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Estudio del psicoanálisis y psicología

El adolescente, su lenguaje y la labor terapéutica: realización del encuadre del espacio terapéutico

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Más allá de los aspectos que son comunes a la clínica con cualquier población como lo son el encuadre adecuado y un espacio en el cual poder desarrollar la labor terapéutica, con los adolescentes se tiene que tener en cuenta algunos aspectos como principales.
Es fundamental identificar el entorno en el cual se mueve el adolescente, las presiones que recibe del medio y la sociedad en la cual se desenvuelve, con este punto claro se logrará saber cual es el contexto del sujeto, estando ahora advertidos de su diario vivir y las posibilidades y presiones que el entorno le genera.
Igualmente importante es conocer los gustos, aficiones y hobbies que tenga el sujeto, con base en estos se podrá entrar más cómodamente a su mundo. Conociendo estos aspectos que le
generan seguridad y placer al sujeto se podrá empezar construir una relación mas cercana con él, que se dará cuenta de que él es el verdadero centro de la labor en el espacio psicológico y que lo que importa realmente en este espacio es lo que le pertenece, lo que considera propio.
Otro punto importante es la forma de realización del encuadre. Si bien en el encuadre se ponen las reglas que regirán el espacio terapéutico, estas no se deben nombrar desde lo impositivo, ni
desde un sitio de poder que no valore la opinión del sujeto. Con los adolescentes es sumamente importante construir un encuadre que ellos puedan respetar, donde se sientan cómodos y no cohibidos de tratar asuntos que realmente les afecten en su vida.
De la misma forma el lenguaje es otro aspecto fundamental al cual se le debe poner atención a la hora del trabajo con adolescentes. Lenguajes en extremo técnicos o teóricos pueden
afectar la relación a entablar en consulta. El lenguaje a utilizar con el adolescente deberá ser un lenguaje que se encuentra advertido del vocabulario que el sujeto utiliza, el psicólogo no deberá sentirse sorprendido ni lejano del lenguaje propio del adolescente, y si bien durante el encuadre se pondrá el respeto en el trato como regla fundamental del diálogo, los términos con
los cuales se podrá hablar con el adolescente distan de los que se utilizan normalmente con un adulto o con un niño.
No se trata de hablar en los mismos términos del paciente adolescente, sino más bien, de comprender los términos en los que habla éste y no discriminar ni intentar cambiar su
vocabulario ya que se debe comprender al sujeto con el vocabulario que utilice. También es apropiado que si no se comprende alguna palabra que el sujeto utilice se le pregunte
directamente la palabra a que se refiere o su significado, el dar por entendido algo que realmente no se comprendió del discurso del otro es un error en el cual no se debe caer.
Ya en la labor clínica propiamente dicha y cuando la trasferencia de halla podido desplegar es fundamental el manejo de las problemáticas adolescentes por parte del psicólogo. Leer y estar
informado a cerca de lo que esta de moda para esta población, de cuales son sus patrones culturales de referencia, sus ídolos, modas y tendencias es algo que ayudara en gran medida a poder comprender las problemáticas.
Como con cualquier otro paciente se trabajara desde su realidad psíquica, no dejando afuera ningún asunto que para el sujeto sea problemático e intentando orientar los objetivos de la terapia al bienestar del sujeto y poder construir junto con este herramientas para hacer algo con lo que lo este afectando. Poner énfasis en sus relaciones de objeto, estructuradas en la infancia y retomadas en la adolescencia es básico para poder desarrollar un adecuado proceso terapéutico con el sujeto.