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Estudio del psicoanálisis y psicología

La sexualidad femenina: Karen Horney



La sexualidad femenina

Autora: Deborah Fleischer

 K. Horney

Karen Horney (Biografía):

(Analizada y discípula de Karl Abraham)

Su primer artículo fue  Sobre la génesis del complejo de Edipo en la mujer.

En el  inicia su polémica con Freud.

Asienta el deseo en el “Orden natural”: se funda en observaciones y material clínico de mujeres. Se plantea la siguiente pregunta: ¿Cuál es el origen de la envidia al pene?

y responde enunciando  las desventajas de la niña con respecto al varón que dan origen al penisneid.:  1) el erotismo uretral. La niña desearía orinar como el varón; 2)la pulsión escoptofilia que da origen al deseo de verse. Querría verse como se ve un varón; 3)la represión  de deseos masturbatorios de la niña. (Que el niño pueda tocar su órgano genital durante la micción lo autoriza a tocarse - masturbarse)

Su conclusión es que el sentimiento de desventaja no es primario sino que se asienta sobre desventajas reales. El hecho de que la naturaleza a dotado a la mujer del poder de la creación (maternidad) no llega a compensarla.

En la lucha por la simetría: envidia del pene - envidia a la procreación quedan confundidas la mujer y madre. Se hará así  militante  del órgano al confundir órgano con sexo.

La segunda pregunta que enuncia en el texto es si la envidia al pene es lo que genera el complejo de castración femenino.

En su respuesta se adelanta  a Freud en la importancia de la relación primaria con la madre. Dirá, del complejo de masculinidad, que se sostiene en que el rechazo del padre produce la identificación a él. “Esta identificación viril al padre - dirá no debe confundirse con el deseo de ser hombre, sino de jugar el rol del padre, adoptando algún rasgo identificatorio”

Los pasos serán: Fase de identificación a la madre-->-fase de identificación al padre por su rechazo--->regresión a etapa pregenital, raíz del complejo de masculinidad. Su conclusión: “es la femeneidad herida la que da origen al complejo de castración”.

En 1926 escribirá: “La huida de la femineidad”. Se asienta en un artículo de Simmmel quien dice que la civilización es masculina, el  psicoanálisis la creación de un genio masculino y la teoría el pensamiento esta planteada desde el punto de vista masculino.

Le pasa desapercibido de esta manera  la sutileza freudiana: el falo es reconocido como falta y no como sexo femenino.

Karen Horney afirmará: hay dos sexos de entrada: pene y vagina y no un sexo único: falo. Hay por lo tanto dos libidos con lo cual  el par masculino/femenino tiene un carácter natural e innato. Se nace hombre o mujer, que será también la posición de Ernst Jones como lo  desarrollaré más adelante.

La atracción heterosexual, la maternidad y el deseo de tener un hijo son así instintivos.

Rectifica entonces sus conclusiones anteriores: califica de primaria la envidia al pene observada por la diferencia sexual anatómica.

El deseo de ser hombre es una formación secundaria por frustraciones en el proceso del desarrollo de la femineidad adulta lo que es distinto a la envidia primaria del pene.

Del desenlace del Edipo dice: el niño renuncia a la madre por el complejo de castración

La niña no solo renuncia al padre sino que retrae todo su rol femenino, eso la lleva a una  huida de la femineidad.

Afirma que hay conocimiento temprano de la vagina y una forma de onanismo típicamente femenina: las fantasías edípicas y el temor a una lesión vaginal demuestran el lugar de la vagina. Cuando la mujer se refugia en un rol masculino ficticio, su ansiedad vaginal femenina se convierte en fantasía de castración.

La huida es para evitar deseos y fantasías incestuosas: el deseo de ser hombre le sirve para reprimir sus deseos femeninos.

La respuesta de Freud en 1931 es que  si la defensa contra la femineidad llega a alcanzar tanta energía ¿de qué fuente deriva su fuerza sino del afán de masculinidad que halló su primera expresión en la envidia fálica de la niña y que por eso, bien merece ser calificado con ese nombre?”

En 1932 escribe “El miedo a la mujer” y en1933: La negación de la vagina”

En el primero intentará probar localizaciones  erógenas primitivas en el órgano femenino.

Su preocupación en el segundo artículo es suponer una sensibilidad vaginal primaria.

Sensaciones vaginales - fantasías de violación antes de ningún coito son su argumento.

Su pregunta es entonces ¿Cómo se inviste la vagina? y su respuesta se sostiene en entender la posición freudiana como ignorancia del órgano.

Señalará que la niña tiene sensaciones vaginales tempranas (a diferencia de Helen Deutsch y del mismo Freud), que hay masturbación vaginal, pero que el temor a la desproporción con el pene de gran tamaño del padre le hace temer ser destruida en un coito edípico (temor confirmado por la desfloración, aborto, menstruación y partos) la lleva a rechazar sus pulsiones vaginales, transfiriendo al clítoris, por razones defensivas, esta libido. Con lo cual para Karen Horney la vagina no descubierta es en realidad una vagina negada.

Para Freud sin embargo la femineidad no es un ser sino un devenir. La castración es la construcción por donde se busca decir la falta, el sexo femenino encarna lo imposible de decir.

Ante el enigma que la femineidad le plantea Horney responde: se puede decir todo sobre la mujer. Intenta así dar un soporte  metapsicológico a la castración femenina refiriéndose a la pulsión.

Lo pulsional, sin embargo, queda al servicio de la anatomía. Se pone en juego con relación a la rivalidad entre los sexos. Lo que no tiene en cuenta que el falo no es la causa primaria de la rivalidad. Todo niño fue primero falo, condición entonces universal de existencia.

Castración y muerte se asocian ahí: Existo por haber sido falo para suplir la castración de mi madre.

Lo que muestra la anatomía ¿puede verse sin una premisa que la precede? Castración es entonces la  diferencia entre falo y pene. Nada le falta a la mujer sino lo compara con ese símbolo de la falta que es el falo. Hay tres formas de situar esto:

no pene = no falo: Mi madre no me ama porque no soy varón.

falo - pene . Puesto que tengo el falo tengo el pene. Convertí a mi madre en madre fálica.

falo # pene. La ausencia de pene no acarrea la falta de goce fálico

Vemos entonces que tanto para esta autora como para la precedente,  si bien tienen posiciones distintas con respecto al conocimiento temprano de la vagina, coinciden en la preocupación por lo real del conocimiento de la vagina. Hombre y mujer aparecen como datos empíricos, descubiertos en la mujer por sus sensaciones vaginales. Se toma en cuenta las desventajas reales. Esto permite ya establecer una diferencia con Melanie Klein.

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