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Estudio del psicoanálisis y psicología

LA SITUACION DE ANSIEDAD DE LA NIÑA



LA SITUACION DE ANSIEDAD DE LA NIÑA
    En mi trabajo "Estadíos tempranos del conflicto edípico", 1928, he tratado de esclarecer este problema aún no resuelto y he presentado el punto de vista de que el miedo más profundo de la niña es el de que el interior de su cuerpo sea robado y destruido. Como resultado de la frustración oral que la niña experimenta de su madre, se aleja de ella y toma el pene de su padre como objeto de gratificación. Este nuevo deseo la impulsa a dar pasos adicionales en su evolución. Desarrolla fantasías de que su madre introduce el pene de su padre en su cuerpo y le da a él sus pechos, y estas fantasías forman el núcleo de teorías sexuales tempranas, que producen en ella sentimientos de envidia y de odio al ser frustrada por ambos padres (casualmente, en esta etapa del desarrollo los niños de ambos sexos creen que es el cuerpo de la madre el que contiene todo lo deseable, especialmente el pene del padre). Esta teoría sexual aumenta el odio de la niña hacia su madre, debido a la frustración que ha sufrido de ella, y contribuye a la producción de fantasías sádicas de atacar y destruir el interior de su madre y privarlo de su contenido. Debido a su temor a una retaliación, estas fantasías forman la base de la situación de ansiedad más profunda.
    En su trabajo sobre "The Early Development of Female Sexuality", 1927, Ernest Jones da el nombre de "aphanisis" a la destrucción de la capacidad de obtener gratificación libidinal temida por la niña, y considera que este temor constituye una situación de ansiedad temprana y dominante para ella. Me parece que la destrucción de la capacidad de la niña para obtener gratificación libidinal implica una destrucción de los órganos necesarios para este propósito. Y teme que esos órganos sean destruidos durante el curso del ataque que se hará, principalmente por parte de su madre, sobre su cuerpo y contenidos. Sus temores referentes a sus genitales son particularmente intensos, en parte porque sus propios impulsos sádicos contra su madre están poderosamente dirigidos contra los genitales y el placer erótico que la misma obtiene de ellos, y en parte porque su temor a ser incapaz de obtener gratificación sexual sirve a su vez para aumentar el temor de que sus genitales estén dañados.