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Estudio del psicoanálisis y psicología

El termino adolescencia desde su origen y vínculo con lo cultural y social (edad media y modernidad)



La denominada “adolescencia” es un producto cultural occidental, que marca sus hitos y ritos desde lo social, partiendo de la misma creación del término.
Generalmente al remitirse a la etapa de la vida en la cual se encuentra una persona el primer punto de referencia que se tiene en cuenta es la edad, sin embargo sólo hasta la aparición de la modernidad, hacia el siglo XVI, se empezó a tener en cuenta la edad exacta de las personas para determinar en que etapa de la vida se encontraban.
Previo a este hecho, que por cierto es directa responsabilidad de la cultura occidental, la edad exacta de las personas no era de mayor importancia. En épocas como la edad media las etapas de la vida no eran determinantes mas allá de los roles sociales que se adquirían al pasar por estas, de hecho los habitantes de este periodo no poseían una conciencia clara del paso de la niñez a la adultez.
En el marco de la edad media la vida de los sujetos era dividida en seis etapas de la siguiente manera: la primera infancia iba de los 0 a los 7 años, en esta al niño recién nacido se le llamaba “infans” que quiere decir “no hablante”; después de esta etapa le seguía la denominada puerita, la cual va de los 7 a los 14 años.
Después de esta llegaba la adolescencia que iba desde los 14 hasta los 30 o 35 años, a esta etapa se le nombraba adolescencia ya que la persona era ya capaz de procrear; seguida de esta etapa se presentaba al juventud la cual abarca de los 35 a los 50 años, en la cual el individuo poseía mayor fortaleza y valor ante los ojos de la sociedad. La senectud iba de los 50 a los 70 años y por ultimo la vejez la cual iba de los 70 años hasta el final de la vida.
En la edad media aunque se dividían de esta manera las etapas de la vida de los individuos, cada etapa no era investida de rasgos psicológicos particulares, tampoco existían rituales de iniciación para las etapas, lo cual permitía que la transición de niño a adulto se llevara a cabo sin ningún acto particular dictado por la sociedad.
Sin embargo la aparición de la modernidad con características como la tecnicidad y la exactitud en todas las disciplinas que acompañan al hombre hicieron que se le diera relevancia a la singularidad, a lo que a cada individuo lo diferencia de los demás y a la historia específica a la hora de determinar esta diferencia, todas estas características hicieron emerger la necesidad de delimitar y especificar la edad de cada individuo.
El cambio de decir: “soy adolescente” a “tengo 18 años” fue un mandato de la modernidad que acompaña a la sociedad hasta nuestros días y que determina en muchas ocasiones las posibilidades y limitaciones de un sujeto en y frente a esta.