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Estudio del psicoanálisis y psicología

Obra de Jung Carl Gustav: Lo inconsciente en la vida psíquica normal y patológica (Índice y prólogo)



Lo inconsciente en la vida psíquica normal y patológica

Indice:
- PROLOGO

- CAPÍTULO PRIMERO - LOS COMIENZOS DEL PSICOANÁLISIS

- CAPÍTULO II - LA TEORÍA SEXUAL

- CAPÍTULO III - EL OTRO PUNTO DE VISTA. LA VOLUNTAD DE PODERÍO

- CAPÍTULO IV - LOS DOS TIPOS PSICOLÓGICOS

- CAPÍTULO V - LO INCONSCIENTE PERSONAL Y LO INCONSCIENTE SOBREPERSONAL O COLECTIVO

- CAPÍTULO VI - EL MÉTODO SINTÉTICO O CONSTRUCTIVO
    - INTERPRETACIÓN ANALÍTICA (CAUSAL REDUCTIVA)
    - INTERPRETACIÓN SINTÉTICA (CONSTRUCTIVA)

- CAPÍTULO VII - LAS DOMINANTES DEL INCONSCIENTE COLECTIVO

- CAPÍTULO VIII - LA CONCEPCIÓN DE LO INCONSCIENTE - GENERALIDADES TERAPÉUTICAS

- CONCLUSIÓN

PROLOGO
A LA PRIMERA EDICIÓN
El presente trabajo procede de una revisión de mi artículo Nuevas rutas de la
Psicología, publicado en el Anuario de Rascher en 1912, revisión hecha a
instancias del editor para una segunda tirada. No es, pues, el trabajo presente
sino el anterior artículo, aunque en otra forma y con mayor extensión. En el
artículo me limitaba a la exposición de una parte esencial de la concepción
psicológica, inaugurada por Freud. Las muchas y considerables
modificaciones que los últimos años han traído a la psicología de lo
inconsciente, me han obligado a ampliar notablemente el marco de mi primer
artículo. Algunas dilucidaciones sobre Freud han sido abreviadas; en cambio,
he tomado en consideración la psicología de Adler y, en cuanto lo ha
permitido el marco del presente trabajo, he expuesto también mis propias
apreciaciones, como orientación general. He de advertir al lector, por
adelantado, que no se trata de un estudio popular de divulgación científica,
como mi primer artículo, sino de una exposición que, por su asunto extraordinariamente
complicado, exige paciencia y atención. No acaricio la idea,
en modo alguno, de que este trabajo sea completo o convincente con
perfección. A tal exigencia sólo podrían responder extensos tratados científicos
sobre los distintos problemas tocados en este estudio. Quien pretenda,
por lo tanto, penetrar a fondo en las cuestiones planteadas, ha de recurrir a la
bibliografía especial. Mi propósito es meramente dar al lector una orientación
sobre las novísimas interpretaciones de lo que es la esencia de la psicología
inconsciente. Considero el problema de lo inconsciente tan importante y
oportuno, que sería, a mi juicio, una gran pérdida que este problema, que tan
de cerca atañe a todo el mundo, quedase confinado a un periódico científico
inaccesible y sustraído a la consideración del público ilustrado, para llevar
una oscura existencia de papel en el estante de una biblioteca. Los procesos
psicológicos que acompañan a la guerra actual, sobre todo la increíble
barbarización del juicio general, las recíprocas calumnias, la insospechada
Furia destructora, la incesante ola de mentiras y la incapacidad de los
hombres para contener al demonio de la sangre, son los estímulos más
adecuados para poner con vivacidad ante los ojos del hombre pensador el
problema de lo inconsciente caótico, que dormita inquieto bajo el mundo
ordenado de lo consciente. Esta guerra ha demostrado, inexorablemente, al
hombre culto, que todavía es un salvaje, y al mismo tiempo le ha puesto
delante el látigo de hierro que le está aparejado, si por ventura se le ocurriera
de nuevo imputar a sus prójimos sus propias maldades. Pero la psicología del
individuo corresponde a la psicología de las naciones. Lo que las naciones
hacen, eso hace el particular, y en tanto lo hace el particular, hácelo también
la nación. Sólo el cambio en la actitud del individuo inicia el cambio en la
psicología de la nación. Los grandes problemas de la humanidad nunca se
resolvieron por leyes generales, sino siempre únicamente por renovación de
la actitud del individuo. Si ha habido un tiempo en que la meditación interior
fuera de absoluta necesidad y de extrema conveniencia, es, sin duda, en
nuestra época actual, preñada de catástrofes. Ahora bien; todo aquel que
medite en su fuero interno tocará en las fronteras de lo inconsciente, que es
precisamente donde está lo que ante todo hace falta saber.
EL AUTOR
Kilsnach (Zürich), diciembre de 1916.

PROLOGO
A LA SEGUNDA EDICIÓN
Celebro que a este corto trabajo le haya cabido la suerte de alcanzar en tan
breve tiempo una segunda edición, a pesar de su contenido, no muy fácil de
entender para muchos. Publico la segunda edición sin cambio alguno
esencial, exceptuando pequeñas modificaciones y correcciones, aun cuando
me consta que, sobre todo los últimos capítulos, para ser universal y
fácilmente comprensibles, necesitarían un desenvolvimiento mucho más
amplio, por la dificultad y novedad de la materia. Pero una exposición más
detenida de las líneas fundamentales allí trazadas rebasaría el marco de una
orientación más o menos popular; de suerte que he preferido analizar estas
cuestiones, con el detenimiento a ellas debido, en un libro especial, que se
halla en preparación.
Por las muchas cartas que recibí después de la publicación de la primera
edición, he podido apreciar que el interés hacia los problemas del alma
humana es, en el gran público, mucho más hondo de lo que yo esperaba. Este
interés ha de atribuirse, no en mínima parte, a la profunda conmoción que
nuestra conciencia ha sufrido con el hecho de la guerra mundial. La
contemplación de esta catástrofe obligó al hombre a recogerse sobre sí mismo
en el sentimiento de su total impotencia. Vuelve el hombre los ojos hacia
dentro, y, como todo vacila, busca algo que le preste apoyo. Son demasiados
todavía los que inquieren en lo externo: unos creen en el engaño de la victoria
y del poderío triunfador; otros en tratados y leyes, y, por último, otros, en la
destrucción del orden establecido. Son demasiado pocos todavía los que se
orientan hacia lo interno, hacia sí propios. Y todavía son menos los que se
plantean la cuestión de si la mejor manera de servir a la sociedad humana no
sería, en último término, que cada cual comenzase por sí mismo y ensayase,
primero aisladamente, en su persona y en su propio estado interior, aquella
suspensión del orden establecido, aquellas leyes, aquellas victorias que
pregona por encrucijadas y caminos, en lugar de exigir todo esto a sus
conciudadanos. A todo el mundo le hace falta transformación, dislocación interna,
liquidación de lo existente y renovación; pero nadie ha de cargar el
peso sobre sus conciudadanos bajo el hipócrita subterfugio del cristiano amor
al prójimo o del sentimiento social de responsabilidad y otros oropeles que
encubren el inconsciente afán personal de poderío. La meditación del
individuo sobre sí mismo, la conversión del individuo hacia el fondo del ser
humano, hacia su propio ser, hacia su destino individual y social, es el
principio para la curación de la ceguera que padece la hora presente.
El interés por el problema del alma humana es un síntoma de esta conversión
instintiva hacia dentro. Y a este interés trata de servir el presente estudio.
EL AUTOR
Kütnach (Zürich), octubre de 1918.

PROLOGO
A LA TERCERA EDICIÓN
Este libro fue escrito durante la guerra europea y debe su origen
esencialmente a la repercusión psicológica del gran acontecimiento. Ahora ya
pasó la guerra y lentamente comienza el oleaje a componerse. Pero los
grandes problemas del alma que la guerra planteó siguen preocupando el
espíritu de todos los hombres pensadores e investigadores. A esta
circunstancia se debe quizá que este pequeño estudio haya sobrevivido a la
época de postguerra y aparezca en tercera edición. Teniendo en cuenta que
desde la publicación de la segunda edición han transcurrido siete años, he
considerado necesario introducir extensas modificaciones y correcciones,
sobre todo en los capítulos sobre los tipos psicológicos y sobre lo
inconsciente. He suprimido el capítulo sobre "el desarrollo de los tipos en el
proceso analítico", porque esta cuestión ha sido tratada después
extensamente en mi libro Tipos psicológicos, al cual me remito.
Quienquiera que haya intentado escribir en forma popular sobre una materia
sumamente complicada y todavía en gestación científica, habrá de
concederme que no es tarea fácil. Pero la dificultad se acrecienta más aún por
el hecho de que muchos de los procesos y problemas anímicos, que he de
tratar aquí, son poco accesibles a la experiencia general y desde luego completamente
desconocidos para muchos. Muchas cosas tropiezan también
quizá con prejuicios o pueden parecer arbitrarias; mas ha de tenerse en
cuenta que la finalidad de un estudio semejante consiste, a lo sumo, en
dar un concepto aproximado de su materia y despertar con ello el interés,
pero nunca discurrir y aducir pruebas sobre todos los detalles. Por mi parte,
me daré por satisfecho si mi libro ha cumplido con esta finalidad.
EL AUTOR
Küsnach (Zürich), abril de 1925.