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Estudio del psicoanálisis y psicología

Pichón Rivière: mundo interno y la transferencia



El mundo interno y la transferencia
Pichón plantea que a nivel del mundo interno están representadas la mente, el cuerpo y el mundo; hay una imago corporal, hay una representación de la mente y una representación del mundo externo. La representación de la mente es el área uno, la representación del cuerpo, el área dos y la del mundo externo, el área tres.
En el trabajo analítico y en el camino particularmente rico del análisis de la transferencia, Pichón Rivière va accediendo a  la comprensión de la dramática interna, la estructura y las condiciones de producción del mundo interno del paciente.
¿Qué le mostraba ese análisis de la transferencia? Que se desplegaba en el vínculo terapéutico una dramática, una fantasmática, una manera de interpretar la realidad y los vínculos, y que en esa relación transferencial - en la bicorporal o en la grupal - el paciente intentaba poner en escena una trama argumental interna: el argumento de su mundo interno, la escena de su mundo interno, o dicho de otra manera, sus fantasías.
Para la concepción freudiana,  la transferencia sería una especie de conducta réplica, una analogía emocional, una falsa conexión. En el proceso transferencial los deseos inconscientes se actualizan en una relación y en particular en la relación terapéutica y, en general, los deseos infantiles reprimidos, se experimentan en el “aquí y ahora” con gran intensidad. Para Pichon Rivière la transferencia sería la adjudicación de roles inscriptos en el mundo interno; vale decir, por medio de ella se intenta poner en escena un argumento o actualizar personajes de una dramática interna.
Buceando en la historia del sujeto, Pichon va a indagar cómo se produce esa configuración y va a tomar las etapas del desarrollo, la articulación - en la configuración de la conducta - de lo actual y lo previo, conceptualizádola en términos de una  policausalidad. Para Pichón nunca hay una determinación lineal, mecánica y única de un fenómeno, sino que convergen en su producción una multiplicidad de causas. Distingue aquí lo genotípico (en referencia a lo heredado) y lo fenotípico (que resulta de la acción del medio en esa estructura hereditaria). Cuando Pichon Rivière habla de lo fenotípico ya piensa en la acción y en la intervención de un orden vincular, social: un factor vincular y social que actúa a través de modificaciones biológicas en la vida intrauterina.
Pichon piensa la secuencia del desarrollo según una serie que se inicia con la  angustia de nacimiento y la protodepresión; tras ésta, la posición instrumental (técnica del yo) o esquizoparanoide, luego, la posición depresiva del desarrollo, y finalmente la alternancia en los distintos momentos de la vida de la posición esquizoparanoide y la depresiva, con la posibilidad de regresión a esa estructura depresiva básica, a esa situación conflictiva del desarrollo, que Pichon llama “principio de continuidad genética y funcional”.