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Estudio del psicoanálisis y psicología

Patología Sexual: La sexualidad y sus principales trastornos durante la adultez



Características físicas del adulto:
En el varón se producen ciertos cambios biológicos de mediana edad, entre ellos la disminución de la fertilidad, de la frecuencia del orgasmo y un aumento de la impotencia.
Un cinco porciento de los varones presenta fatiga e inadaptación sexual. Los investigadores no han encontrado relación entre el nivel hormonal y los cambios de actitudes, es probable que muchas de las molestias físicas sean debidas a las presiones del ambiente, al igual que en las mujeres. Algunas de estas alteraciones pueden estar relacionada con problemas de la propia vida cotidiana,como enfermedades, propias o de la esposa, dificultades en el negocio o en el trabajo, el abandono de los hijos del hogar o la muerte de alguno de los padres. Ambos sexos están sometidos a la impotencia que nuestra sociedad da al hecho de ser joven, aunque las mujeres están especialmente oprimidas por la doble norma existente acera del envejecimiento: canas, piel seca, arrugas  y patas de gallos, que son pruebas de experiencias y de madurez  en los varones, constituyen signos indicativos que las mujeres están en declive. El a tractivo femenino  radica en la suavidad, en las formas redondeadas, el poco  vello, la ausencia de arrugas, la dulzura y la falta de musculatura, o sea, el atractivo del las muy jóvenes.
Las impotencias: La impotencia es la imposibilidad de realizar el coito con la mujer de su elección, aunque  el acto  sea  concientemente deseada y las circunstancias exteriores favorables. Los hombres son capaces de sentir la emoción erótica, de tener erecciones, eyaculaciones y orgasmos durante la  masturbación, sueños o deseos propios  de cada uno. Con una mujer en particular, o con las mujeres en general, es cuando  se manifiesta  la perturbación. Los aspectos clínicos de la impotencia son numerosos. En cada caso  de impotencia  puede  faltar  totalmente  la erección. Puede ser: mediocre: el empuje bascular no alcanza para nada más que una semielevación de la verga y el orgasmo continua flácido en parte. Por ultimo  las erecciones pueden desaparecer  durante la relación sin llegar a su forma normal, la eyaculación. Tales fallos no son nunca debido a una impotencia sino a un bloqueo por la angustia o por motivaciones inconscientes. En esquema dos mecanismos pueden ser la causa: o bien el objeto no es emisor de estímulos eróticos que provoquen la erección, lo  que se observa en todos aquellos que cuyo objeto sexual no es la mujer; o bien el objeto es en realidad excitante, pero por miedo, el sentimiento de culpabilidad o la agresividad prohíben disfrutar con él.

Existen dificultades de erección que son de dos tipos, estas pueden aparecer después de  un periodo de actividad sexual normal y se las conoce como secundarias o reacciónales. Pueden, por  el contrario, existir desde siempre y entones son  primarias.
Las impotencias secundarias: Algunos hombres tienen durante años una vida sexual normal. Un día bajo la influencia de un acontecimiento o de un conjunto de circunstancias, se vuelven impotentes. Estas inhibiciones tienen un buen pronóstico. Una  vida sexual puede ser totalmente normal, teniendo, sin embargo, una base frágil. La calidad de las relaciones que un niño mantiene con su madre prefiguran siempre la cualidad de las relaciones  que tendrá con las mujeres en general y con la suya en particular; si estas relaciones iniciales han sido, francamente malas, angustiosas, culpabilizadoras, existe todo la posibilidad para, en el momento de la pubertad, la atracción hacia las mujeres, se frene por la pasada experiencia; la vida  sexual comenzara tardíamente y contaminada de temores. En el momento de  la vida afectiva, la noción de traumatismo es individual. Todo lo que conmueve la seguridad y hiere  la estima de si mismo es capaz de desatar  la impotencia.
Algunas continencias prolongadas ocasionan impotencia.Los hombres a quienes sucede esta achacan  el origen de su impotencia a la frustración de su pareja. Otras veces, no se culpabiliza  a la mujer: la impotencia  aparece  después de una larga movilización, de un lejano viaje o de haber estado en la cárcel. Entre otros casos las impotencias aparecen cuando la mujer comienza a tomar medidas anticonceptivas efectivas. Antes tanto hombre como mujer tenían relaciones de mediana satisfacción  puesto que antes estaba la preocupación de un embarazo. Pero sin este factor  la mujer proezas que su compañero no se siente capaz de hacer. Lo que deriva  a una impotencia real. También  hay parejas  en donde los apetitos  sexuales son distintos. Por ejemplo, un hombre de un apetito sexual modesto unido a una mujer de un apetito sexual exigente, conlleva  a una impotencia, porque  la mujer  no tardara en clasificarlo como semi-impotente. El sentimiento de semi-imponte, y el deseo de superar sus capacidades, trae una impotencia.
Las impotencias primarias: Algunos hombres no han tenido nunca  una vida sexual normal. Podemos, de forma muy esquemática, repartidos en tres categorías. Unos tienen  respecto a las mujeres una actitud normal pero, en el momento del coito, falla la erección: son los neuróticos. Otros no se excitan con las mujeres; son los perversos. Los últimos son indiferentes frente a toda sexualidad.Las impotencias neuróticas. En algunos la atracción hacia las mujeres es normal, pero esta atracción se  contrarresta por el miedo y la culpabilidad. La sexualidad es sentida como una actividad prohibida o peligrosa, por condiciones religiosas o culturales, lo que termina matando la erección.
En estos casos el problema sexual no esta nunca aislado; la personalidad esta en su conjunto perturbada. Existen muchas otras formas de impotencia neurótica:
- Las impotencias de los primeros contactos. Se produce cada vez que  un hombre afronta una nueva compañera. Si a pesar de  su decepción se muestra tierna y consoladora, a la inhibición desaparece. Si, por lo contraria, se nuestra agresiva, la inhibición persiste hasta la ruptura.
- Las impotencias electivas (potencias con condiciones). El acto no puede realizarse  si  no es  con la presencia de  ciertas cualidades ambientales  o ciertas cualidades de la compañera.Las impotencias ligadas a una perversión.
El perverso es en sentido, psiquiátrico del término, un hombre para el que la mujer no es un objeto erótico y el coito no es el objeto sexual. La excitación la crean otros objetos, como  en el caso de los hombres homosexuales, u otras zonas corporales, como es año por ejemplo.
A menudo el orgasmo esta subordinado a situaciones propias en cada perversión. Una vida heterosexual pobre sin gran interés, permite un matrimonio y una vida aparentemente normal.
Cuando un hombre, cuyos  deseos perversos prevalecen, renuncia a situaciones por conformismo o por culpabilidad, no tarda en aparecer una impotencia  en un contexto de frustración creciente, de agresividad y obsesión.
Las personalidades sexuales atrofiadas: Algunos hombres no tienen actividad sexual o muy poca, esta carencia esta condicionada por una falta de interés erótico. La pubertad de estos hombres a menudo ha sido tardía y no le ha ocasionado  nada más que necesidades limitadas. No tienes necesidad de masturbarse; no se detecta en ellos ninguna actividad sexual que les proporcione satisfacción de manera desviada; no tienes poluciones nocturnas. Muy a menudo son asténicos, apáticos en su comportamiento general. Las dosis de hormonas están siempre en los límites de lo normal. Para estos no hay ninguna posibilidad de curarle su enfermedad. Generalmente reaccionan ante  la actitud de  la  compañera. La mujer, desde luego, no es  solamente  un objeto erótico, también es la sustituta de la madre. Muchos de estos hombres se casan por  necesidad de protección. Si la esposa escogida es frígida, se realiza un equilibrio con el marido impotente, Pero si reclama las satisfacciones que no puede obtener, se instala una situación de frustración y de conflicto, y a menudo  la amenaza de en abandono es el origen de la consulta.

LOS PROBLEMAS DE EYACULACION: La eyaculación es la pare final del acto sexual, esta va acompañada de una culminación de sensaciones voluptuosas; el orgasmo. Los problemas de la eyaculación son de dos tipos; un frecuente, es la eyaculación precoz; otro menos frecuente es la no eyaculación espermática. A la no-eyaculación hay que añadir la ausencia de orgasmo.
Eyaculación precoz: Se considera precoz toda eyaculación que  se produce antes de los treinta segundos o menos, a partir de la penetración; algunas veces no se produce la penetración ala eyacular. Estas eyaculaciones precoces tienen las mismas significaciones, la misma causa y los mismos pronósticos que los problemas de erección. Otra cosa es el síndrome del eyaculador precoz; los sujetos que sufren de este problema, no se sienten, en general, impotentes. Estos han llegado  a la pubertad muy pronto y se han masturbado mucho, a no ser que las circunstancias les hayan permitido tener relaciones sexuales de la edad de doce o trece años. Se sabe, en efecto, que después  de un periodo  de abstinencia, cualquier hombre eyacula rápidamente y solo con la repetición del acto consigue la normalidad. Pero todas eyaculaciones precoces no presentan estas particularidades, y la perturbación se observa en hombres de personalidades y capacidades muy variadas. Las relaciones  de la compañera  ante una eyaculación precoz  tienen  un papel esencial en su evolución. El hombre en efecto, consigue siempre el orgasmo, incluso si eyacula rápida y espontáneamente, y tiene tendencia a considerar la brevedad de su acto como una simple particularidad por lo que no sufre. Si su compañera no reclama para ella misma ningún placer, la situación no cambia. Cuando  una  mujer  reclama su satisfacción y no consigue el orgasmo por la excesiva brevedad del acto, su decepción obliga a su compañero a verse como “un hombre que no es  capaz de dar placer a una mujer”, es decir, como un deficiente. Si quiere luchar contra este estado de cosas, intentara prolongar el acto voluntariamente; par escapar a la extrema excitación nacida  de situación erótica vivida.Impotencia eyaculatoria y anorgasmia.
La impotencia eyaculatoria (aneyaculacion) es una perturbación bastante rara. El acto se desarrolla normalmente pero, a pesar de fricciones prolongadas, no llega a su término, la eyaculación, y la erección acaba por caer sin que se produzca la culminación del placer que caracteriza el orgasmo. La impotencia eyaculatoria lleva consigo la ausencia de orgasmo y, a menudo, ocasiona que los hombres con este problema se desinteresen de un acto que  nos les produce ninguna satisfacción. El orgasmo es la parte final del acto sexual. Consiste en una serie de contracciones involuntarias de los músculos de la región pelviana que sobreviene por olas de creciente intensidad y que terminan en un paroxismo que coincide con la primera contracción eyacular. Estos fenómenos físicos van acompañados de sensaciones voluptuosas, que comienzan en los primeros estados de excitación y que entonces llegan a su máxima intensidad. Las contracciones eyaculatorias llevan a una caída repentina de la tensión genital y también de la tensión de todo el cuerpo, que finaliza en una relajación corporal y física agradable, seguida en general de una necesidad de dormir. Esta ultima fase del acto sexual, en su carácter subjetivo, es quizás en la que las alteraciones son más frecuentes. El acto mismo se desarrolla de manera normal, pero las sensaciones voluptuosas son mediocres, falta  a la perdida de conciencia de supremo grado de la excitación y de la relación psicofisiologica es reemplazada por una sensación de fatiga o de malestar. Sin embargo, es raro que un hombre consulte por una insuficiencia orgásmica, puesto que la mediocre calidad del placer  sentido no llama la atención cuando el desarrollo fisiológico del acto es normal.
Trastornos de la sexualidad: La sexualidad en la niña: un hombre normal pierde el deseo cuando esta satisfecho, pero un neurótico siempre frustrado, busca sin casar satisfacer lo que Reich llamo el éxtasis sexual sin embargo sus esfuerzos son vanos. la incapacidad de alcanzar el placer esta en el y en ninguna mujer pueden aportarle el desahogo deseado, así pues, la rechaza cada vez mas, mientras que renace la esperanza ante una nueva compañera, repetidas conquistas y posesiones son el origen de un comportamiento de glotonería sexual.
La mujer y su sexualidad: Ciertamente, la mujer en si no es más que un concepto. El psicoanálisis no reconoce  más que casos particulares, no obstante si se quiere intentar trazar el retrato ideal de la mujer que asume plenamente su feminidad se suponen reunidas las condiciones siguientes:
- primeras relaciones con la madre vividas como suficientemente satisfactorias para permitir una buena integración del propio cuerpo.
- El complemento a este movimiento, una idealización del personaje paterno que no sea desmesurada, para no ser de el una figura inaccesible “puro espíritu” y que no sean inhibidos los componentes pregenitales de la relación con él.
- Esto supone especialmente que haya sido reconocida y aceptada desde su nacimiento, en tanto que la niña, es decir, en su existencia sexuada, permitiéndole a lo largo de sus primeros años, mediante un procesó totalmente inconsciente, acceder a un proyecto de realización femenina autentica, que le parece como previniendo de si y sustentando toda su evolución y su futuro en este terreno.
- la aceptación y el orgullo de su sexo clitorico-vulvar, confortados por el descubrimiento de su conformidad con el de su madre y el de las demás niñas y mujeres.
- el deseo de captura del pene y de su integración en la abertura vaginal, deseo concomitante de la masturbación a la vez clitoridiana y vaginal, con toda la gratificación narcisista que supone el hecho de poseer un sexo hueco, fuente de placer, que ella sabe procreador y la valorización de su cuerpo escondido, que sea atractivo para el hombre.
Esta vida sexual concluye, en el momento del encuentro del hombre amado y deseado, en el orgasmo. Esto supone, en tal contexto, una focalización progresiva del placer , tras  los preliminares , en la región genital, acompañada de erección clitoridiana, de turgencia de los orgasmos genitales externos , de secreciones ligadas a la intromisión y al movimiento rítmico del pene y a las presiones del pared vaginal con, además, la excitación mecánica del conducto posterior de la vagina y del cuello, hasta la inundación espermática y el acmé de voluptuosidad mas o menos espasmódico, continuo hasta la detumescencia y la tranquilidad física y psíquica que a veces no sobreviene hasta después de varios orgasmos sucesivos.

La mujer y la pareja: La atracción sexual hacia el compañero constituye en si el componente de base, pero también el menos específico de la pareja, el más virtualmente intercambiable. El componente de la ternura es mucho mas especifico. Salida de pulsiones sexuales, alimenta la confianza y la estima reciprocas sin las cuales no puede hablarse de amor. Actualmente la pareja se funda en otras exigencias. El estilo mismo de las relaciones entre hombre y mujeres es, a la vez más libre y más exigente. Están deben, en lo mejor de los casos, reunir en una sola persona ala amante, la mujer en el hogar, a la madre de la familia y a la productora en un marco de una actividad Profesional de necesidades cada vez más idénticas a las del hombre .todos estos elementos dan a la pareja una dimensión de mayor libertad y abertura, al mismo tiempo que exigencia que, cuando no son mas o menos realizadas desembocan frecuentemente en su destrucción.

La frigidez: La frigidez podría definirse de manera mas amplia y menos dramática, como trastorno del orgasmo, en la medida en que las mujeres totalmente frías e insensibles no son las mas numerosas , pero donde muy a menudo se trata de perturbaciones mas o menos importantes del placer , estas van desde la impotencia vaginal, con excitación sexual en el momento de los preliminares , especialmente durante la manipulación clitoridiana, pero sin secreción ni deseo, y todavía menos placer, en el momento en el momento de la intromisión  del pene en la vagina, hasta la posibilidades de secreciones, con deseo de un coito completo, pero sin la satisfacción, o incluso la existencia de una sensibilidad vaginal intensa con secreciones y con brusco descenso de la excitación en el momento en que el orgasmo se aproxima.

El orgasmo clitoridiano, si es el único que se obtiene, ya sea por masturbación  o coito completo, constituye para unos una forma de frigidez, par otros, un modo de satisfacción del  mismo valor  que cualquier otro. En realidad platea el problema esencial de la frigidez, en la medida en que la insatisfacción sexual, necesita ser tomada en consideración, comprendida, y si es posible, reducida más bien que referirse a una desviación, incluso a una separación con relación al orgasmo completo e ideal que ya  han sido subrayadas la calidad e intensidad variable  de un sujeto a otro y de una vez a otra  en el mismo sujeto,