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Estudio del psicoanálisis y psicología

La salud mental en las emergencias, Principios generales



La salud mental en las emergencias: Aspectos mentales y sociales de la salud de poblaciones expuestas a factores estresantes extremos.

Principios generales

En base a la información obtenida a partir de una serie de documentos elaborados por reconocidos expertos sobre lineamientos, principios y proyectos, el Departamento de Salud Mental y Toxicomanías destaca los siguientes principios generales:

    1. Preparación antes de la emergencia.

    Deben prepararse planes nacionales antes de que ocurran las emergencias y éstos deben incluir: a) desarrollo de un sistema de coordinación, asignando a personas claves a cargo de cada organismo competente, b) diseño de planes detallados para preparar una apropiada respuesta social y de salud mental, y c) capacitación de personal competente en las intervenciones sociales y psicológicas indicadas.

    2. Evaluación

    Las intervenciones deben ser precedidas por una planificación cuidadosa y una amplia evaluación del contexto local (por ejemplo: entorno, cultura, antecedentes y naturaleza de los problemas, percepciones locales de sufrimiento y enfermedad, formas de enfrentar los problemas, recursos de la comunidad, etc.). En el contexto de las emergencias, el Departamento alienta una evaluación cualitativa del entorno con una evaluación cuantitativa de las discapacidades. Cuando la evaluación deja al descubierto una amplia gama de necesidades cuyo cumplimiento es improbable, los informes de evaluación deben especificar la urgencia de las necesidades, los recursos locales y los recursos externos potenciales.

    3. Colaboración

    Las intervenciones deben incluir consultas y colaboración con otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (ONG) especializadas en el área. Es esencial que haya una participación continua, preferentemente del gobierno o, de lo contrario, de las ONG locales, para asegurar la sustentabilidad. El funcionamiento independiente de una multitud de organismos sin coordinación provoca la mala utilización de recursos valiosos. De ser posible, debe contratarse al personal, incluyendo el administrativo, en la comunidad local.

    4. Integración en la Atención Primaria de Salud

    Guiadas por el sector de salud, las intervenciones de salud mental deben ser realizadas en el marco de la atención primaria de salud (APS) general y deben maximizar la atención por parte de las familias y el uso activo de recursos dentro de la comunidad. La capacitación clínica en el servicio y la supervisión y el apoyo minuciosos de los agentes de atención sanitaria primaria por parte de los especialistas de salud mental son un componente esencial de una integración exitosa de la atención de salud mental en la APS.

    5. Acceso a los servicios para todos.

    Se desalienta la instalación de servicios de salud mental verticales e independientes para poblaciones especiales. En tanto sea posible, el acceso a los servicios debe ser para toda la comunidad y preferentemente no debe restringirse a subpoblaciones identificadas en base a la exposición a ciertos factores estresantes. Ello no obstante, quizá sea importante conducir programas de divulgación para asegurar el tratamiento de grupos vulnerables o minorías dentro de la APS.

    6. Capacitación y supervisión.

    Las actividades de capacitación y supervisión deben estar a cargo de especialistas de salud mental-o bajo su orientación-durante un período de tiempo sustancial, para asegurar que la capacitación redunde en efectos duraderos y una atención responsable. No se recomiendan cursos de capacitación breves, de una o dos semanas sin una minuciosa supervisión de seguimiento.

    7. Perspectiva a largo plazo.

    Luego de la exposición de una población a factores estresantes graves, es preferible concentrarse en el desarrollo a mediano y largo plazo de los servicios de asistencia de la salud mental basados en la comunidad, en vez de concentrarse en el alivio del sufrimiento psicológico inmediato, de corto plazo, durante la fase aguda de una emergencia.

    Desgraciadamente, el ímpetu y los fondos para los programas de salud mental tienen su auge durante o inmediatamente después de las emergencias agudas, pero dichos programas se aplican mucho más efectivamente en el transcurso de un tiempo prolongado en los años siguientes. Es necesario incrementar la conciencia de los donantes sobre este tema.

    8. Monitorización de los indicadores.

    Es preciso realizar una monitorización de las actividades y evaluarlas mediante indicadores que deben ser determinados æen lo posibleæantes de comenzar la actividad, y no tardíamente.

Material elaborado por la OPS/ OMS (http://new.paho.org/)
Esta publicación puede ser consultada en Internet en la dirección:
http://helid.desastres.net/

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