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Estudio del psicoanálisis y psicología

PLASTICIDAD EN EL CEREBRO: Alguna investigaciones sobre la plasticidad del cerebro



PLASTICIDAD EN EL CEREBRO

Algunas investigaciones sobre la plasticidad del cerebro

El Dr. Alvaro Pascual-Leone, profesor de neurología en la Universidad de Harvard y director del Centro Berenson-Allen para la Estimulación no Invasora del Cerebro y su equipo, vendaron a un grupo de los voluntarios. Durante cinco días, estas personas estuvieron desprovistas de estímulos visuales con el propósito de descubrir al cerebro en una de sus muchas transformaciones. El equipo de neurólogos confirmó la plasticidad de nuestro órgano pensante y encontró un potencial mucho mayor del que se pensaba en su habilidad de cambiar y readaptarse en poco tiempo. “Hemos podido observar que aún en adultos, el cerebro es capaz de adecuarse rápidamente a la pérdida de uno de sus sentidos, no sólo eso, estas adaptaciones son reversibles, una vez la visión es restaurada, la red neuronal regresa a sus actividades normales”.

Susanne M. Jaeggi y Martin Buschkuehl, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, sugieren que al menos un aspecto del CI de una persona puede ser mejorado mediante el entrenamiento de cierto tipo de memoria.

La mayoría de las pruebas de CI intentan medir dos tipos de inteligencia, la cristalizada y la fluida. La inteligencia cristalizada recurre a destrezas, conocimientos y experiencias existentes para resolver los problemas mediante el acceso a la información de la memoria a largo plazo.

La inteligencia fluida, por otro lado, recurre a la habilidad de comprender las relaciones entre varios conceptos, independiente de cualquier conocimiento o destreza previos, para resolver nuevos problemas. La investigación muestra que esta parte de la inteligencia puede ser mejorada a través del entrenamiento de la memoria.

“Cuando se trata de mejorar la inteligencia, muchos investigadores pensaban que no era posible“, dice Jaeggi. “Nuestras conclusiones muestran claramente que éste no es el caso. Nuestro cerebro es más plástico que lo que pensábamos“.

Jaeggi, Buschkuehl y Walter Perrig de la Universidad de Berna, junto con Jon Jonides, su colega de la Universidad de Michigan, con respaldo de la National Science Foundation, estimaron que exactamente como la inteligencia cristalizada depende de la memoria a largo plazo, la inteligencia fluida depende de la memoria a corto plazo, o “memoria activa”, como es llamada con mayor exactitud. Es el mismo tipo de memoria que las personas usan para recordar un número de teléfono o una dirección de correo electrónico durante poco tiempo, pero más allá de eso, la memoria activa depende tanto de la habilidad de manipular como de usar la información almacenada por poco tiempo en la mente. Los investigadores reunieron cuatro grupos de voluntarios y entrenaron sus memorias activas con una compleja tarea de entrenamiento denominada “entrenamiento doble n-posterior”, que presentó ejemplos auditivos y visuales que los participantes tenían que guardar y recordar temporalmente. Los resultados fueron sorprendentes. Mientras los grupos de control evidenciaron ganancias, presumiblemente porque adquirían una práctica con las pruebas de inteligencia fluida, los grupos entrenados mejoraron considerablemente más que ellos. Aun más, cuanto más tiempo entrenaban los participantes, más grande era la ganancia de su inteligencia. “Nuestras conclusiones muestran claramente que el entrenamiento de ciertas tareas de memoria se transfiere a la inteligencia fluida”, dice Jaeggi. “También encontramos que los individuos con valores más bajos de inteligencia fluida en la prueba preliminar podían sacar provecho del entrenamiento”.

Científicos alemanes de la Universidad de Hamburgo y del Hospital Universitario de Jena han demostrado que personas mayores de cincuenta años pueden hacer que su cerebro siga desarrollándose y crezca, si aprenden nuevas habilidades. Los investigadores recurrieron a 44 personas, entre 50 y 67 años, a quienes se pidió que aprendieran a hacer malabarismos.

Tras una fase de entrenamiento de tres meses, los científicos comprobaron que había crecimiento en distintas regiones cerebrales de las personas sometidas al experimento.

Las regiones que crecieron fueron las tienen importancia para el aprendizaje y la percepción de movimientos así como las zonas que regulan el sistema de auto-recompensa del cerebro.

Tras ese primer resultado, las 44 personas examinadas interrumpieron sus entrenamientos durante un periodo de tres meses después del cual se comprobó que las mismas regiones cerebrales se habían encogido un poco.

Los resultados de esas 44 personas fueron comparados con los de un grupo de control de 25 personas no sometidas a ningún entrenamiento especial y en cuyos cerebros no registraron transformaciones en los dos períodos.

“Los resultados muestran que las transformaciones cerebrales no se limitan a los cerebros jóvenes sino que la estructura anatómica del cerebro adulto todavía puede cambiar en edades más avanzadas”, explicó el director del estudio, Arne May.

“Por eso, para las personas es importante asumir nuevos desafíos y aprender nuevas cosas”.

Las regiones que registraron crecimiento con los “malabaristas” fueron el hipocampo, región importante para el aprendizaje y que además puede producir nuevas células cerebrales, y el “nucleus accumbens”.

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Fuente: Fundación Belén (ORG)

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