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Estudio del psicoanálisis y psicología

Pichón Riviere y el grupo operativo: El chivo emisario, el líder y el saboteador



El chivo emisario, el líder y el saboteador

Así como el miembro que asume el rol de portavoz se hace depositario de las necesidades, ansiedades y fantasías del grupo, otro miembro, en virtud del mismo juego de las tres D del que hablábamos en el caso del portavoz, se hace depositario de los aspectos negativos o atemorizantes del grupo o la tarea: surge el rol del chivo emisario, sobre el cual operan los mecanismos de segregación.

El rol del chivo emisario se acompaña de otro rol complementario, el del líder, sobre el cual se depositan los aspectos positivos del grupo.  El liderazgo se puede definir como un rol o una función que adquiere predominio dentro del grupo y es aceptada por los demás miembros. El líder es aquel que define la situación y organiza la acción.

En cambio, el rol de saboteador corresponde a quien provoca interferencias en la marcha de la tarea grupal; en tal sentido se puede decir que el saboteador es el líder de la resistencia al cambio.

Los roles del chivo emisario y el líder se encuentran vinculados según un proceso que Pichon describió así:

“... ambos roles, el de líder y chivo emisario, están íntimamente ligados, ya que el rol de chivo surge como preservación del liderazgo a través de un proceso de disociación o splitting necesario al grupo en su tarea de discriminación”

Es importante destacar que existen dos tipos de líder en la dinámica grupal: el líder formal y el líder informal. El líder formal es aquel que está designado o nombrado “desde arriba”. El líder informal es el que surge “desde abajo”.  Podríamos decir , por ejemplo, que en la dinámica de los grupos operativos el líder formal es el coordinador dispuesto por la institución. El líder informal, en cambio, es el que surge del propio grupo; a veces es un representante del grupo en tanto expresa sus intereses y asume determinadas funciones que pueden ir cambiando en forma rotativa. Así, el líder formal es siempre una misma persona, mientras que el líder informal puede ir variando de acuerdo al tema, a los aspectos positivos o negativos, a la comunicación, al aprendizaje, etc. Siguiendo esta distinción, se puede pensar que el líder informal es un portavoz mientras que el líder formal surge por designación.

Esta concepción del líder como representante del grupo se opone a un enfoque clásico del rol de líder cuyo énfasis está puesto en las características de personalidad  de quien lo asume. Evidentemente, las condiciones particulares del sujeto se ponen en juego en el mecanismo de adjudicación y asunción de roles del mismo modo que veíamos en el caso del portavoz. Sin embargo, a nivel grupal, las condiciones de personalidad no alcanzan a explicar el rol del líder. Además se requiere que el líder capte y traduzca las necesidades del conjunto. Se puede utilizar el término liderazgo  para enfatizar este carácter complementario de la relación entre el líder y sus seguidores: liderazgo a nivel grupal implica que quien asume el rol de líder en un momento situacional determinado  está reflejando una necesidad de conjunto y los demás lo aceptan porque esto les permite resolver o encarar la situación.

El rol del líder se conecta asimismo en la teoría de Pichon con los vectores del cono: afiliación - pertenencia, cooperación, pertinencia, comunicación, aprendizaje y telé. Así podemos hablar, por ejemplo, de líderes respecto a la función de afiliación - pertenencia en el caso de aquellos que pueden resolver la necesidad de integración del grupo. Y de la misma manera pueden existir líderes para los otros vectores. En estos casos es posible referirlos como roles funcionales.

En relación a las características del liderazgo, Kurt Lewin desarrolló una clasificación de diferentes estilos que fue posteriormente ampliada por sus seguidores y que Pichon a su vez retomó y modificó:

1) El líder autocrático es un líder paternalista que utiliza técnicas directivas y rígidas; favorece conducta estereotipadas en el grupo y de esta manera genera dependencia. El clima grupal alimentado por este tipo de líder reúne las siguientes características:

a) máxima hostilidad hacia el líder y mínima sociabilidad entre los miembros
b) mínima conciencia en el cumplimiento de la tarea
c) máxima competencia y agresividad entre los integrantes
d) el rendimiento del grupo disminuye en ausencia del líder

2) El líder democrático, en cambio, sabe delegar su autoridad; es sensible al clima del grupo; su objetivo es crear las condiciones que permitan la participación del grupo en la elaboración y ejecución de las tareas. El clima favorecido por este tipo de líder es el siguiente:

a) mínima hostilidad hacia el líder y máxima sociabilidad entre los miembros
b) máxima conciencia en el cumplimiento de la tarea
c) mínima competencia y agresividad entre los integrantes
d) el rendimiento del grupo no disminuye en ausencia del líder

3) El líder laissez faire deja en manos del grupo su propia estructuración y al dejar al grupo librado a sí mismo éste entra en confusión y caos. Como consecuencia, este tipo de liderazgo lleva a la destrucción del grupo.

4) Un cuarto tipo de liderazgo es el denominado por Pichon líder demagógico. Este tipo de líder quiere parecerse al líder democrático pero en el fondo es profundamente autocrático, de modo tal que busca seducir al grupo en una pseudodemocracia. Es un hábil manipulador, pero a la larga se hace patente su autoritarismo latente y se transforma en un liderazgo laissez faire. Mejor dicho, cuando se descubre su autoritarismo este líder recae en una actitud de laissez faire que lleva a la desestructuración del grupo.

5) Por último, encontramos el líder mesiánico con características místicas. Quien asume este tipo de liderazgo aparece como el salvador del grupo: de forma omnipotente puede resolver cualquier problema y ayudar a todos. Sin embargo, cuando falla en esta misión se convierte en un chivo emisario.