante 40 días y 40 noches…, pero nosotros, dejamos aquí por hoy.

[1] Son conocidas las competencias entre profesionales de la salud mental, sobre todo practicantes del psicoanálisis, para ver quien la tiene más extensa, a la trayectoria.

[2] En  general se trata de congresos de psicoanálisis, pero en algún caso pudo haber sido de biología, matemáticas, o incluso religioso

FUENTE: Revista Electrónica de la Facultad de Psicología - UBA (Jueves, 07 de Enero de 2016)

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