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Estudio del psicoanálisis y psicología

Positivismo o empirismo lógico, su surgimiento



EL POSITIVISMO O EMPIRISMO LÓGICO
A fines de la década de los veinte surgió un movimiento de pensamiento que iba a
conmover e influir profundamente en el quehacer filosófico de su época. Se presentaba,
dice Herbert Feigl (1969), como una filosofía que "pretendía terminar con todas las
filosofías (anteriores)" , "El positivismo lógico se hizo notar y notable, por
su crítica y completo rechazo de la metafísica en el espíritu de Hume y Comte
, pero
equipado con herramientas lógicas más desarrolladas, el Círculo de Viena declaraba toda
pregunta (con su correspondiente respuesta) de naturaleza transempírica (no empírica)
como (factualmente) sin sentido."
A pesar de que el positivismo lógico fue un movimiento que trató de contrarrestar los
"excesos metafísicos" asociados con la filosofía de Hegel y los neo-Hegelianos
(como
McTaggart, Bradley y otros), el hecho de que se presente a aquél como un movimiento que buscaba únicamente eliminar la metafísica o el filosofar "sin sentido", es algo injusto.
Los orígenes intelectuales del positivismo lógico,siguiendo otra vez a Suppe pueden ser
encontrados en cuanto menos tres movimientos filosóficos en la Alemania de fines del
siglo XIX y principios del XX: el "materialismo mecanicista" que dominó, principalmente, el
quehacer científico de Alemania de 1850 a 1880 aproximadamente; la nueva concepción
neo-Kantiana de la filosofía de la ciencia desarrollada por Helmholtz, Herman Cohen y la
escuela de Marburg y revisada después por Ernst Cassirer; y por último, "la posición neopositivista" de Ernst Mach.
Más que una influencia de conjunto de esto movimientos sobre el positivismo lógico, se
podría hablar de un debate histórico donde la oposición al materialismo mecanicista dio
por resultado el neo-Kantismo en filosofía de la ciencia que al ser rechazado por Mach
(que fue neo-Kantiano en su primera época) originó la posición neo-positivista. Es
precisamente Mach el mentor intelectual inmediato de los positivistas lógicos.
El materialismo mecanicista, cuya raíz filosófica era el positivismo de Comte, concebía a
la ciencia como el conjunto de leyes mecánicas que explican el origen, vida y decadencia
del nuevo microcosmos. Esta posición rechazaba todo tipo de explicación supernatural o
idealista.
Con los adelantos conseguidos en la década de los sesenta y los setenta en el siglo XIX,
particularmente en filosofía y psicología, el sistema conceptual del materialismo
mecanicista entró en crisis. Helmholtz (1863) declaraba que una filosofía adecuada debía
de tomar en cuenta la actividad pensante del individuo en el crecimiento del conocimiento
científico, cuestión que el materialismo mecanicista no discutía.
El neo-Kantismo de Helmholtz y otros, se interesaba particularmente en matemáticas y
lógica para poder formar una epistemología de las ciencias naturales.
El neo-Kantismo no fue la única filosofía opuesta al materialismo mecanicista. Ernst Mach
y su neo-positivismo llegó a impactar también. En su época neo-Kantiana, Mach
consideraba que cada teoría científica tenía elementos a priori de carácter puramente
formal que constituían los principios fundamentales de toda teoría. Ya como neopositivista,
Mach pensaba que debemos de rechazar todo elemento a priori en la
constitución del conocimiento de las cosas: la ciencia no es más que la reflexión
conceptual sobre los hechos cuyos elementos son contenidos de la conciencia proveídos
por las sensaciones". En esta doctrina no había lugar para concepciones
absolutas de tiempo y espacio. Las proposiciones científicas debían ser empíricamente
verificables, es decir, que todas las proposiciones de una teoría científica deberían ser
reducibles a proposiciones sobre sensaciones.
Otras dos fuentes de gran influencia sobre el trabajo de los positivistas lógicos fueron
Principia Mathematica (1910-1913) de Whitehead y Russell y el Tractus Logico-
Philosophicusde Wittegestein.
La primera obra proveyó a los seguidores de Carnap y
Reichenbach de un lenguaje elegante a partir del cual las teorías científicas podían
analizarse. La obra de Wittgeinsten y sus doctrinas sobre un lenguaje lógicamente
perfecto cautivó a los positivistas lógicos, para quienes "la teoría verificacionista del
significado " jugó un papel central en su filosofía. Dicha teoría se resumía en la frase "el
significado de un término es su método de verificación". Este principio buscaba, pues, la
verificación de lo que se decía en los postulados teóricos (y también, en el lenguaje
ordinario) y trataba de desarrollar un lenguaje lógicamente perfecto para evitar errores en
nuestra concepción del mundo, en particular, y el hablar sin sentido, en general. Este
hablar sin sentido fue denominado peyorativamente por los positivistas lógicos como lo
metafísico". He aquí pues que surgía un criterio de demarcación entre lo científico
(cúspide del conocimiento generado por el principio verificacionista que aseguraba
contenidos "con sentido", contenidos "cognoscitivamente significativos", empíricamente
verificables) y lo metafísico (el hablar sin sentido, el hablar con contenidos sin
significación cognoscitiva ni verificación empírica).
El principio de verificación no sólo constituyó un criterio de demarcación entre la ciencia y
lo "metafísico" sino también un instrumento de evaluación de teorías en diversos
momentos de la historia de alguna área de investigación científica (por ejemplo: física,
biología, etc).
Según los positivistas lógicos el desarrollo de la ciencia se da primero con
generalizaciones empíricas formuladas en términos observacionales.
"Después, a medida que la ciencia avanza, los términos teóricos son introducidos por definición y leyes
teóricas o generalizaciones formuladas en términos teóricos. Por lo que la ciencia procede
"de abajo hacia arriba", de hechos particulares a generalizaciones teóricas de fenómenos".
Como se puede apreciar y recordando nuestra lógica de preparatoria, el devenir de la
ciencia, el crecimiento del conocimiento científico, sigue la lógica inductiva
(o inductivista): de lo particular a lo general, de hechos a leyes, de lo concreto a lo
abstracto, de lo observable a lo teórico.
Esta caracterización del proceder y avance de la ciencia presentaba varios problemas y
pronto (principios y mediados de los años treinta) empezaron a darse a conocer críticos
importantes de esta posición.