try another color:
try another fontsize: 60% 70% 80% 90%
Estudio del psicoanálisis y psicología

Psicología Evolutiva, la adolescencia: drogas, cambios físicos, ambivalencia, características psicológicas



Psicología Evolutiva

El consumo de drogas es un problema real en la sociedad actual, al cual
nos enfrentamos diariamente en todos los ámbitos. Liceos, canchas de
fútbol, centros bailables y otros centros sociales en los que hay una
participación activa de la población adolescente
. El hecho de que el
adolescente se presente frágil y vulnerable a este tipo de conductas
debido al período conflictivo por el que atraviesa, y teniendo en cuenta
el contacto que tendremos con ellos como futuros docentes, es que nos
resulta de real interés dicho tema. Consideramos que interiorizarnos en
el tema nos dará una mejor perspectiva para encarar un problema que se
presenta con mayor frecuencia y se agudiza cada día más.

1. Desarrollo del tema

El adolescente:

La adolescencia; Consideraciones Generales:

Antes de comenzar a hablar de adolescencia, creemos oportuno el realizar algunas precisiones generales.

Generalmente, cuando hablamos de adolescencia, podemos confundir
este concepto con el de pubertad, por ello creemos conveniente el
diferenciar tres conceptos distintos:

Pubescencia o preadolescencia: Es el período de alrededor de dos
años que precede a la pubertad, comienza con un brote en el crecimiento
corporal.

Pubertad: Punto en el que los cambios físicos de la pubescencia
llegan a un máximo, marcado por señales de madurez sexual, en las niñas
por la menarca y en los varones por la presencia de espermatozoides
vivos.

Adolescencia: Consiste en la etapa del desarrollo del ser humano que
sigue a la pubertad y en la que se producen una serie de cambios
físicos y sicológicos. A diferencia de las dos anteriores, no se trata
de un fenómeno enteramente biológico, por lo que no es universal, ni
tiene las mismas características en todos los individuos. Algunos
autores señalan el final de la adolescencia alrededor de los 17-18 años,
la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) considera que la
adolescencia culmina a los 19 años de edad, sin embargo, estos rangos de
edades son variables ya que dependen estrechamente de factores
sociales, culturales, biológicos y sicológicos que no siempre se dan de
la misma manera. “Así, en sectores obreros, un joven de 20 años, ubicado
en su oficio, está casado y esperando un hijo, ya dejó de ser un
adolescente y es un adulto joven. Mientras que, un universitario de 30,
próximo a terminar su carrera, dependiente económicamente de su familia y
con todas las angustias de cómo y dónde trabajar cuando se reciba, es
todavía un adolescente.”
Consideramos que la finalización de la adolescencia está marcada por el logro de las siguientes adquisiciones:
- Establecimiento de una identidad sexual y posibilidades de mantener relaciones afectivas estables.
- Capacidad de establecer compromisos profesionales y mantenerse (independencia económica)
- Adquisición de un sistema de valores personales (moral propia)
- Relación de reciprocidad con la generación precedente (sobre todo con los padres)

Consideramos oportuno también marcar las diferencias entre la
primera y la segunda parte de la adolescencia, llamaremos a la primera
Adolescencia temprana y a la segunda Adolescencia tardía.

En la adolescencia temprana el individuo continúa la búsqueda de
independencia pero con nuevo vigor y en nuevas áreas.
Desea mas
privilegios y libertades, menos supervisión adulta. Se preocupa
principalmente de su “status” con sus pares inmediatos, quiere parecerse
a los otros por la sensación de encontrarse fuera de lugar con respecto
a ellos. Sus diferencias individuales son más marcadas, pero su calidad
de individuo único todavía nos es completamente entendida ni aceptada.
El adolescente mayor comparte muchas de las preocupaciones del
adolescente temprano, pero además tiene el problema de hacerse un lugar
en la sociedad adulta, siente la obligación de encontrar una identidad
como sí mismo. “Podemos decir que el joven adolescente se preocupa de
quién y qué es, y el adolescente mayor, de qué hacer con eso.”

Cambios físicos en la pubescencia y la pubertad:

Cambios físicos en la pubescencia:
Varones:

• Ensanchamiento de los hombros

• Desarrollo de músculos y huesos determina un aspecto más delgado y angular que en las niñas.

• Vello en cara y pecho Niñas:

• Ensanchamiento de caja ósea pélvica y ampliación de las caderas

• Se aligeran los contornos del rostro y el cuerpo.
Ambos sexos:
• Crecimiento centrado en las extremidades, se alargan brazos y piernas.
• Crecimiento del vello corporal.
• Aparición de vello púbico
• Cambios en la piel, se vuelve más áspera con mayor actividad de glándulas sebáceas, produciendo acné y comedones.

Cambios físicos en la pubertad:
Varones:

• Producción de espermatozoides vivos

• Incremento de tamaño en los genitales

• Poluciones nocturnas

• Cambio de voz debido a un ensanchamiento de la laringe Niñas:

• Menarca (primera menstruación)

• Agrandamiento de los pechos

• Cambio de voz pero menos notable Ambos sexos:
• Es el período marcado por ser la cima del desarrollo sexual, sin
embargo este no está completo aún, las niñas por ejemplo, durante el
primer año de menstruación son irregulares, y muchas veces infértiles.
• El cuerpo crece de manera no sincronizada, los órganos crecen a ritmos diferentes.

El hecho de que su cuerpo no crezca en forma armónica da la sensación
de que el púber ha perdido el control de su cuerpo, parece retroceder
en el aprendizaje motor que había alcanzado.

Características de la adolescencia:

Síntesis de las características psicológicas de la adolescencia:

• “Redefinición de la imagen corporal, relacionada a la pérdida del
cuerpo infantil y la consiguiente adquisición del cuerpo adulto.
• Culminación del proceso de separación/individualización y sustitución
del vínculo de dependencia simbiótica con los padres de la infancia por
relaciones objetales de autonomía plena.
• Elaboración de los duelos referentes a la pérdida de la condición infantil.
• Elaboración de una escala de valores o códigos de ética propio.
• Búsqueda de pautas de identificación en el grupo de pares.
• Establecimiento de un patrón de lucha/fuga en relación con la generación precedente.
• Asunción de funciones o papeles auto-otorgados, o sea, de acuerdo a
inclinaciones personales, independientes de las expectativas familiares y
eventuales, incluso de las imposiciones biológicas del género al que
pertenece el individuo.”

Aberastury plantea que el adolescente debe realizar tres duelos
fundamentales, el duelo por el cuerpo infantil perdido, base biológica
del proceso, el duelo por el rol y la identidad infantil, renuncia de
dependencia y aceptación de nuevas responsabilidades, y el duelo por los
padres de la infancia, pérdida de la protección que estos significan,
acompañado esto del proceso que llevan sus padres de aceptación de la
pérdida de su hijo niño. “Los duelos de los adolescentes tienen su
correlato en los duelos que deben enfrentar sus padres: duelo por
perdida de sus hijos niños, por la perdida de su rol de padres de niños,
y por la perdida de su condición de adultos jóvenes. De la elaboración
de estos duelos por parte de los adultos, también dependerá en buena
medida la convivencia de las generaciones.”

El adolescente y sus padres:

La adolescencia como tal es un período conflictivo, lleno de cambios y
transformaciones.
Esto altera esa transitoria paz y estabilidad
conseguida en la niñez y comienza a desestabilizar al joven, generando
conflictos y problemas en este, que repercuten directamente en el seno
familiar.

La sociedad juega también un papel importante y el adolescente
comienza su búsqueda de integración en ella, adaptándose a nuevos grupos
sociales, iniciando una búsqueda de costumbres, ideologías, de
distintas concepciones del mundo, que no son las mismas que buscaron sus
padres. Este es uno de los motivos de conflicto en la relación
adolescente - padres, en donde se expresa la tendencia conservadora de
los padres idealizando épocas anteriores (“El tiempo pasado siempre fue
mejor”). Esto trae como consecuencia la discrepancia entre los valores
inculcados por sus padres y los que le trasmite la sociedad al
adolescente produciéndole confrontaciones con sus padres.

Por otra parte la sociedad y la inclusión del adolescente en ésta, a
través de grupos extra familiares, en la cual se introducen en un mundo
violento, lleno de tentaciones y peligros hacen que los padres se
sientan inseguros a la hora de darle libertad a su hijo. Los padres
muchas veces aferrándose a la condición de niño que todavía continúan
atribuyéndole a su hijo, no confían en él y continúan con una actitud de
sobreprotección que dificulta el accionar del niño y su capacidad de
cuidarse solo.

El hecho de buscar una definición de sí mismo como adulto
independiente le implica al adolescente la rotura de muchos lazos
familiares basados en autoridad, afecto, responsabilidad, respeto,
intimidad, posesividad y hábito.

El desarrollo del niño lo ha alejado del hogar, tanto en cuerpo como
en espíritu, hasta que el hogar a veces parece solo una pensión.

Una buena parte del tiempo del adolescente está marcado por
sentimientos (tanto de su parte como de parte de sus padres) de
frustración, rabia, humillación, malhumor, resentimiento o
desesperación.

Ambas partes tienen dudas acerca del lugar que debe tener el
adolescente en su desarrollo, tienen sentimientos contradictorios sobre
si desean o no su crecimiento. Esto se vuelve mas complicado si además
de considerar las luchas entre padres e hijos consideramos que cada uno
de ellos está a su vez en lucha consigo mismo. A esta situación Stone y
Church la llaman “ambivalencia dual”

Ambivalencia del adolescente:

Surge mayormente de la ambigüedad existente en su propio cuerpo, no
sabe si actuar como niño o como adulto. Quiere repudiar su yo infantil,
pero tiene dudas. Desea privilegios sin asumir responsabilidades, desea
tanto los privilegios de la niñez como los de la adultez.

Para el adolescente joven, las responsabilidades impuestas por sus
padres son una prueba (degradante y pesada) de su posición subordinada.

El adolescente mayor tendrá mayor facilidad para aceptar la relación
entre responsabilidades y libertades, ya no toma las responsabilidades
como algo desagradable.

El adolescente no está seguro de liberar sus nuevas fuerzas, ya que
no las considera realmente suyas, y no se siente seguro de poder
controlarlas. Por eso, cuando sus padres lo limitan a veces siente un
secreto alivio que lo ayuda a controlar esas fuerzas.

A los ojos de los adolescentes, si sus padres intervienen en la vida
de sus hijos, son entrometidos y dominantes, si no lo hacen no tienen
sentimientos y son negligentes. Parece ser que nunca pueden ganar.

Los adolescentes necesitan algo contra que rebelarse, como una forma
de decirse a ellos mismos que están creciendo, y los límites impuestos
por sus padres deben ser el objeto tangible contra el cual se rebelan.

Ambivalencia de los padres:

Aunque quieren que sus hijos crezcan en un futuro, ven ese futuro
como algo remoto. Tienen cierta renuencia a aceptar la adultez de sus
hijos, eso se debe a varios factores:
o Conocen bien a sus hijos, y por lo tanto conocen sus debilidades.
Dejan de ver que estas debilidades solo pueden ser superadas haciendo
frente a problemas reales.
o Están demasiado conscientes de las duras realidades que deben enfrentar los adultos, y desean protegerlos de esas realidades.
o Pueden recordarle que están envejeciendo.
o Puede incluso sentir celos de los placeres que vivirá el adolescente y que para el adulto ya pasaron.
o Pueden sentir una negación a abandonar la autoridad sobre sus hijos construida durante 15 años.
o La ambivalencia de los padres se remonta al momento desde que nace su
hijo, aún cuando se sienten felices de los primeros pasos de su hijo,
deploran el paso de la infancia.

Si los adolescentes no siempre están bien preparados para hacer
frente a las libertades y responsabilidades adultas, se debe a menudo a
un sabotaje intermitente (sin intención) de su autonomía por parte de
sus padres.

El adolescente y sus pares:

En la búsqueda por su identidad, el adolescente recurre a grupos de
pares con los cuales se identifica. “ Ocurre aquí el proceso de doble
identificación masiva en donde todos se identifican con cada uno, y que
explica, por lo menos en parte, el proceso grupal de que participa el
adolescente.” Muchas veces esta búsqueda de identidad se da de manera
peculiar, basada en figuras negativas, lo que se denomina “identidad
negativa”, es preferible ser perverso, indeseable a no ser nada. Otra
forma de búsqueda de identidad puede presentarse en la toma o adopción
de identidades transitorias, ocasionales o circunstanciales en forma
sucesiva o simultáneamente por el adolescente.

Se transfiere al grupo gran parte de la dependencia que antes se
mantenía con la familia, y el grupo aparece como continentador de las
ansiedades de sus integrantes.

2. Las drogas

Definición de Droga:

La organización mundial de la salud (O.M.S.) define las drogas como
una sustancia (natural o química) que, introducida en un organismo vivo
por cualquier vía de administración (ingestión, inhalación, por vía
intravenosa o intramuscular), es capaz de actuar sobre el cerebro y
producir un cambio en las conductas de las personas debido a que
modifica el estado psíquico (experimentación de nuevas sensaciones) y
tiene capacidad para generar dependencia.

Consideraciones generales:

Al hablar de las drogas, aparecen siempre una serie de términos
relacionados que, por su parecido y vinculación con el tema, y porque no
tienen ningún otro uso más cotidiano, pueden inspirar confusión.
Aclaremos, pues, estos conceptos antes de seguir adelante:

Un consumidor es la persona que ingiere alguna droga. Se puede
diferenciar entre dos tipos de consumidores: el consumidor ocasional, o
persona que alguna vez puede utilizar una o varias drogas, y el
consumidor habitual, o persona que consume una o varias drogas con una
periodicidad importante (incluso diariamente).

Si bien todo el proceso psicológico del adolescente influye
muchísimo en este tipo de conductas no hay que olvidar que este hecho
está altamente amparado por comportamientos sociales que lo acompasan. Y
en esto no hay que olvidar los intereses manejados por ciertos sectores
de la sociedad a los que le convienen y pregonan este tipo de actitud y
que a su vez obviamente no están manejados por adolescentes sino por
adultos que tienen muy claros los fines que persiguen y utilizan este
período crítico del adolescente.
Clasificación de las drogas:

Droga Clasificación Efecto buscado Efecto a largo Dependencia Dependencia Tolerancia Intoxicación
Farmacológica Plazo Física Psicológica
Alcohol Depresión del Reducción de Psicosis si si si coma
Barbitúricos SNC Ansiedad, euforia Tóxica
Hipnóticos alteración de los
Benziodacepina sentidos
Anfetaminas Estimulante del Agudeza mental, Inapetencia si si si coma
SNC energía Alucinaciones convulsión
muerte
Marihuana Alucinógena euforia, relajación posible bronquitis no si si embriaguez
percepción mas Conjuntivitis cannábica
intensa daño cromosomas no mortal
Cocaína Estimulante excitación Depresión no si si mortal
Anestésica Convulsiones
Alucinógena agudeza mental se agravan no si si
LSD deformación de la psicosis existentes
percepción reacción de
placer "el viaje" Pánico
Solventes Alucinógena intoxicación daño de la no si coma por
Percepción aspiración

Influencia de las drogas en el adolescente:

Esta etapa tan particular por la que pasa el adolescente, la crisis
propia de este proceso, hace que los individuos se presenten con mayor
vulnerabilidad frente a los impactos sociales. Se encuentran mucho más
receptivos, propensos a captar todo tipo de comportamiento que se
distinga de lo normal o cotidiano. Es aquí en donde muchas veces la
sociedad proyecta sus fallas en la juventud, a la cual responsabiliza de
estas fisuras o quiebres en el que aparecen la delincuencia, las
adicciones a las drogas, y otros, como claros ejemplos. Este mecanismo
que utiliza la sociedad para adjudicar lo malo que ocurre en ella a una
de sus partes en conflicto, es lo que muchas veces margina al
adolescente llevándolo a adoptar mecanismos de defensa que le permitan
contrarrestar dicha postura.

En este tipo de conductas centraremos nuestra atención en este
punto, acentuando particularmente en el tema de la adicción a las
drogas. Para ello tomamos a la autora Rita Perdomo la cual haciendo
referencia a este problema puntualiza dos grandes equívocos en cuanto
al uso de tóxicos: “POR PARTE DE LOS ADOLESCENTES, la ilusión de que las
drogas ‘liberan’ cuando lo cierto es que ‘someten’ o ‘esclavizan’ [...]
POR PARTE DE LOS PADRES, el correspondiente engaño de que con las
drogas, sus hijos están desafiando la moral doméstica y ‘protestando’
contra sus hábitos de vida, cuando de hecho lo están limitando”. En
referencia a los adolescentes esta dependencia se vería reflejada a un
patrón patológico de sumisión y no de rebeldía. En donde el consumo de
drogas ‘blandas’ actúa como elemento apaciguador frente a los problemas
que se le presentan al adolescente incrementando su apatía y su
indiferencia.

“Cuando los jóvenes se drogan imitan la conducta drogadictiva de los
adultos y de la sociedad en general, adoptando drogas diferentes a las
usadas por sus padres.” Este hecho se vuelve contradictorio por parte
de los padres a la hora de censurar estas conductas del adolescente
cuando ellos mismos adoptan posturas similares. Y va a ser difícil
exigir por parte de los padres ciertos comportamientos al adolescente,
que ellos en cierta medida no logran cumplir, en los que el adolescente
se basará para justificar sus acciones.

Por otra parte si nos remontamos históricamente, vemos como ciertas
sustancias de carácter estimulante, han servido para aliviar ansiedades,
curar enfermedades, terapias y muchas otras actividades en actitud
compensatoria frente a situaciones de frustración, dolor, temor, etc. Se
podría pensar entonces que el aumento en el consumo de estas sustancias
es el fiel reflejo del aumento de estas situaciones de angustia y
crisis que vive la sociedad. Es por eso que “... toda la política de
represión al uso de tóxicos está llamada a fracasar. Está dirigida a las
consecuencias y no a las causas [...] sólo reprimir el uso de drogas,
sería hacer como aquel marido engañado, que cuando se enteró que su
mujer lo traicionaba en el sofá de la sala, se limitó a sacar el sofá.”
Marcando entonces que la actitud de enfrentamiento de estos problemas,
no sólo debe estar dirigido al combate del narcotráfico, sino también a
la naturaleza psíquica de los individuos que caen en ella y a la
realidad sociocultural de la que son parte.

La postura que tendrá el adolescente frente a las drogas puede estar
ligada fundamentalmente con una tendencia regresiva por parte de éste.
Esta actitud que surge como respuesta a depresiones y angustias que
sufre el adolescente, tiende a buscar amparo en modelos primitivos de
sustitución psíquica, como sería el período postnatal y fetal. “Esto
explica por consiguiente, la preferencia de los drogadictos por aquellos
efectos que los sustraen de la realidad circundante como se da en la
condición psíquica del recién nacido” desvinculándolos de una realidad
que los oprime y sumergiéndose en una atmósfera que les brinda
‘seguridad y armonía’.

Las drogas más frecuentes pueden ser divididas básicamente en 2
categorías: las lícitas (como el alcohol y el tabaco) y las ilícitas
(como la cocaína, marihuana, etc.). Como prevenir entonces, que el
adolescente consuma sustancias tóxicas cuando la sociedad aprueba y
estimula el consumo de una cierta clase de ellas, que a su vez se
fomentan todo el tiempo y son socialmente aceptadas. Realmente es un
problema que va mas allá de lo psicológico, cuando por ejemplo esas
drogas que presentamos como lícitas obtienen esta condición, sin
importar lo perjudiciales que ellas sean. Recordemos por ejemplo, que en
nuestro país los accidentes de tránsito son una de las primeras causas
de muerte y principalmente de jóvenes, en donde el alcohol tiene una
fuerte incidencia. Y que como señalábamos en las consideraciones del
caso generan dependencia física y psicológica.

3. Cierre

Debido a la influencia que tienen las drogas en nuestra sociedad y
fundamentalmente en los adolescentes y teniendo en cuenta la posibilidad
que significa el contacto docente-alumno en el ambiente liceal,
creemos que la oportunidad de diálogo en este contexto no debería ser
malograda, para esto nos preguntamos si no sería conveniente crear
grupos de especialistas (asistentes sociales, sicólogos, educadores
sociales) que se encarguen de diagnosticar y actuar como soporte de la
problemática adolescente.

Creemos erróneo el luchar contra la droga sin tener claros los
factores tanto sicológicos como sociológicos que desencadenan en el
individuo la conducta drogadictiva ya que consideramos este tipo de
conductas como manifestaciones de algún problema de fondo del individuo.

4. Bibliografía

• ABERASTURY, Arminda y KNOBEL, Mauricio: “La adolescencia normal” – Editorial Paidós – Buenos Aires
• SOBRADO, Enrique: “Acerca del ser sujeto”
• PERDOMO, Rita: “Enfoques con adolescentes” – Editorial Roca viva
• GARBARINO, Héctor y Mercedes: “Adolescencia”
• CARRETERO, Mario y otros: “Psicología evolutiva 3. Adolescencia, madurez y senectud” Editorial Alianza psicología
• STONE, Joseph y CHURCH, Joseph: Niñez y adolescencia” – Editorial Paidós – Buenos Aires.