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Estudio del psicoanálisis y psicología

Persona Humana: EL ESTADO Y LA PERSONA



EL ESTADO Y LA PERSONA

1.PERSONA HUMANA Y SU RELACIÓN CON EL ESTADO

“No puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos” .

La persona es una sustancia individual de naturaleza racional (está constituido por cuerpo y alma) en donde cada individuo es diferente de los demás y cada uno tiene derechos fundamentales inherentes a él que provienen de sus características o propiedades principales (Dignidad, Libertad e Igualdad). Pero el hombre no puede vivir aislado, necesita de los demás para poder sobrevivir y desarrollarse como persona, es por eso que vive en sociedad y crea al estado para que éste proteja sus derechos y satisfaga todas sus necesidades (tanto materiales como espirituales) y así pueda llegar a su fin propio que es la felicidad y la búsqueda de Dios. Es decir, todo lo anteriormente expuesto se puede resumir en que:

El Estado está al servicio del hombre, debe de respetar a cada individuo que lo constituye, protegiendo sus derechos fundamentales y buscando el desarrollo íntegro de cada persona satisfaciendo todas sus necesidades para así lograr el fin último del hombre.

La importancia de la persona humana en el estado se manifiesta claramente en la situación que tengan de hecho los derechos humanos en la vida social. No tiene sentido el reconocimiento de los derechos humanos en una sociedad en la que las personas se consideran momentos transitorios y accidentales en la existencia y evolución del estado:

“Dirijo mi llamada, sobre todo, a vosotros, Jefes de Estado y Responsables de las Naciones, a quienes está confiada la tutela suprema del estado de derecho en los respectivos Países. Ciertamente, cumplir esta alta misión no es fácil, pero constituye una de vuestras tareas prioritarias. Ojalá que los ordenamientos de los Estados a los que servís puedan ser para los ciudadanos garantía de justicia y estímulo para un crecimiento constante de la conciencia civil”  

2. SOCIEDAD

“Es la misma naturaleza la que exige a voces que la sociedad proporcione a los ciudadanos medios abundantes y facilidades para vivir virtuosamente, es decir, según las leyes de Dios, ya que Dios es el principio de toda virtud y de toda justicia”. 

"Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la haz de la tierra, y tienen también el mismo fin último, que es Dios; […] Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías en orden a una mejor procuración del bien común. Por ello forman comunidad política según tipos institucionales varios." 

Como el hombre es social por naturaleza, forma comunidades para satisfacer sus necesidades. La conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona. Dichas comunidades están dotadas de un poder de mando originario que establece el orden político y jurídico: el Estado. Éste debe de procurar el desarrollo de cada una de las propiedades de la persona (ya anteriormente mencionadas) y así lograr el bien común. La comunidad política nace, para buscar el bien común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. Cada día es mayor el número de los hombres y mujeres, de todo grupo o nación, que tienen conciencia de que son ellos los autores y promotores de la cultura de su comunidad. En todo el mundo crece más y más el sentido de la autonomía y, al mismo tiempo, de la responsabilidad, lo cual tiene enorme importancia para el desarrollo íntegro del género humano. Esto se ve más claro si fijamos la mirada en la unificación del mundo y en la tarea que se nos impone de edificar un mundo mejor en la verdad y en la ;justicia. De esta manera somos testigos de que está naciendo un nuevo humanismo, en el que el Hombre queda definido principalmente por la responsabilidad para con los demás.

Es evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios:

“Así como un organismo viviente no se atiende suficientemente a la totalidad del organismo si no se da cada parte y a cada miembro lo que éstos necesitan para ejercer sus funciones propias, de la misma manera no se puede atender suficientemente a la constitución equilibrada del organismo social y al bien de toda la sociedad si no se da a cada parte y a cada miembro, es decir, a los hombre, dotados de la dignidad de persona, todos los medios que necesitan para cumplir su función social particular”. 

3. DERECHOS HUMANOS.

“La dignidad de la persona exige que el ser humano sea defendido y protegido, desde el momento de su concepción, en los derechos fundamentales.”. 

“En la sociedad humana, a un determinado derecho natural de cada hombre corresponde en los demás el deber de reconocerlo y respetarlo. Porque cualquier derecho fundamental del hombre deriva su fuerza moral obligatoria de la ley natural, que lo confiere e impone el correlativo deber”. 

a) Definición.

Todo ser humano, por el mismo hecho de ser hombre, por su inalienable dignidad de persona humana, tiene derecho natural a todo aquello que es necesario a su propia realización. Se incluyen en esta exigencia: derecho a la vida, al trabajo, a la libertad, a condiciones dignas de existencia, en fin, a todo lo demás que permita al hombre realizarse como hombre. “Puestos a desarrollar, en primer término, el tema de los derechos del hombre, observamos que éste tiene derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, cuales son, principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada uno debe prestar el Estado. De lo cual se sigue que el hombre posee también el derecho a la seguridad personal en caso de enfermedad, 

invalidez, viudedad, vejez, paro y, por último, cualquier otra eventualidad que le prive, sin culpa suya, de los medios necesarios para su sustento”. 

b) Naturaleza.

Tales derechos nacen de la misma naturaleza del hombre y, en este sentido, son derechos naturales, es decir, no son otorgados por el Estado con base en el ordenamiento jurídico de la sociedad; estos derechos provienen de la ley natural, el Estado, al reconocerlos y regularlos en la ley lo único que hace es protegerlos, hacerlos valer. Los Derechos humanos son inviolables, universales, inalienables e indivisibles. “Al ser los hombres por naturaleza sociables, deben convivir unos con otros y procurar cada uno el bien de los demás, por esto, una convivencia humana rectamente ordenada exige que se reconozcan y se respeten mutuamente los derechos y los deberes. De aquí se sigue también que cada uno debe aportar su colaboración generosa para procurar una convivencia civil en la que se respeten los derechos y los deberes con diligencia y eficacia crecientes”. 

c) Garantías Individuales.

No es lo mismo Derechos Humanos que Garantías Individuales. Los Primeros son los derechos naturales, los inherentes a la persona que se desprenden de sus principales características (Igualdad, Libertad y Dignidad). Los segundos son los derechos humanos que el Estado reconoce y protege. La diferencia estriba en que los derechos humanos provienen de la ley natural y los segundos provienen de la ley humana, pero ambos se basan en la Ley Divina.

d) Obligación del Estado de protegerlos.

“No puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos”.  El papa León Xlll definía como "obligación esencial del Estado tutelar el campo intangible de los derechos de la persona humana, urgiendo al mismo tiempo, el cumplimiento de sus deberes". Pablo VI en su discurso en la ONU, explícita, con mayor vigor, el fundamento de los derechos humanos: "ellos se basan no sólo en la dignidad del hombre, sino en su sacralidad, porque se trata de la vida del hombre, y la vida del hombre es sagrada; ninguno puede atreverse a ofenderla".  En resumen, todos los pronunciamientos de la Doctrina Social de la Iglesia sobre los derechos humanos tanto universales, derecho a la vida, a una existencia digna, derecho de los trabajadores, de la mujer, de los minusválidos etc., se sintetizan en el binomio justicia y libertad: atender a las exigencias de la justicia en el respeto a la libertad; garantizar el uso responsable de la libertad como el medio más eficaz de promover la justicia. Y es deber y obligación del Estado proteger estos derechos si quiere el desarrollo del país.

“Una cultura de los derechos humanos supone una cultura de responsabilidad y solidaridad, porque todos deben ser conscientes de que el respeto y la promoción de los derechos básicos debe ser parte esencial de la propia vida y de todas las acciones que se entrelazan en el gran tejido social”. 

4. POLÍTICA

“Vosotros sois los apóstoles del desarrollo auténtico y verdadero, que no consiste en la riqueza egoísta y deseada por si misma, sino en la economía al servicio del hombre, en el pan de cada día distribuido a todos, como fuente de fraternidad y signo de la providencia”. 

"La política procede del hombre, se ejerce mediante el hombre y es para el hombre (Juan Pablo II, Discurso en la ONU, 2-10-1979 )" . 

a) Definición.

Del griego polis: ciudad Estado. El término se usa en un sentido preciso y en un sentido amplio. En el sentido amplio, el término connota la idea de un conjunto articulado de medidos tendientes a la realización de un determinado objetivo. En el sentido preciso, es la ciencia y el arte de gobernar la "polis", la ciudad-Estado: ciencia de los fenómenos referentes al Estado; arte de organizar bien la vida de los pueblos que viven en una nación. 

b) Naturaleza.

La naturaleza de la Política es el hombre mismo; ya que, al vivir en sociedad y formar un Estado, necesita de gobernantes que dirijan a la sociedad hacia su bien común. En Grecia, la política se basaba en el Honor, en Roma, en el Ordenamiento Jurídico; En la Edad Media, en el territorio y en la actualidad; en la Nación. Pero la verdadera política se debe de ejercer hacia uno de los elementos del Estado: el Bien Común antes que el Bien Particular.

c) Sentido humano de la política.

La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos. Las formas de comunidad política deben tender siempre a formar un tipo de hombre culto, pacífico y benévolo respecto de los demás para provecho de toda la familia humana. Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo, y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política. Los hombres de hoy desean participar cada vez más activamente en la vida social y sobre todo en la económica y política. 

d) Misión y Cualidades de los Políticos.

 El Papa Juan Pablo II dice: "Quien está llamado a ocupar cargos públicos y responsabilidades en las sociedades democráticas no debe olvidar nunca que no representa un poder impersonal centralizado, sino a la gente, el conjunto vivo de mujeres y hombres, de niños y ancianos, de sanos y enfermos, de ricos y pobres, en que se articula el cuerpo social. De ahí que cuantos desempeñan funciones en la administración pública, en todos los niveles, no deben transigir jamás cuando se trata de valores". Quienes son, o pueden llegar a ser, capaces de ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos.

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