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Estudio del psicoanálisis y psicología

IDENTIFICACIÓN DE ALUMNOS Y ALUMNAS CON TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA



Fuente: Guía para la atención educativa a los alumnos y alumnas con trastorno del espectro autista.
- AUTISMO ANDALUCÍA (Federación Andaluza de Asociaciones de Padres con Hijos Autistas)

IDENTIFICACIÓN DE ALUMNOS Y ALUMNAS CON TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

Aunque afortunadamente las cosas van cambiando rápidamente, en ocasiones
pueden pasar varios años sin que un chico o una chica sea diagnosticado y reciba
el tratamiento adecuado. Como en todas las alternaciones del desarrollo, cuanto
antes sea diagnosticado el problema que afecte a un alumno o alumna, mejor
será su desarrollo posterior.
Consecuencias de la detección tardía del autismo:
• Desconcierto de los padres y educadores que ignoran por
qué ese niño o niña no responde como los demás a sus esfuerzos educativos.
• Respuesta inadecuada, por parte del profesorado, a las
necesidades educativas especiales de estos alumnos que
permanecen durante demasiado tiempo sin atención especializada.
• Dificultades para la enseñanza de habilidades básicas para
la convivencia y el aprendizaje, lo cual les hace en ocasiones “ineducables”
• Aparición de conductas inadecuadas, debido a la falta de
respuesta a sus necesidades y características básicas.
Estas conductas complican mucho su participación en una escolarización integrada.
Así pues, la detección temprana de los alumnos y alumnas con trastornos del espectro
autista tendrá como objetivos los siguientes:
• El inicio, lo antes posible, del tratamiento educativo más adecuado para cada
alumno, mediante la utilización temprana de técnicas y estrategias educativas específicas.
• La formación inmediata de los y las responsables de su educación (padres, profesores,
monitores) para que puedan llevar a cabo dichas técnicas y estrategias.
La prevención o el tratamiento educativo de las conductas inadecuadas que pueda presentar el alumno o alumna con trastornos del espectro autista.

Por otra parte, han de tenerse en cuenta las dificultades más frecuentes para que se pueda realizar una detección temprana:
• El desconocimiento de los educadores y educadoras acerca de cuáles pueden
ser las características conductuales y cognitivas que pueden indicar la presencia
de este problema del desarrollo.
• La importante variabilidad de las manifestaciones externas que pueden presentar
estos trastornos (unos alumnos tienen lenguaje, otros no y no comprenden
apenas nada; unos adquieren o poseen habilidades especiales y otros
tienen un nivel de aprendizaje muy limitado).
• La presencia de retraso mental u otras deficiencias hace que se ponga mucho
énfasis en el tratamiento de estos aspectos, ignorándose las necesidades educativas
que se derivan del padecimiento de un trastorno del espectro autista.
A continuación se concretan, para las edades en que deberían ser identificados
estos alumnos y alumnas en el colegio, algunas de sus características más significativas, señaladas por Ángel Riviére:

PERÍODO DE 3-5 AÑOS
Baja respuesta a las llamadas (requerimientos verbales) de los padres o adultos, o
a otros reclamos, aunque hay evidencias de que no hay sordera.
Dificultades para establecer o mantener relaciones en las que se exija atención o
acción conjunta.
Escasa atención a lo que hacen las otras personas, en general retraso en la aparición del lenguaje que no es sustituido por otro modo alternativo de comunicación.
Dificultades para entender mensajes a través del habla.
Inquietud más o menos acusada que se traduce en correteos o deambulaciones “sin sentido “ que dificultan centrar la atención.
Pocos elementos de distracción y los que existen pueden llegar a ser altamente repetitivos y obsesivos.
Dificultades para soportar cambios dentro de la vida ordinaria, por ejemplo, en los horarios o en los lugares en los que se hacen determinadas actividades, etc.
Alteraciones sensoriales reflejadas en la tolerancia a determinados sonidos, olores, sabores, etc. y que afectan a hábitos de la vida diaria como la alimentación, el vestido, ...
Escaso desarrollo del juego simbólico o del uso funcional de objetos.
Alteraciones cognitivas (percepción, memoria, simbolización) que afectan a la
resolución de problemas propios de estas edades.
Problemas de comportamiento que pueden ir desde los correteos o conductas
estereotipadas del tipo balanceos o aleteos, hasta rabietas de intensidad variable.

PERÍODO A PARTIR DE LOS CINCO AÑOS.
Comprobar si los síntomas anteriormente descritos están presentes o lo han estado.
Para aquellos casos del espectro autista más “leves” habría que comprobar a
partir de esta edad lo siguiente:
Dificultades para compartir intereses o juegos con otros niños y niñas.
Tendencia a la soledad, en recreos o situaciones similares o a abandonar rápidamente
los juegos de otros niños y niñas por falta de habilidad para la comprensión de “su papel” dentro del juego.
Juegos o actividades que aun siendo propias de su edad, llaman la atención, por ser muy persistentes, incluso obsesivas.