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Estudio del psicoanálisis y psicología

Melanie Klein: Simposium sobre el análisis infantil



Melanie Klein: “Simposium sobre el análisis infantil”
Melanie Klein, Simposium sobre el análisis infantil
El caso Juanito estaba destinado a ser piedra angular del subsiguiente análisis infantil. No solo mostró la presencia y evolución del complejo de Edipo en los niños y la forma en que opera en ellos, también se mostró que estas tendencias inconscientes podían aflorar a la conciencia sin peligro y con gran provecho.
Hug Hellmuth desaprueba la idea de analizar niños muy pequeños, considerando necesario contentarse con éxitos parciales sin penetrar demasiado profundamente en el análisis de niños por temor a estimular con demasiada fuerza las tendencias e impulsos reprimidos, o por temor a hacer exigencias a las que su capacidad de asimilación no podría responder
Evitó penetrar profundamente en el complejo de Edipo. Otra de las suposiciones que sostuvo en su trabajo es la de que en el caso de los niños no solo se requiere del analista que haga el tratamiento analítico sino también que ejerza una influencia educativa definida.
Los ejemplos de A. Freud no muestran ningún análisis complejo del Edipo.
Klein sostiene que el análisis de niños se ha desarrollado de manera mucho menos favorable porque no fue encarado con un espíritu de investigación libre y desprejuiciado, como lo fue el de adultos, y en cambio estuvo trabado y entorpecido por varios preconceptos.
Todos los medios que juzgaríamos incorrectos en el análisis de adultos son especialmente señalados por Freud como valiosos en el análisis de niños, su objetivo es la introducción al tratamiento que estima necesaria y que llama la “entrada” al análisis. Parecería que después de ésta entrada jamás logrará establecer una verdadera situación analítica.
Se desvía en tantos aspectos de las reglas analíticas comprobadas porque piensa que los niños son seres muy distintos de los adultos. Sin embargo el único propósito de estos elaborados recursos es que la actitud del niño frente al análisis sea como la del adulto.
Klein encuentra esto contradictorio. Y no adjudico particular valor a la meta que a Freud persigue: incluir en el niño una actitud hacia el análisis análoga a la del adulto.
Crítica no el que Freud active la angustia y el sentimiento de culpa, sino por el contrario que no los resuelva suficientemente. Una diferencia fundamental entre sus actitudes hacia la angustia y el sentimiento de culpa en los niños es que Freud utiliza estos para que el niño se apegue a ella, mientras Klein los registra al servicio del trabajo analítico desde el comienzo.
Freud trata por todos los medios de lograr una transferencia positiva, con el objeto de llenar la condición que ella considera necesaria para su trabajo, de apegar al niño a ella.
Klein halla este método erróneo, porque podemos trabajar con mayor seguridad y eficacia con medios puramente analíticos.
Los niños no pueden dar asociaciones de la misma manera que el adulto, por lo tanto no podemos obtener suficiente material únicamente por la palabra.
Probablemente los niños no pueden asociar no porque les falte capacidad para poner sus pensamientos en palabras, sino porque la angustia se resiste a las asociaciones verbales.
La representación por medio de juguetes al estar hasta cierto punto alejada de la persona misma del sujeto, esta menos investida de angustia que la confesión por la palabra hablada.
 “Mi técnica hace posible manejar las asociaciones del niño en su mayor cantidad y penetrar en los estratos más profundos del inconsciente”.
Solo interpretando y por tanto aliviando la angustia del niño siempre q nos encontremos con ella ganaremos acceso a su inconciente y lograremos q fantasee. Entonces, si llevamos hasta el fin el simbolismo que sus fantasías contienen, veremos aparecer la angustia y podremos así garantizar el progreso del trabajo.
Tenemos una analogía perfecta con la técnica del análisis de adultos. La única diferencia es que con los niños encontramos que el inconciente predomina mucho más que en los adultos y debemos tener en cuenta la mayor tendencia del niño a angustiarse.
Las 2 objeciones principales q hace A. Freud a su técnica de juego pone en duda que estuviéramos justificados en suponer que le contenido simbólico del juego del niño sea su móvil principal y que pudiéramos considerar el juego del niño como equivalente a las  asociaciones verbales del adulto. Porque, sostiene, faltan en estos juegos la idea de propósito que el adulto trae a sus análisis y que le permite al asociar, excluir todas directivas e influencias concientes en su cadena de pensamiento.
“La técnica de juego nos ofrece una rica abundancia de material y nos da acceso a los estratos más profundos de la mente. Si la usamos incondicionalmente llegamos al análisis del Edipo y una vez allí no podemos poner límites al análisis en ninguna dirección”.
Klein sostiene que incluso un niño de tres años ya ha dejado atrás la parte del desarrollo de su complejo de Edipo. Por consiguiente ya está muy alejado, por la represión y los sentimientos de culpa, de los objetos que originalmente deseaba. Sus relaciones con ellos sufrirán distorsiones y transformaciones, por lo que los objetos amorosos actuales son ahora imagos de los objetos originales.
De ahí que con respecto al analista los niños puedan muy bien entrar en una nueva edición de sus relaciones amorosas en todos los puntos fundamentales y por tanto decisivos.
Freud considera que al analizar niños el analista no es como cuando el paciente es adulto “impersonal, indefinido, etc.” que evita imponer prohibiciones y permitir gratificaciones. Pero de acuerdo con Klein es exactamente así como se debe comportar un analista de niños en situación analítica.
“Freud siente que no debe intervenir entre el niño y sus padres, y que la educación del hogar peligraría y se crearían conflictos si se le hace conciente al niño de su oposición a los padres. Por lo contrario lo opuesto es verdad. El análisis de la situación edifica no solo alivia los sentimientos negativos del niño para con sus padres y hermanas sino que también resuelve en parte, y así posibilita gran fortificación de los impulsos positivos”.