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Estudio del psicoanálisis y psicología

PICHÓN RIVIERE: Dinámica drupal, fantasias inconscientes



Dinámica drupal, fantasias inconscientes.

El concepto de fantasía inconsciente es un concepto definidamente freudiano que Pichon Rivière retomó con el fin de aplicarlo a la dinámica de los grupos.

El primer problema a enfrentar es el del discernimiento entre las fantasías y aquello que llamamos realidad. Así, podemos preguntarnos qué es una fantasía sino es una realidad. Esta paradoja la enfrentó también Freud cuando hizo explícito que, en verdad, era necesario diferenciar  entre dos realidades: la realidad de los hechos y la realidad psíquica. Es decir, no estamos hablando de algo que no existe, que es la fantasía, y algo que sí existe, que es la realidad. Po otra parte, las fantasías operan continuamente en nosotros, están presentes siempre, y no únicamente en espacios pasibles de ser encuadrados.

Características de las fantasías:

1.En primer lugar, en todas las fantasías el sujeto que fantasea está siempre presente, ya sea como actor o como espectador;
2.Las fantasías no son imágenes visuales aisladas, sino que hay una trama:  las escenas están estructuradas como si formaran parte de un guión;
3.Algo dentro del sujeto provoca las fantasías. Para Freud éstas constituían una expresión de deseos; más específicamente, deseos prohibidos, y por lo tanto deseos inconscientes. Partiendo de esta idea de que en el origen de toda fantasía es posible rastrear un deseo que la motiva y la explica, Freud sostiene que sería lícito decir que el “dichoso nunca fantasea; o sea, la fantasía surge ante una situación de desdicha para obturar la diferencia entre la carencia y la satisfacción. Según esta dialéctica, la fantasía sería la primera estrategia para alcanzar la satisfacción.

Pichon retoma estas nociones para relacionarlas con las fantasías que se producen en el grupo. Según Pichon el grupo posibilita la emergencia de fantasías como resultado del encuentro con los otros, con el encuadre y con la tarea. En relación a esto afirma :

“La estructura interaccional del grupo no sólo permite sino que estimula la emergencia de fantasías inconscientes.”

El factor facilitador por el cual se produce este incremento del fantasear puede ubicarse en la existencia de un común denominador entre las fantasías y el grupo.
El grupo es un espacio dramático que Pichon denomina mundo o grupo interno. Lo define como “una crónica interior de la realidad exterior”. No es fiel ni textual respecto de la realidad exterior; más bien la realidad la vamos a interpretar e interiorizar de acuerdo al sentido que le demos en ese mundo interno que también tiene su propia historia y que se va estructurando a partir de las primeras experiencias infantiles de satisfacción con los primeros personajes.
El grupo sería, según esta mirada, la mejor pantalla porque coincide con esta articulación dramática. Es decir, el grupo es una estructura dramática que va a configurar escenas y por medio del encuadre se buscará decodificar esta fantasmatización provocada.

Según Anzieu, “los integrantes de un grupo están en él de la misma manera como se ingresa en un sueño”. ¿Qué hacemos al replegarnos en el dormir? Nos distanciamos de la realidad, nos concentramos en nosotros. Del mismo modo, cuando entramos en un grupo, necesitamos apartarnos de la realidad concentrándonos en el espacio grupal. En el sueño se encienden nuestras fantasías; la realidad retorna pero transformada. Ocurre lo mismo en el grupo: entramos al grupo y dejamos fuera la realidad; nos apartamos de ésta para reencontrarnos en nuestro espacio grupal con otra realidad diferente. Asimismo, en el grupo las fantasías también pueden revestir el matiz de realización de deseos.

Ahora bien, el hecho de que en el grupo confluyan las fantasías de distintos individuos puede llevar a una serie de fenómenos:

1.el repliegue, o sea que algún miembro pueda sentirse jaqueado o amenazado; o bien que se imponga el silencio o se brinde un tiempo para encontrarse;
2.la coincidencia, esto es, que nuestras fantasías coincidan con las de los otros;
3.la negación de una fantasía, por la cual alguien le desmiente a otro miembro lo que trae como emergente;
4.la dominancia, es decir, la fantasía de un miembro incluye al resto.

El grupo existirá como grupo cuando se pueda estructurar un denominador común. Dicho denominador común es el que promueve la resonancia. Y uno de los objetivos será precisamente develar el denominador común de las fantasías.

Las fantasías se expresan por medio de uno o varios portavoces, quienes dan indicios que permiten al coordinador la decodificación de la adjudicación de roles”(Pichón Riviere)

Según su óptica, interpretar a un grupo es iluminar y confrontar dos tiempos: el presente, el aquí y ahora de la situación grupal, y el tiempo pasado de nuestra fantasmática, en el cual fue estructurada.

Pichon afirma que el trabajo del coordinador es un trabajo “arqueológico”, en el sentido de ir trabajando la prehistoria del grupo, o sea, la historia individual de sus integrantes, por la cual se fueron configurando  las fantasías. En esa dinámica, el portavoz será quien intersecte lo vertical, es decir, su propia historia, con lo horizontal, que es lo compartido por el grupo, el denominador común que los atraviesa.