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Estudio del psicoanálisis y psicología

El vocabulario de Michel Foucault. LETRA C: Carne



El vocabulario de Michel Foucault. LETRA C

Carne
(Chair). El concepto de “carne” hace referencia al cuerpo atravesado por el deseo, la concupiscencia, la libido.  • El cristianismo verá aquí una consecuencia de la caída, del pecado original. Véase: San Agustín.
• “La técnica de interiorización, la técnica de la toma de conciencia, la técnica del despertarse uno mismo a sí mismo en relación con sus debilidades, en cuanto a su cuerpo, en cuanto a su sexualidad, en cuanto a su carne; éste es, me parece, el aporte esencial del cristianismo en la historia de la sexualidad. La carne es la subjetividad misma del cuerpo; la carne cristiana es la sexualidad atrapada dentro de esta subjetividad, de este asujetamiento del individuo a él mismo que es el primer efecto de la introducción en la sociedad romana del poder pastoral” (DE3, 566). Asilo. En el encierro asilar nos encontramos con un lugar común a los pecados de la carne y a las faltas de la razón, a los venerianos y a los insensatos (HF, 120). Poder pastoral. El cristianismo encontró un medio de instaurar un tipo de poder que controlaba a los individuos a través de su sexualidad. Pero, en el fondo, la sexualidad nunca constituyó un mal absoluto; fue, más bien, algo que requería una vigilancia continua. A través de la problemática de la carne se instauró el poder pastoral sobre los individuos (DE3, 565-566). Véase: Poder. Pastoral de la carne, confesión. Con la Contrarreforma, la extensión de la confesión no cesa de crecer. Por un lado, en los países católicos se acelera el ritmo de la práctica de la confesión; por otro, se concede cada vez más importancia a la carne, a su presencia en los pensamientos, en los deseos, en la imaginación, en fin, en todos los movimientos del cuerpo y del alma (HS1, 27-28). La carne tiende a convertirse en la raíz de todo pecado.

• “Las confesiones de la carne” es el título de un volumen nunca publicado de la Histoire de la sexualité; éste se ocupaba de las técnicas cristianas del sí mismo, de la formación de la pastoral cristiana de la carne.
• “La confesión, el examen de conciencia, toda una insistencia sobre los secretos y la importancia de la carne no han sido sólo un medio de prohibir el sexo o de correrlo lo más lejos de la conciencia; fue una manera de ubicar la sexualidad en el corazón de la existencia y de ligar la salvación al dominio de sus movimientos oscuros. En las sociedades cristianas el sexo ha sido lo que era necesario examinar, vigilar, confesar, transformar en discurso” (DE3, 257). Foucault aborda la evolución de la confesión y del poder pastoral en La volonté de savoir (71-98) y en Les Anormaux (clases del 19 y 26 de febrero). Al respecto, Véase: Confesión. Brujas y poseídas. La práctica de la confesión, del examen de conciencia, de la dirección espiritual no han sido las únicas expresiones culturales de la pastoral de la carne. Foucault menciona otras dos: el misticismo y la posesión. El primero es dejado de lado, pero sobre la segunda se detiene largamente para mostrarnos qué vínculos existen entre posesión y técnica de examen, por un lado, y, por otro, entre los problemas que plantean los fenómenos de posesión y la historia de la psiquiatría, es decir, la configuración de la anormalidad. En primer lugar, Foucault distingue y separa la posesión de la brujería. Ambos fenómenos, es cierto, tienen lugar en correlación con el proceso de cristianización en profundidad que se origina en la reforma y en la contrarreforma, pero con un cierto desfase cronológico: la brujería es más frecuente en los siglos XVI, y la posesión en el siglo XVII. Foucault marca las siguientes distinciones: 1) En cuanto al lugar: la bruja aparece como un fenómeno exterior, periférico (en los bosques, en las montañas, en las regiones marítimas, lugares a los que la cristiandad medieval no había llegado del todo). Va a ser juzgada, reprimida, quemada y destruida por los tribunales y oficiales de la Inquisición. La posesión, en cambio, es un fenómeno interno, propio de los lugares en los que el cristianismo se encuentra plenamente instalado, donde funcionan los mecanismos del discurso exhaustivo y la autoridad exclusiva (la confesión del penitente y el confesor): en el convento, en las casas religiosas. El sujeto de la posesión es un sujeto religiosamente marcado: la superiora, la priora. 2) En cuanto a los personajes involucrados: la brujería pone en juego dos personajes –la bruja y el diablo–. En la posesión hay al menos tres personajes que, a su vez, se desdoblan y multiplican: la poseída, el diablo, el confesor-director de conciencia. La figura del confesor-director se desdobla en las del buen y mal confesor-director. Este desdoblamiento sigue las contradicciones de la estructura eclesiástica, como la oposición entre seculares y regulares. La poseída se desdobla en la figura de la sierva dócil del demonio y la que resiste a su influencia. El mismo cuerpo de la poseída se desdobla o se multiplica: se divide en una multiplicidad indefinida de movimientos, conmociones, sacudidas, dolores, placeres. Aparece como un campo de batalla entre elementos que se oponen. 3) En cuanto a la forma de la relación: entre la bruja y el diablo se establece un contacto, particularmente sexual. Entre la poseída y el diablo no hay pacto y tampoco mero contacto, sino un habitar, una impregnación, una residencia insidiosa. 4) En cuanto a la forma del consentimiento: entre la bruja y el diablo existe un pacto; la forma de la relación es de tipo jurídica. La voluntad de la poseída, en cambio, está signada por todas las ambigüedades del deseo: el juego de los pequeños placeres, de las sensaciones imperceptibles, de los consentimientos minúsculos, del querer y no querer. 5) En cuanto al cuerpo: si el cuerpo de la bruja es un cuerpo marcado, el de la poseída, por su parte, es aquél en el que la forma plástica del combate con el diablo se presenta como convulsión. La carne convulsionada es el cuerpo atravesado por la exigencia de examen, el cuerpo sometido a la obligación de la confesión exhaustiva; es el cuerpo erizado contra el examen y la confesión. El cuerpo de la poseída es el producto de una cierta tecnología de poder, un capítulo de la historia política del cuerpo.
• A partir de la posesión surge del cuerpo de la poseída un problema fundamental para el ejercicio del poder pastoral: ¿cómo mantener y desarrollar las tecnologías de gobierno de las almas, pero evitando los efectos de resistencia, los contragolpes? ¿Cómo continuar con el examen y la confesión, pero sin generar convulsiones? Para resolver la cuestión se
pusieron en marcha tres tipos de procedimientos: 1) La moderación interna, la retórica y las exigencias de estilo en los discursos de examen y confesión. 2) El pasaje de la convulsión al domino de la medicina. Como manifestación paroxística del sistema nervioso la convulsión ha sido, de hecho, la forma primera de la neurología. La convulsión será pensada, entonces, como un estado de liberación involuntaria de los automatismos, que se convertirá en el modelo para pensar lo instintivo. 3) El apoyo de los sistemas disciplinarios y educativos (AN, 187-212). Masturbación, familia. La atenuación de las indiscreciones discursivas ha sido acompañada por una reestructuración del espacio (dormitorios, internados) o, mejor, por la adecuación del espacio a los requisitos de la vigilancia. En este movimiento de transferencia de la palabra al espacio aparece la gran cruzada contra la masturbación (que Foucault analiza en la conferencia del 5 de marzo del curso Les Anormaux) y el género discursivo contra la masturbación. Se trata de un discurso diferente tanto de la pastoral de la carne cuanto de la psicopatología sexual del siglo XIX. Por un lado, no se expresa en términos de placer y deseo; por otro, no se trata, propiamente hablando, de sexualidad (AN, 219).
A partir de esta gran campaña contra la masturbación se establecen nuevas relaciones entre padres e hijos. Se requiere a los padres para ir a la búsqueda de olores, huellas, signos de las prácticas de sus hijos. “Hay ciertamente una transposición, en el elemento de la familia, de la carne cristiana. Transposición en el sentido estricto del término, porque hay un desplazamiento local y espacial del confesionario: el problema de la carne pasó a la cama” (AN, 249). Sexualidad. La experiencia de la sexualidad se distingue de la experiencia cristiana de la carne (HS2, 11), pero resulta necesario seguir la formación del dispositivo de sexualidad como una transformación de la experiencia cristiana de la carne. De este modo, allí donde la Edad Media había organizado un discurso unitario acerca de la carne, encontraremos más tarde una discursividad dispersa, múltiple: la demografía, la biología, la medicina, la psiquiatría, la psicología, la moral, la pedagogía, la crítica política (HS1, 46). “[…] la tecnología del sexo, en lo esencial, se ordenará, a partir de este momento, respecto a la institución médica, respecto de la exigencia de normalidad, y, más que respecto de la cuestión de la muerte y del castigo eterno, respecto al problema de la vida y de la enfermedad. La ‘carne’ es rebajada al organismo” (HS1, 155). Ambas, la experiencia de la carne y de la sexualidad, son dos experiencias del hombre de deseo (HS2, 11. DE4, 540). Aphrodísia. Acerca de las diferencias entre la experiencia de la carne y de los aphrodísia, véase: Aphrodísia. Véanse además: Ética, Confesión, Familia, Masturbación, Poder, S. Agustín, Sexualidad.
Chair [249]: AN, 91, 166, 174-176, 179-180, 187-189, 198, 201-202, 204-211, 217-220, 249-250, 259, 309. DE1, 89, 107, 177, 194, 225, 245-246, 250, 253, 304, 329, 472, 485,
522, 527, 536, 555. DE2, 18, 20-21, 640, 763, 765, 769, 825. DE3, 10, 87, 105, 135, 257, 313, 319, 380, 565-566, 570, 661. DE4, 173, 191, 216, 295-299, 301, 305, 353, 384-385, 393-394, 399, 406, 487, 539, 540, 546, 561, 584, 611, 618-619, 626, 659, 661, 673, 738, 783-784, 787, 802. HF, 36, 40, 119-120, 137, 194, 383, 446, 510, 654. HS, 9, 21, 24, 292, 299, 456. HS1, 27-30, 46, 95, 102-103, 130, 142, 149-150, 153, 155, 159-160, 162, 206. HS2, 11, 18, 39, 43-44, 47, 49-51, 56, 58, 60, 79, 128, 140, 155, 203. HS3, 49. MC, 26, 37, 62, 157, 323, 395. MMPE, 77. NC, 175. PP, 11, 179. RR, 21, 92. SP, 10-11, 262.

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